Pautas para tener bajo control a las dichosas cefaleas

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Dentro de las diversas formas de dolor de cabeza se encuentran la cefalea tensional, las migrañas o jaquecas, la neuralgia del trigémino, la neuralgia de Arnold o del nervio occipital, la hemicránea continua o paroxística, la cefalea en racimos, la cefalea por ejercicio físico, la cefalea hípnica o nocturna, la cefalea postcoital y la cefalea postCOVID.

Mayoritariamente son primarias, pero en algunos casos, el dolor puede ser secundario a otras patologías como hipertensión, malformaciones vasculares, hemorragias intracraneales, traumatismos, tumores cerebrales o infecciones. Por lo tanto, siempre es necesario realizar una historia clínica y evaluación neurológica exhaustivas, y en ocasiones también realizar estudios vasculares (ecografías doppler) y/o pruebas de imagen (resonancia, tomografía axial computarizada craneal-cervical).

Aclarada la teoría, los datos que tienen los expertos dicen que la mitad de los españoles tienen cefaleas de vez en cuando. La noticia positiva la aporta la Dra. Lucía Vidorreta Ballesteros, Coordinadora de la Unidad de Cefaleas del Hospital Quirónsalud San José, quien afirma que “un paciente conocedor de su tipo de dolor de cabeza y de todo aquello que influye positiva o negativamente en su día a día es un paciente empoderado que, con ayuda experta, tiene muchas posibilidades de cortarle las alas a su dolor”.

Doctora Lucía Vidorreta.
Doctora Lucía Vidorreta.

Pautas para alcanzar una vida sin cefaleas o dolor de cabeza

Tras reconocer ese dolor, los otros factores que conviene que sepan muy bien los que padecen cefaleas son tres:

  1. Estilo de vida: Hay muchos mitos sobre los dolores de cabeza, pero está claro que el estilo de vida influye. Factores como el estrés, la ansiedad, el mal descanso nocturno, el tabaco o el alcohol, desajustes hormonales, la obesidad y el abuso de analgésicos pueden actuar como desencadenantes o agravantes de las crisis de dolor.
  2. Dieta: Aunque se han vinculado múltiples alimentos/bebidas con los dolores de cabeza, la evidencia científica sugiere que las dietas restrictivas no son generalmente necesarias. Sin embargo, para algunos pacientes, ciertos alimentos o compuestos pueden favorecer el dolor. Llevar un registro de los días de dolor de cabeza puede ayudar a identificar situaciones excepcionales en las que ciertos alimentos consumidos previamente podrían haber actuado como desencadenantes.
  3. Sueño y cefalea: Existe un vínculo estrecho entre el sueño y la cefalea, especialmente la migraña y la cefalea tensional. Mantener un equilibrio adecuado entre sueño y vigilia puede reducir los ataques de dolor. La higiene del sueño es esencial, con horarios regulares, un entorno de descanso tranquilo y evitar estímulos antes de acostarse.
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