La cirugía cardiaca sigue hallando nuevas vías para llegar al corazón bajo el enfoque de la mínima invasión. Se busca reducir el impacto de una operación sin renunciar a la seguridad y la eficacia de cada procedimiento. En lo que respecta a una cirugía mitral, la clave para lograr este objetivo está en las vías de acceso.
Habitualmente, la intervención cardiaca mediante esternotomía media requiere realizar una incisión en la zona central del tórax y dividir longitudinalmente el esternón para llegar hasta el corazón. No obstante, el doctor Luis Carlos Maroto Castellanos, codirector, junto al doctor José Enrique Rodríguez Hernández, del Servicio de Cirugía Cardiaca del Hospital Ruber Internacional, han logrado alcanzar la válvula mitral de un paciente desde una pequeña apertura lateral situada entre las costillas.
En esta evolución se enmarca el nuevo programa puesto en marcha por hospital madrileño, en la que se trabaja sobre la minitoracotomía y la técnica rib-sparing. Gracias a ello, los especialistas evitan tanto la apertura del esternón como el empleo de separadores intercostales.
“La diferencia fundamental para el paciente está en la forma en la que llegamos hasta el corazón. En lugar de realizar una esternotomía, accedemos a la válvula mitral a través de un pequeño espacio entre las costillas, preservando tanto el esternón como la estructura costal”, explican los cardiólogos.
Doctores Luis Maroto y Manuel Carnero.
Reducir el impacto de la intervención en una cirugía mitral
La finalidad es reducir el impacto que produce el acceso quirúrgico y facilitar, cuando las características del paciente lo permiten, el proceso posterior a la operación. Evitar la apertura del esternón y limitar el traumatismo sobre las estructuras costales puede asociarse, en pacientes adecuadamente seleccionados, con una recuperación funcional más rápida, menor dolor relacionado con la herida, menor afectación pulmonar, menor riesgo de sangrado y un resultado estético más favorable.
También puede facilitar la reincorporación progresiva a las actividades cotidianas. Al conservar el esternón, el paciente evita además las restricciones específicas relacionadas con su recuperación y el uso de chalecos esternales.
“El objetivo de la cirugía mínimamente invasiva no es simplemente hacer una cicatriz más pequeña. Lo verdaderamente importante es reducir la agresión asociada al acceso quirúrgico y favorecer la recuperación del paciente siempre que podamos hacerlo con seguridad”, destaca el doctor Manuel Carnero Alcázar, especialista de la Unidad de Cirugía Cardiaca del Adulto.
Pero la posibilidad de utilizar un abordaje menos invasivo no significa que sea automáticamente la alternativa adecuada para cualquier persona. La decisión debe individualizarse teniendo en cuenta diferentes variables, desde las características de la enfermedad de la válvula mitral y la anatomía del paciente hasta la necesidad de realizar otros procedimientos cardiacos de forma simultánea o su situación clínica general.
“No se trata de utilizar una técnica mínimamente invasiva a cualquier precio. La prioridad sigue siendo realizar la intervención que ofrezca el mejor resultado para cada paciente. Por eso, la selección y planificación preoperatoria son fundamentales”, subraya el Dr. Carnero.
Tecnología y trabajo en equipo
La reducción del tamaño de la incisión tampoco implica que el procedimiento sea más sencillo. Al contrario, la cirugía cardiaca mínimamente invasiva requiere experiencia, equipamiento específico y una coordinación especialmente estrecha entre los profesionales que participan en el proceso.
Cirujanos cardiovasculares, anestesiólogos, perfusionistas, profesionales de enfermería y los distintos equipos implicados en el periodo perioperatorio intervienen de manera coordinada desde la preparación de la operación hasta la recuperación posterior.
“La cirugía mínimamente invasiva es, sobre todo, un trabajo de equipo. Para desarrollar estos programas no basta con incorporar nuevo instrumental; es necesario que todos los profesionales implicados conozcan el procedimiento y trabajen de forma coordinada antes, durante y después de la intervención”, explica el doctor Luis Carlos Maroto.
La puesta en marcha del programa de cirugía mitral asistida por videotoracoscopia y mediante técnica rib-sparing incorpora así un nuevo procedimiento a la cartera de cirugía cardiovascular de alta complejidad del Hospital Ruber Internacional. Se trata de un paso dentro de una estrategia más amplia orientada al desarrollo progresivo de programas de cirugía cardiaca menos invasiva.

