La inteligencia artificial ha dejado de ser ciencia ficción y se ha convertido en una realidad estratégica llamada a transformar el tejido empresarial en nuestro país. El 77,2% de los directivos en España identifican la IA como un factor determinante para aumentar la eficiencia y la productividad, mientras que el 84% prevé un fuerte impacto en la economía en los próximos años. Estos datos, extraídos del informe “IA. Todo cambia” de @aslan muestran que la inteligencia artificial no es una moda pasajera, sino el motor de la cuarta revolución industrial, capaz de redefinir la competitividad de las empresas y el posicionamiento estratégico de los países.
El 77,2% de los directivos en España identifican la IA como un factor determinante para aumentar la eficiencia y la productividad, mientras que el 84% prevé un fuerte impacto en la economía en los próximos años
La inteligencia artificial es un fenómeno transversal por varias cuestiones. Primero, porque afecta a todas las áreas operativas de las organizaciones, no solo a los departamentos tecnológicos y, en segundo lugar, porque impacta no solo en la tecnología, sino también en la economía, la sociedad y la geopolítica. Pero tengamos en cuenta que el valor económico de su implantación dependerá especialmente de la identificación clara de casos de uso concretos y medibles.
Con ello en mente, los objetivos que están buscando ahora mismo los directivos de las empresas en España están claros: mejora de la eficiencia, de la productividad y reducción de los costes. El 64,8% de los profesionales encuestados en 2025 ya señalaba la mejora de la productividad por empleado y un 45,5% apuntaba hacia la reducción de costes.
Además, el 37,2% declaraba su confianza en que la IA será esencial para mejorar la atención al cliente y el 33,8% que acelerará la innovación. Estos datos evidencian su carácter transversal y que su potencial va mucho más allá de la automatización de procesos.
Una revolución industrial con múltiples tecnologías implicadas
Estamos siendo testigos de cómo la inteligencia artificial es el motor de una cuarta revolución industrial que, a diferencia de las anteriores, no se apoya en una única tecnología. Recordemos el impulso claro de la máquina de vapor, la electricidad o la computación en ellas. Ahora debemos pensar en la convergencia de múltiples avances: realidad inmersiva, robotización, automatización de procesos o el blockchain. Todos están acelerando el cambio tecnológico y provocando transformaciones profundas.
Estamos siendo testigos de cómo la inteligencia artificial es el motor de una cuarta revolución industrial que, a diferencia de las anteriores, no se apoya en una única tecnología
No olvidemos tampoco el actual contexto geopolítico que está condicionando la soberanía tecnológica y que está obligando a rediseñar el modo en que organizamos la producción y la innovación, ni los aspectos regulatorios en torno a ellas.
Precisamente, la regulación también es un factor estratégico. El marco regulatorio nacional y europeo abre nuevas oportunidades a partir de 2026, con hitos como la entrada en vigor de la normativa NIS2, que elevará las exigencias de ciberseguridad para las compañías de infraestructuras críticas y servicios esenciales.
Precisamente, el concepto de ciberresiliencia gana peso ante el aumento y sofisticación de los ciberataques debido a la IA y las empresas ya no pueden limitarse a prevenirlos: deben planificar su recuperación. La rapidez con la que sean capaces de reparar los daños se convierte en un factor crítico para minimizar pérdidas económicas y proteger la reputación corporativa. La gestión del “día después” de un ciberataque pasa hoy a ser parte de la estrategia empresarial y no solo del área técnica.
La gestión del “día después” de un ciberataque pasa hoy a ser parte de la estrategia empresarial y no solo del área técnica
Barreras ante la inteligencia artificial
Con todo lo anterior, vemos también que el camino hacia la adopción de la inteligencia artificial no está exento de barreras. Para los directivos, la falta de talento y experiencia (54,5%) y la carencia de formación y competencias digitales (46,9%) son frenos importantes en el avance de la IA en las organizaciones.
La seguridad de los datos y la ausencia de objetivos claros sobre lo que se pretende conseguir también preocupan a los líderes empresariales, que subrayan que la inteligencia artificial es una nueva tecnología, radicalmente distinta a lo ya conocido, que requiere un gran esfuerzo de las empresas por formar a los equipos, incorporar talento, adaptar procesos y desarrollar experiencias reales.
Presupuestos específicos para la IA
A pesar de estos desafíos, los directivos creen que sus clientes, así como el mercado potencial, contarán con un presupuesto definido para soluciones dotadas de IA en los próximos años. De hecho, tres de cada cuatro empresas esperan destinar un presupuesto específico, y el 13,1% asegura que estas cifras superarán el millón de euros, rebasando los dos millones en casi el 12% del total de casos.
Tres de cada cuatro empresas esperan destinar un presupuesto específico para la Inteligenci Artificial, y el 13,1% asegura que estas cifras superarán el millón de euros, rebasando los dos millones en casi el 12% del total de casos
En este contexto, los directivos españoles deben afrontar la implantación de la inteligencia artificial con una visión integral y estratégica. Invertir en talento y formación para reducir la brecha en competencias digitales; y apostar por la creatividad, la flexibilidad y la agilidad para adaptarse a la rápida evolución de los casos de uso de la IA serán aspectos en los que los directivos tendrán que trabajar lo antes posible.
Alberto Pascual
Presidente de la Asociación @aslan










