Una herida que permanece abierta durante semanas o meses suele ser mucho más que una lesión en la piel. Detrás de estos procesos de cicatrización lenta pueden esconderse problemas vasculares, alteraciones metabólicas, infecciones o enfermedades crónicas que, si no se identifican y tratan adecuadamente, pueden derivar en complicaciones graves, incluyendo amputaciones. Estas son las denominadas heridas complejas y el Hospital Ruber Internacional dispone de una unidad especialidad en su abordaje y tratamiento.
Dicho servicio se puso en marcha hace tres años y está liderado por las enfermeras Montserrat del Peso Vidal y Ana Isabel Igualada Jiménez. Ambas cuentan a Directivos y Empresas su experiencia en este tiempo, los casos más habituales y por qué intervienen otras especialidades médicas en para poner remedio a las heridas complejas de los pacientes.
Las enfermeras Montserrat del Peso Vidal y Ana Isabel Igualada Jiménez.
Tratar la causa, no solo la herida
Uno de los principales retos en las heridas complejas es comprender que la cicatrización depende de numerosos factores y que el éxito del tratamiento requiere identificar qué está impidiendo la recuperación de los tejidos. Según explican las sanitarias responsables de la unidad del Ruber, el primer paso consiste en realizar una evaluación global del paciente para detectar posibles condicionantes clínicos como insuficiencia vascular, diabetes, infecciones, problemas nutricionales o dificultades de movilidad que puedan estar frenando la curación.
Esta visión integral permite diseñar estrategias terapéuticas individualizadas y evitar uno de los errores más frecuentes en el manejo de las heridas crónicas: centrar toda la atención en la lesión sin actuar sobre las causas que la originan.
Entre los casos más habituales que atiende el equipo figuran las úlceras venosas de las extremidades inferiores, el pie diabético, las lesiones por presión, las complicaciones derivadas de intervenciones quirúrgicas y determinadas heridas traumáticas de evolución compleja.
La participación de especialistas médicos y la importancia del trabajo multidisciplinar
La complejidad clínica de estos pacientes hace imprescindible la colaboración entre diferentes especialidades médicas. Por este motivo, la unidad trabaja de forma coordinada con profesionales de Cirugía Vascular, Endocrinología, Medicina Interna, Rehabilitación y Atención Primaria.
La experiencia demuestra que la cicatrización no depende exclusivamente del cuidado local de la herida. Aspectos como el control de la diabetes, la mejora de la circulación sanguínea, el estado nutricional o la recuperación funcional pueden resultar determinantes para lograr una evolución favorable.
Esta coordinación adquiere especial relevancia en patologías como el pie diabético o las úlceras vasculares, donde una intervención precoz puede evitar complicaciones severas y preservar la funcionalidad del paciente.
Tecnología para anticiparse a las complicaciones de las heridas complejas
La incorporación de nuevas herramientas diagnósticas se ha convertido en otro de los pilares fundamentales del modelo asistencial desarrollado en Ruber Internacional.
Entre las tecnologías más innovadoras destaca la imagen hiperespectral, una técnica que permite evaluar de forma objetiva parámetros como la perfusión sanguínea y la oxigenación de los tejidos. Gracias a esta información, los especialistas pueden detectar alteraciones que no siempre son visibles a simple vista, anticiparse a posibles complicaciones y ajustar los tratamientos con mayor precisión.
A ello se suman otras terapias avanzadas, como la oxigenoterapia tópica, los apósitos de última generación y los sistemas especializados de compresión terapéutica, que se seleccionan en función de las características concretas de cada lesión y de cada paciente.
Los beneficios de este tipo de abordaje
Los beneficios de este enfoque especializado trascienden el cierre de la herida. El verdadero objetivo es preservar la autonomía de las personas, reducir complicaciones y mejorar su calidad de vida.
Uno de los casos que mejor ilustra este impacto es el de un paciente procedente de Ciudad Real que acudió al centro con una lesión en un dedo del pie y un elevado riesgo de amputación. Gracias a la combinación de diagnóstico precoz, seguimiento continuado y terapias avanzadas, el equipo consiguió evitar la pérdida de la extremidad y lograr la cicatrización completa.
Situaciones como esta ponen de manifiesto la importancia de consultar con especialistas cuando una herida no evoluciona favorablemente. Los expertos recomiendan solicitar valoración médica si una lesión no muestra signos de mejoría tras varias semanas, aumenta de tamaño, presenta síntomas de infección o aparece en personas con diabetes, insuficiencia vascular u otras patologías crónicas.

