A pesar de lo ‘poco’ que se conoce sobre nuestro cerebro, nunca antes el ámbito de la salud había estado tan centrado en cuidar a las personas que padecen patologías en esta parte del organismo. No solo se trata de pacientes con demencia, sino otros con lesiones con afectación a la médula o la columna vertebral. La salud cerebral se debe concebir con un enfoque muy trasversal.
Esta es la característica de la nueva unidad puesta en marcha recientemente en Olympia Quirónsalud. Desde el servicio de Neurocirugía y Acondicionamiento Físico y Mental, el centro abordará el cuidado del cerebro desde una perspectiva global e integradora.
La unidad está dirigida por la doctora Sonia Tejada Solís, especialista en Neurocirugía y en Medicina para el Envejecimiento Saludable, y nace con el objetivo de ofrecer una atención personalizada que combine la alta especialización neuroquirúrgica con estrategias orientadas a optimizar el rendimiento físico y cognitivo de los pacientes a lo largo de todas las etapas de la vida.
“Integrar la neurocirugía con el acondicionamiento físico y mental nos permite no solo tratar la enfermedad cuando aparece, sino trabajar de forma activa en la prevención y en la mejora de la salud cerebral”, explica la doctora Tejada.
Este enfoque responde a una realidad cada vez más presente: el aumento de la longevidad y la necesidad de preservar la calidad de vida en edades avanzadas.

Doctora Sonia Tejada.
Atención especializada para patologías neurológicas complejas
Uno de los ejes fundamentales de la nueva unidad es la atención a pacientes con patología neuroquirúrgica. Personas con lesiones cerebrales, afectación de la médula espinal o problemas de columna vertebral encuentran en este servicio un abordaje integral que va más allá del acto quirúrgico.
El proceso asistencial incluye diagnóstico avanzado mediante resonancia magnética, consultas de seguimiento y una coordinación estrecha con otras especialidades clave como neurología, radiología intervencionista, rehabilitación y la unidad del dolor. Este trabajo multidisciplinar permite diseñar planes terapéuticos ajustados a cada caso, optimizando los resultados clínicos y funcionales.
La unidad apuesta así por una visión continuada del tratamiento neurológico, en la que la cirugía se integra dentro de un proceso más amplio de recuperación y acompañamiento.
Optimizar cuerpo y mente antes de que aparezca la enfermedad
Un segundo perfil de pacientes al que se dirige esta unidad lo forman personas sin patología neurológica diagnosticada, pero interesadas en preservar y mejorar su rendimiento físico y mental. En estos casos, el enfoque es claramente preventivo.
Los pacientes se someten a evaluaciones completas de salud que incluyen estudios analíticos avanzados, valoración de la composición corporal y pruebas de imagen como resonancias magnéticas de cuerpo entero o estudios cardiovasculares. A partir de estos datos, los especialistas diseñan planes personalizados centrados en la nutrición, el ejercicio físico y la estimulación cognitiva.
Este tipo de intervenciones busca anticiparse al deterioro funcional asociado al envejecimiento y promover hábitos que favorezcan la salud cerebral a largo plazo, una demanda creciente en una sociedad cada vez más consciente de la importancia de la prevención.
Preparar el organismo para la cirugía
El tercer gran grupo de pacientes lo integran aquellas personas que van a someterse a una intervención quirúrgica. Para ellas, la unidad ha desarrollado programas específicos de acondicionamiento físico y metabólico previos a la cirugía, inspirados en modelos utilizados en deportistas de alto rendimiento.
Estos protocolos tienen como objetivo mejorar la tolerancia del organismo al estrés quirúrgico, reducir el dolor postoperatorio y minimizar el riesgo de complicaciones. El enfoque incluye seguimiento médico, nutrición individualizada, entrenamiento físico adaptado y terapias de apoyo que continúan tras la intervención para favorecer una recuperación más rápida y eficaz.
La evidencia clínica respalda este tipo de programas, que están ganando protagonismo en los principales centros sanitarios por su impacto positivo en los resultados quirúrgicos.
Prevención del deterioro cognitivo
La unidad incorpora además un área específica dedicada a la prevención del deterioro neurocognitivo, especialmente dirigida a personas mayores de 50 años, con factores de riesgo o con cambios leves en memoria, atención o velocidad mental.
A través de un chequeo neuropreventivo integral, los especialistas buscan detectar de forma precoz posibles alteraciones cognitivas y establecer estrategias personalizadas para preservar la función cerebral. Estas intervenciones combinan hábitos saludables, estimulación cognitiva y seguimiento médico continuado.
En un contexto de aumento de las enfermedades neurodegenerativas, este enfoque preventivo cobra especial relevancia como herramienta para ganar tiempo y calidad de vida.









