Cada segundo jueves de marzo, el calendario sanitario internacional recuerda la importancia de uno de los órganos más silenciosos y esenciales del cuerpo humano. Con motivo del Día Mundial del Riñón, especialistas de todo el mundo llaman la atención sobre una patología que avanza de forma discreta pero constante: la Enfermedad Renal Crónica (ERC).
De hecho, su impacto sanitario es cada vez mayor. En 2016, esta patología se situaba como la decimosexta causa de muerte en el mundo. Sin embargo, las proyecciones internacionales indican que para 2040 podría ascender hasta convertirse en una de las cinco principales causas de años de vida perdidos.
Volviendo al presente, se calcula que la ERC afecta a más del 10% de la población mundial. Su impacto sanitario es cada vez mayor. En 2016, la enfermedad renal crónica se situaba como la decimosexta causa de muerte en el mundo. Sin embargo, las proyecciones internacionales indican que para 2040 podría ascender hasta convertirse en una de las cinco principales causas de años de vida perdidos.
Momento de dar visibilidad a la enfermedad renal crónica
Quizás más grave es el análisis que ofrece para Directivos y Empresas el doctor Ramón Delgado Lillo, jefe del Servicio de Nefrología del Hospital Ruber Internacional. “El gran problema de la enfermedad renal crónica es que en sus fases iniciales apenas produce síntomas. Muchos pacientes no son conscientes de que la padecen hasta que el daño renal es ya importante”, explica.

Doctor Ramón Delgado Lillo.
Los riñones cumplen funciones vitales en el organismo. Filtran la sangre, eliminan residuos metabólicos, regulan el equilibrio de líquidos y minerales y participan en el control de la presión arterial. Cuando su funcionamiento se deteriora de forma progresiva, el organismo comienza a acumular sustancias tóxicas y se altera el equilibrio interno del cuerpo.
La Enfermedad Renal Crónica se diagnostica cuando existen alteraciones en la estructura o en la función del riñón durante más de tres meses. Entre los indicadores más relevantes se encuentran el descenso del filtrado glomerular por debajo de 60 ml/min/1,73 m² o la presencia persistente de albúmina en la orina, una señal de que los riñones no están filtrando adecuadamente.
En la última década, tanto los casos avanzados como el número de pacientes que requieren tratamiento renal sustitutivo —diálisis o trasplante— han aumentado cerca de un 30 %. Esta evolución preocupa especialmente a los especialistas, que advierten del impacto sanitario y social que podría tener la enfermedad si no se refuerzan las estrategias de prevención.
“Si no actuamos con programas claros de diagnóstico precoz y control de los factores de riesgo, la enfermedad renal crónica seguirá creciendo en los próximos años”, señala el doctor Delgado Lillo.
El diagnóstico de la ERC no es complejo
Además de lo anterior, lo que tienen que saber los pacientes es que el diagnóstico de la enfermedad no es nada complejo. Basta con realizar dos pruebas básicas: un análisis de sangre para estimar el filtrado glomerular —que indica la capacidad de los riñones para depurar la sangre— y un análisis de orina para detectar la presencia de albúmina.
“Son pruebas sencillas, accesibles y de gran valor diagnóstico, especialmente en personas con factores de riesgo”, explica el nefrólogo. Lo cierto es que la enfermedad renal crónica sigue siendo poco conocida por la población general. Muchas personas desconocen que puede desarrollarse sin síntomas o que determinadas enfermedades, como la diabetes o la hipertensión, aumentan de forma considerable el riesgo de padecerla.
Esta falta de conocimiento contribuye a que el diagnóstico se produzca con frecuencia en fases avanzadas, cuando las opciones terapéuticas son más limitadas. El especialista insiste en que uno de los principales retos sanitarios es mejorar la concienciación social y facilitar el acceso a programas de cribado en los grupos de riesgo. Entre ellos se encuentran las personas mayores de 60 años, los pacientes con hipertensión o diabetes y quienes presentan antecedentes de enfermedad cardiovascular.
Las campañas de detección realizadas en diferentes ciudades españolas han revelado una realidad preocupante: un número significativo de personas presenta signos iniciales de enfermedad renal sin ser consciente de ello. Así que para atacar esta problemática, el mensaje para este Día Mundial del Riñón es claro: el diagnóstico precoz es clave para frenar la progresión de la enfermedad.









