Si bien los clientes jóvenes no son los que más pueden impactar en un negocio, el hecho de contar con ellos y fidelizarles puede ser muy rentable en el futuro. Es una inversión a largo plazo, según lo entiende Banco Santander, quien quiere conquistar a este público con una oferta que habla en lenguaje digital y con alicientes muy del gusto en una persona de hasta 29 años.
La entidad financiera ha puesto en marcha una nueva estrategia dirigida específicamente a clientes que se encuentren en esta horquilla de edad. El banco ha diseñado un producto que combina ventajas en viajes, nuevas opciones de inversión y una experiencia digital muy simple. El diseño de esta propuesta nace de un ejercicio de entendimiento o empatía por parte de Santander, quien quiere estar cerca de una generación que gestiona su dinero de forma distinta a la de sus predecesores.
Comisiones cero a nivel internacional y tres retiradas de efectivo gratis en los cajeros
Uno de los pilares más visibles de esta estrategia está en la movilidad internacional. Viajar ya no es un lujo ocasional para los jóvenes, sino una parte de su estilo de vida, ya sea por estudios, trabajo o simplemente por ocio. En respuesta a esta realidad, Santander ha eliminado las comisiones en pagos en moneda distinta del euro y permite hasta tres retiradas mensuales de efectivo en cajeros internacionales sin coste adicional.
La medida, que se aplica de forma automática sin necesidad de contratación específica, busca eliminar fricciones en el uso cotidiano de la tarjeta fuera de España. Es, en esencia, una adaptación a los hábitos de consumo de una generación que se mueve con naturalidad entre países y divisas, y que exige transparencia y sencillez en cada operación.
Tarifas especiales para las inversiones
Pero si viajar define el presente de muchos jóvenes, invertir empieza a marcar su futuro. Con esa premisa, el banco ha reforzado su oferta en el ámbito de la inversión, uno de los terrenos donde más ha crecido el interés en los últimos años entre nuevos perfiles. La entidad introduce una tarifa personalizada que abarca acciones, ETFs y carteras gestionadas, tanto en mercados nacionales como internacionales.
El objetivo es claro: reducir las barreras de entrada. Durante años, la inversión ha sido percibida como un espacio complejo, reservado para perfiles con experiencia o elevado capital. La nueva propuesta busca romper esa percepción mediante una operativa más accesible, costes transparentes y un proceso completamente digital.
En este sentido, la experiencia de usuario juega un papel determinante. Santander ha rediseñado los llamados “journeys” digitales para simplificar cada paso, desde la contratación hasta la ejecución de operaciones. El usuario puede conocer de antemano el coste exacto de una transacción antes de confirmarla, un detalle que responde a una demanda creciente de claridad en un entorno donde cada céntimo cuenta.
Este enfoque no solo apunta a quienes ya invierten, sino también a aquellos que todavía no han dado el paso. La estrategia pretende captar tanto al inversor incipiente como al más activo, posicionando a la entidad como una alternativa competitiva frente a nuevas plataformas digitales que han ganado terreno entre el público joven en los últimos años.
Santander y los clientes más jóvenes
Sin embargo, el recorrido de esta propuesta comienza incluso antes. En paralelo, el banco ha lanzado una aplicación específica para menores de entre 12 y 17 años, un movimiento que evidencia la importancia de iniciar la relación financiera en edades tempranas. A través de esta herramienta, los usuarios pueden consultar saldos, movimientos y datos de su tarjeta, incluyendo elementos sensibles como el PIN o el CVV, todo desde el móvil.
A partir de los 14 años, y con la autorización de sus tutores legales, los menores pueden además utilizar Bizum, con límites adaptados a su edad. Esta funcionalidad introduce a los jóvenes en el ecosistema de pagos digitales que domina el día a día en España, facilitando una transición natural hacia la gestión autónoma de sus finanzas.
Detrás de todas estas iniciativas subyace una idea común: la educación financiera ya no puede separarse de la experiencia digital. La nueva generación no aprende solo en aulas o manuales, sino a través del uso cotidiano de herramientas intuitivas, donde cada interacción contribuye a construir conocimiento.
De este modo, la estrategia de Santander articula un recorrido completo que acompaña al cliente desde sus primeros pasos financieros hasta sus primeras decisiones de inversión. Un itinerario que combina accesibilidad, tecnología y una oferta adaptada a necesidades reales.









