La nueva Ley de Movilidad Sostenible supone un reto organizativo para muchas organizaciones, pero también puede ser una oportunidad estratégica, según explica el director de Medioambiente y Sostenibilidad de Quirónprevención, Fernando Liz. Desde el servicio Q-Planet de esta entidad, los expertos pueden ayudar a gestionar los desplazamientos en el trabajo de manera planificada y dar forma al obligado Plan que deben implantar las organizaciones en virtud de la normativa. Con la nueva estrategia, objetivos como la reducción de emisiones y las tasas de absentismo serán mucho más asequibles.
Q-Planet propone un enfoque integral que conecta movilidad, sostenibilidad, seguridad vial y prevención de riesgos laborales
Tras varios años de tramitación, la nueva Ley de Movilidad Sostenible ya está en vigor y marca un punto de inflexión en la forma en que las empresas deben gestionar los desplazamientos vinculados al trabajo. La norma no solo persigue reducir emisiones y avanzar en la transición ecológica, sino que sitúa la movilidad laboral en el centro de la estrategia organizativa, conectando descarbonización, seguridad vial y salud laboral. Con la entrada de esta medida, parece claro que muchas empresas van a necesitar un cambio cultural de calado para poder adaptarse a la nueva situación. Es un reto, pero los expertos consideran que los efectos pueden ser muy positivos desde el punto de vista de la reducción de emisiones en los negocios, así como por la reducción de accidentes in itinere que persigue la norma.
La movilidad laboral deja de ser solo una cuestión de eficiencia para convertirse en un factor clave de prevención de riesgos y salud laboral
El punto central del texto está en la política que llevan las empresas alrededor de la movilidad, “la cual deja de ser un asunto periférico y pasa a convertirse en un vector estratégico de gestión”, explica Fernando Liz, director de Medioambiente y Sostenibilidad de Quirónprevención. El razonamiento de este experto debe aterrizarse en el llamado Plan de Movilidad Sostenible al Trabajo (PMST), el eje central de la Ley.
¿Quién está obligado a implantar un PMST?
Y es que la principal novedad que introduce el legislador es la obligatoriedad de disponer de un Plan de Movilidad Sostenible al Trabajo (PMST) en todos aquellos centros —del sector privado o público— que superen los 200 trabajadores o más de 100 por turno. La clave es que la obligación se aplica por centro de trabajo, no por empresa en abstracto. En concreto:
- Las empresas privadas deben implantar el PMST en los centros que superen esos umbrales.
- Las entidades del sector público incluidas en el artículo 2 de la Ley 40/2015 están sujetas a la misma exigencia.
- La administración competente podrá extender la obligación a otras entidades públicas.
- Además, la ley contempla planes para “grandes centros de actividad”, definidos por criterios de superficie o afluencia.
La norma introduce además tres cambios estructurales: pasa de recomendación a obligación legal con plazos definidos; exige un informe de implantación a los dos años y revisiones bienales; y obliga a negociar el plan con la representación legal de los trabajadores o, en su defecto, mediante una comisión negociadora con participación sindical. “Más allá del cumplimiento normativo, obliga a las organizaciones a analizar cómo sus decisiones operativas —localización de centros, horarios, turnos o modelos híbridos— impactan en la sostenibilidad, la seguridad y la salud”, sostiene el directivo de Quirónprevención.
Movilidad y descarbonización como una palanca estratégica
Desde el análisis y la puesta en común del PMST, las empresas tendrán más facilidades para lograr retos en materia de sostenibilidad. Dicho de otro modo, podrán aspirar a uno de los grandes objetivos que fija la norma, que es la mayor reducción de emisiones asociadas a los desplazamientos laborales, que forman parte de las emisiones indirectas (alcance 3) de muchas organizaciones.
En virtud de ello, el PMST debe incluir un paquete de soluciones de movilidad sostenible, entre ellas:
- Movilidad activa (caminar o bicicleta).
- Transporte colectivo.
- Movilidad compartida.
- Vehículos de bajas o cero emisiones.
- Infraestructuras de recarga eléctrica.
- Teletrabajo cuando sea posible.
- Medidas de gestión de la demanda para reducir la movilidad en horas punta.
Asimismo, puede contemplar la compensación de la huella de carbono en aquellos desplazamientos sobre los que no se haya podido actuar directamente. “La sostenibilidad es un factor irrenunciable para cuidar la salud de las personas y la viabilidad futura de las organizaciones”, subraya Liz. “Planificar la movilidad de forma estructurada permite reducir emisiones, mejorar la eficiencia operativa y reforzar el posicionamiento estratégico de la empresa”.
Además, el plan empresarial debe alinearse con la planificación pública de movilidad —planes municipales o autonómicos—, lo que obliga a una coordinación con el entorno territorial.
La nueva Ley de Movilidad Sostenible obliga a las empresas a implantar un Plan de Movilidad Sostenible al Trabajo (PMST) negociado con la plantilla
Reducir la siniestralidad y el absentismo
Junto al objetivo climático, la ley persigue reducir la siniestralidad vial laboral, especialmente los accidentes in itinere, que concentran una parte significativa de las bajas laborales.
“Los accidentes in itinere representan en muchos sectores una de las principales causas de accidentes graves y mortales, y están directamente relacionados con factores organizativos como horarios rígidos, congestión o dependencia del vehículo privado”, recuerda Liz.
La norma obliga a incorporar medidas específicas de seguridad vial y formación en el PMST, fomentando una gestión más preventiva. Menos desplazamientos innecesarios, reducción de horas punta y mayor uso de transporte colectivo o activo implican también una menor exposición al riesgo.
El impacto no es solo humano, sino también económico. Reducir la siniestralidad contribuye a disminuir el absentismo, uno de los problemas estructurales que más preocupa actualmente a las empresas españolas.
“La movilidad sostenible, bien gestionada, es una palanca real de competitividad”, afirma Liz. “Permite mejorar la salud de la plantilla, reducir bajas y demostrar con indicadores el retorno de las medidas implantadas”.
Los desplazamientos in itinere concentran una parte relevante de las bajas laborales y pasan a ser un riesgo que debe medirse y gestionarse
Q-Planet: la integración de la movilidad, sostenibilidad y la salud laboral
Para dar respuesta a este nuevo marco normativo, Quirónprevención cuenta con Q-Planet, un servicio especializado que aborda de forma integral la implantación del PMST.
Su metodología incluye:
- Diagnóstico riguroso de los patrones de movilidad.
- Diseño de medidas adaptadas a cada centro.
- Integración del plan en el sistema de prevención de riesgos laborales.
- Apoyo en la negociación con la representación legal.
- Definición de indicadores y sistemas de seguimiento bienal.
“El valor diferencial de Q-Planet reside en integrar el Plan de Movilidad dentro del sistema de prevención, asegurando coherencia, trazabilidad y resultados medibles”, explica Liz. “No se trata de un documento aislado, sino de una herramienta de gestión que conecta sostenibilidad y salud laboral”.
Retos reales para las organizaciones
La implantación no está exenta de desafíos. Entre los principales obstáculos se encuentran la necesidad de datos fiables sobre patrones de desplazamiento, la negociación interna, la adaptación cultural hacia modelos menos dependientes del coche privado y la coordinación con infraestructuras públicas a veces insuficientes.
En centros de alta ocupación, el reto es mayor, ya que la ley exige medidas adicionales para reducir la movilidad en horas punta y durante la jornada laboral.
Sin embargo, las empresas que abordan el proceso de forma estratégica pueden obtener beneficios tangibles: reducción de huella de carbono, acceso a ayudas públicas vinculadas a descarbonización, mejora reputacional y mayor atracción de talento.
El incumplimiento puede conllevar sanciones administrativas —entre 101 y 6.000 euros—, pero el verdadero riesgo es estratégico: quedar rezagado en un contexto de creciente exigencia regulatoria y social en materia de sostenibilidad.
La nueva Ley de Movilidad Sostenible no es solo una obligación técnica. Representa un cambio de paradigma. Obliga a actuar, pero también ofrece la oportunidad de convertir la movilidad laboral en una herramienta de descarbonización, prevención y competitividad. Tal y como concluye Fernando Liz, “este enfoque marca un punto de inflexión en la forma de entender la prevención y la sostenibilidad como elementos estratégicos y no meramente declarativos”.











