La capital de la Costa del Sol vuelve a situarse en el epicentro del cine en español con la celebración de una nueva edición del Festival de Málaga. Desde hoy al 15 de marzo será uno de los grandes escaparates internacionales de la cinematografía iberoamericana. La programación de este año incluye 263 proyecciones procedentes de 71 países, una cifra que confirma la dimensión global de un certamen que, además de impulsar la industria audiovisual, se ha convertido en un espacio de encuentro entre cultura, sociedad y reflexión.
Entre otros actores destacados del evento, el grupo sanitario Quirónsalud volverá a estar presente en el Festival de Málaga 2026 como colaborador, reforzando una relación que se ha consolidado a lo largo de más de una década. La compañía llevará a cabo actividades que conectan el cine con la salud y el bienestar social, subrayando el papel del arte como herramienta para abrir conversaciones necesarias sobre temas humanos y sanitarios.
La relación entre el grupo sanitario y el festival no es reciente. Desde hace 14 años, ambas instituciones mantienen una alianza que ha ido ampliándose con el tiempo, integrando iniciativas culturales, encuentros profesionales y actividades divulgativas. Este vínculo tendrá un momento simbólico el 9 de marzo con un acto institucional en el Hospital Quirónsalud Málaga, donde se descubrirá una placa conmemorativa en reconocimiento a esta colaboración continuada. El evento estará presidido por el director del festival, Juan Antonio Vigar, y el director gerente del hospital, el doctor Tomás Urda.
“Cine y Salud” en el Festival de Málaga 2026
Además lo anterior, Quirónsalud se suma a la celebración de una nueva edición de la iniciativa “Cine y Salud”, un encuentro que invita al público a reflexionar sobre cuestiones médicas y sociales a través del lenguaje cinematográfico. La sesión tendrá lugar el 13 de marzo en el Cine Albéniz e incluirá la proyección de la película Truman, dirigida por Cesc Gay y protagonizada por Javier Cámara, Ricardo Darín, Dolores Fonzi y Àlex Brendemühl.
Estrenada con gran reconocimiento de crítica y público, la película se adentra en un territorio emocional poco explorado en el cine comercial: el duelo anticipado y el proceso de aceptación ante el final de la vida. La historia narra el reencuentro de dos amigos que deciden compartir unos últimos días juntos tras recibir una noticia que cambiará sus vidas. A través de conversaciones íntimas, silencios cargados de significado y momentos de humor inesperado, el filme plantea una reflexión sobre la amistad, la despedida y el valor de acompañar a quienes atraviesan el final de su camino.
El debate posterior a la proyección contará con la participación de las doctoras María Antonia Fernández Merlo e Isabel Leiva Aranda, especialistas de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Quirónsalud Málaga. Ambas profesionales aportarán la perspectiva médica y humana de una disciplina centrada en mejorar la calidad de vida de los pacientes con enfermedades avanzadas y en acompañar a sus familias durante procesos especialmente complejos.
La conversación pretende ir más allá de la película para abordar preguntas esenciales: cómo afrontar el final de la vida desde la dignidad, qué papel desempeñan los profesionales sanitarios en el acompañamiento emocional o de qué forma la sociedad puede hablar con mayor naturalidad sobre la muerte y los cuidados paliativos.
Un premio para las historias con impacto social
El compromiso de Quirónsalud con el festival también se materializa en el Premio Quirónsalud al Documental más Social, que este año celebra su segunda edición. La entrega del galardón tendrá lugar el 14 de marzo en el Cine Albéniz y reconocerá aquellas producciones documentales que destacan por su capacidad para visibilizar realidades humanas vinculadas a la salud, la superación personal o los desafíos sociales.
El auge del cine documental en los últimos años ha demostrado el poder de este género para acercar al público historias que, en muchos casos, permanecen fuera de los grandes focos mediáticos. Desde testimonios sobre enfermedades poco conocidas hasta relatos de resiliencia colectiva o proyectos que exploran el impacto social de determinados contextos sanitarios, estas obras contribuyen a generar conciencia y empatía.









