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El calendario laboral dice una cosa y el escolar, otra. El 1 de septiembre marca para muchos profesionales el regreso al trabajo después de las vacaciones. Sin embargo, los colegios todavía tardan varios días en abrir sus puertas. En Infantil y Primaria, las clases comienzan el 7 de septiembre en Madrid, el 8 en Cataluña, el 9 en Asturias o el 10 en Andalucía, según los datos recogidos por InfoJobs.

Ese pequeño desfase de apenas unos días vuelve a convertir septiembre en un complicado ejercicio de organización para miles de familias.

¿Con quién se quedan los niños? ¿Es posible teletrabajar? ¿Hay que recurrir a familiares? ¿Puede modificarse temporalmente el horario? ¿Quién asume los cuidados cuando ambos progenitores han regresado a sus puestos?

El problema parece coyuntural, pero los datos muestran que la conciliación laboral se ha convertido en un factor estructural del mercado de trabajo.

Hasta el punto de influir directamente en una de las decisiones profesionales más importantes: seguir en una empresa o marcharse.

Conciliación laboral: el 50% de los cambios voluntarios de empleo está relacionado con ella

La conciliación ha dejado de ocupar una posición secundaria entre las prioridades profesionales.

Según los datos de InfoJobs, el 22% de quienes han cambiado de empresa durante los últimos cinco años lo hizo buscando mejores condiciones para conciliar.

La cifra adquiere todavía mayor dimensión cuando se agrupan todos los factores relacionados con conciliación y flexibilidad laboral: el 50% de los cambios voluntarios de empleo está vinculado a estas razones.

Para los departamentos de Recursos Humanos, el mensaje es especialmente relevante.

Salario, posibilidades de desarrollo profesional o estabilidad continúan formando parte de la ecuación laboral, pero las condiciones que permiten compatibilizar trabajo y vida personal tienen capacidad suficiente para provocar una salida voluntaria.

La flexibilidad laboral pasa así a formar parte de la propuesta de valor al empleado.

El 65% considera difícil encontrar un empleo que permita conciliar mejor

Existe, además, otra paradoja. Los trabajadores quieren mejores condiciones para compatibilizar su vida personal y profesional, pero encontrarlas no resulta sencillo.

El 65% considera difícil o muy difícil encontrar un empleo con mejores condiciones de conciliación, según InfoJobs.

Este dato puede representar una oportunidad para aquellas compañías capaces de diferenciarse.

En un mercado en el que determinados perfiles continúan siendo difíciles de captar, las condiciones laborales pueden convertirse en un elemento competitivo más.

No necesariamente existe una solución universal. Las necesidades de una persona con hijos pequeños pueden ser diferentes de las de quien cuida a un familiar dependiente o de las de un profesional sin responsabilidades familiares que busca disponer de mayor autonomía sobre su tiempo.

Precisamente por eso, la flexibilidad gana protagonismo frente a las soluciones rígidas.

Flexibilidad horaria, teletrabajo y jornada intensiva: las medidas más demandadas

¿Qué quieren los trabajadores que encuentran dificultades para conciliar?

La primera respuesta es flexibilidad horaria.

La demanda el 53% de estos profesionales, por delante del teletrabajo, con un 37%, y la jornada intensiva, con un 35%.

Las cifras resultan interesantes porque muestran que conciliación y teletrabajo no son necesariamente sinónimos.

Trabajar desde casa puede facilitar determinadas situaciones, pero la principal demanda está relacionada con disponer de mayor capacidad para organizar los horarios.

Esto plantea un cambio en la conversación empresarial.

La flexibilidad no consiste exclusivamente en decidir desde dónde se trabaja. También implica analizar cuándo se trabaja y qué autonomía puede tener el profesional para adaptar su jornada sin comprometer los objetivos de la organización.

La desconexión digital entra en la conversación sobre conciliación

A estas medidas se suma una cuestión que está ganando relevancia: la desconexión digital.

El 27% de los trabajadores la considera una medida importante para mejorar la conciliación, cinco puntos más que el año anterior.

El dato introduce un matiz importante en el debate sobre flexibilidad.

La tecnología ha permitido trabajar desde prácticamente cualquier lugar, pero esa misma capacidad puede difuminar la frontera entre tiempo profesional y personal.

Correos electrónicos, mensajería instantánea, reuniones virtuales y teléfonos corporativos pueden conseguir que un profesional continúe conectado mucho después de haber terminado formalmente su jornada.

Por eso, una política de flexibilidad que no contemple la posibilidad real de desconectar corre el riesgo de conseguir exactamente el efecto contrario al que busca.

Los cuidados tienen impacto laboral para más de la mitad de los profesionales

El debate sobre conciliación laboral y familiar adquiere todavía más relevancia cuando se analiza a las personas con responsabilidades de cuidado.

El 55% de los profesionales con personas a su cargo asegura que las tareas de cuidado tienen un impacto elevado sobre su vida laboral.

Y las consecuencias no son exclusivamente organizativas.

El cansancio mental aparece como el efecto más frecuente, mencionado por un 46%, incluso por encima del cansancio físico, señalado por el 40%.

El impacto también puede trasladarse directamente a la carrera profesional.

Un 20% ha renunciado a oportunidades laborales para poder compatibilizar trabajo y cuidados, mientras que un 16% ha reducido su jornada.

Esto significa que la falta de conciliación no solo afecta al bienestar presente del trabajador. Puede terminar condicionando promociones, ingresos, experiencia acumulada y evolución profesional.

La brecha de género sigue siendo enorme

Los datos de InfoJobs muestran que los cuidados continúan teniendo un impacto muy diferente sobre hombres y mujeres.

En las excedencias destinadas al cuidado de hijos o familiares existe una brecha superior a 20 puntos porcentuales: el 24% de las mujeres se acoge a esta medida, frente a solo el 2% de los hombres.

También existen diferencias en el desgaste.

El 52% de las mujeres con responsabilidades de cuidado menciona el cansancio mental, frente al 40% de los hombres. En el cansancio físico, los porcentajes son del 48% y del 33%, respectivamente.

Estas diferencias pueden terminar teniendo consecuencias empresariales a largo plazo.

Cuando las responsabilidades familiares provocan más reducciones de jornada, excedencias o renuncias profesionales entre las mujeres, también pueden afectar a su progresión dentro de las organizaciones.

La corresponsabilidad se convierte así en una cuestión que conecta conciliación e igualdad profesional.

Las empresas ya reconocen que conciliar ayuda a atraer talento

Quizás uno de los resultados más relevantes del estudio sea que empresas y trabajadores parecen estar acercando posiciones sobre la importancia de la conciliación.

Más de ocho de cada diez compañías consideran que las medidas relacionadas con ella mejoran su atractivo como empleadoras.

No es el único beneficio que identifican.

El 87% de las empresas cree que aumentan la satisfacción y el compromiso de los trabajadores con la organización.

Otro 83% considera que contribuyen a mejorar la salud mental y el bienestar de la plantilla, mientras que el 71% cree que ayudan a reducir el absentismo laboral.

La conciliación deja así de plantearse exclusivamente como una concesión al trabajador.

Desde la propia perspectiva empresarial, puede generar retornos relacionados con compromiso, bienestar, marca empleadora y absentismo.

La flexibilidad se convierte en herramienta para retener talento

Si el 50% de los cambios voluntarios de empleo está relacionado con conciliación y flexibilidad, las empresas tienen motivos para analizar estas políticas también desde el punto de vista de la retención de talento.

Perder un profesional tiene un coste.

Hay que sustituirlo, realizar un nuevo proceso de selección, formar a la persona que llega y asumir durante un tiempo una posible pérdida de productividad o conocimiento.

Evitar determinadas salidas mediante una organización más flexible puede tener, por tanto, un valor económico.

Eso no significa que todas las empresas puedan ofrecer las mismas medidas.

Un puesto industrial, comercial, sanitario o de atención presencial presenta condicionantes muy diferentes de un empleo de oficina susceptible de desarrollarse parcialmente en remoto.

La cuestión consiste en analizar qué margen real existe dentro de cada actividad.

Septiembre solo hace visible un problema que dura todo el año

Mónica Pérez, directora de Comunicación y Estudios de InfoJobs, señala que momentos como la vuelta de vacaciones hacen especialmente visibles las dificultades porque calendarios laborales, escolares y familiares no avanzan al mismo ritmo.

Pero limitar el debate a los primeros días de septiembre sería quedarse en la superficie.

Los cuidados no desaparecen cuando empiezan las clases.

Durante la vida profesional aparecen enfermedades de hijos, atención a familiares, citas médicas, responsabilidades personales y circunstancias imposibles de encajar siempre dentro de un horario rígido.

Por ello, InfoJobs plantea integrar la flexibilidad en la organización del trabajo de manera que pueda adaptarse a diferentes necesidades a lo largo de la trayectoria profesional.

Conciliar empieza a formar parte de la competitividad empresarial

Los datos muestran un cambio importante en la relación entre empresa y profesional.

La conciliación laboral ya no es únicamente una cuestión relacionada con los beneficios sociales o con determinados momentos de la vida familiar.

Es un factor que influye en la decisión de cambiar de compañía, en el atractivo de una organización como empleadora, en el bienestar, en el absentismo y en la capacidad para retener profesionales.

Septiembre simplemente lo hace más visible.

Cuando los trabajadores regresan el día 1 y los colegios todavía permanecen cerrados durante varios días, aparece de manera especialmente evidente la dificultad de hacer convivir calendarios diseñados de forma independiente.

Pero el verdadero desafío para las organizaciones dura doce meses.

No existe una única fórmula de conciliación válida para todas las personas ni para todos los puestos. Precisamente por eso, la ventaja puede estar menos en ofrecer una medida concreta y más en construir organizaciones capaces de adaptarse.

Porque cuando el 50% de los cambios voluntarios de empleo está relacionado con conciliación y flexibilidad, facilitar que una persona pueda organizar mejor su vida deja de ser únicamente una política de Recursos Humanos.

Se convierte también en una estrategia para conseguir que quiera quedarse en la empresa.