Banco Santander celebra su Investor Day en Londres desde la posición que le otorga el hecho superarse cada año y cada trimestre en sus resultados financieros. En los pasados tres años, las cifras económicas hablan en tono de récord y su revalorización bursátil ha crecido más del 75% en los últimos doce meses.
No obstante Santander quiere alargar este gran momento que vive actualmente y aspira a consolidar un modelo capaz de combinar escala global, eficiencia tecnológica y disciplina de capital. Estas son las bases de su nuevo plan estratégico 2026–2028, una hoja de ruta que aspira a marcar “un nuevo estándar de crecimiento rentable” y consolidar al grupo como uno de los bancos más eficientes y rentables entre sus comparables globales.
Además de analizar todo lo que han dado de sí los resultados financieros recientes, el gran interés de este Investor Day consistía en saber cuáles son los objeticos que se marca la entidad para los años venideros. Y por lo que ha trascendido, son muy ambiciosos.
Más de 210 millones de clientes y un beneficio superior a 20.000 millones
El nuevo plan fija metas cuantitativas claras. Para 2028, Santander prevé superar los 210 millones de clientes, frente a los 180 millones con los que cerró 2025. Este crecimiento, apoyado en su presencia en Europa y América, reforzaría su posición como uno de los mayores bancos internacionales por base de clientes.
En paralelo, la entidad proyecta un crecimiento de ingresos a ritmo de un dígito medio anual, acompañado de reducciones de costes cada ejercicio. El objetivo es situar la ratio de eficiencia en torno al 36% en 2028, uno de los niveles más competitivos del sector. Con esa combinación de mayor escala y disciplina en costes, el beneficio podría superar los 20.000 millones de euros al final del periodo.
La rentabilidad es otro de los pilares. El banco aspira a alcanzar un retorno sobre el capital tangible (RoTE) superior al 20% en 2028, apoyado en un crecimiento anual de doble dígito del beneficio por acción entre 2026 y 2028. En términos de capital, prevé operar con una ratio CET1 cercana al 13%, dentro de su rango objetivo del 12–13%, manteniendo así un colchón prudente y alineado con las exigencias regulatorias.
La estrategia contempla también una asignación rigurosa del capital hacia negocios y geografías con retornos superiores al coste de capital. En este contexto, la entidad ha simplificado su presencia geográfica y reforzado mercados considerados clave, como Reino Unido y Estados Unidos, donde espera que sus negocios alcancen un RoTE aproximado del 16% y el 18%, respectivamente, en 2028.
Uno de los cambios estructurales más relevantes será la composición de su balance: alrededor del 80% de la cartera de crédito y cerca del 65% del beneficio antes de impuestos procederán de mercados con divisas fuertes y estables. Esta reconfiguración busca reducir la volatilidad de resultados y aumentar la resiliencia del grupo ante entornos macroeconómicos inciertos.
ONE Transformation: eje para llegar a las cifras que pretende Santander
El eje estructural del plan y por el que se conseguirán (o no) todos los objetivos es la profundización en ONE Transformation, el programa con el que el banco está desplegando plataformas tecnológicas comunes y simplificando procesos en todo el grupo.
Durante los próximos años, se prevé avanzar en la simplificación de productos, la estandarización de procesos y la colaboración entre sus cinco negocios globales: Retail, Openbank, CIB, Wealth y Payments. En el área minorista, la ambición es evolucionar hacia un modelo de banco digital global con red de sucursales, incrementando las ventas digitales y reduciendo el coste de servicio. En banca de inversión (CIB), el foco estará en actividades de bajo consumo de capital y basadas en comisiones. Wealth potenciará la gestión de activos y seguros, mientras Payments continuará creciendo a doble dígito gracias a la interconexión de plataformas.
Un componente decisivo de esta transformación es la inversión en datos e inteligencia artificial. Santander calcula que las iniciativas en este ámbito generarán más de 1.000 millones de euros de valor de negocio acumulado hasta 2028, entre ahorros de costes e ingresos adicionales. Este impulso tecnológico podría aportar aproximadamente un punto porcentual a la mejora de la ratio de eficiencia del grupo.
Duplicar el dividendo por acción en 2028
El nuevo plan no solo mira al crecimiento operativo, sino también a la remuneración al accionista. A partir de los resultados de 2027, Santander prevé elevar el payout en efectivo hasta aproximadamente el 35% del beneficio, frente al 25% actual, y destinar en torno al 15% adicional a recompras de acciones. El objetivo declarado es más que duplicar el dividendo en efectivo por acción en 2028 respecto al de 2025.
Con cargo a los resultados de 2025, el consejo propondrá a la junta general un dividendo final en efectivo de 12,5 céntimos por acción, lo que situará el total anual en 24 céntimos, un 14% más que el ejercicio anterior. La remuneración total al accionista rondará los 7.050 millones de euros —aproximadamente el 50% del beneficio atribuido—, repartida entre dividendos y recompras. Desde 2021, incluyendo los programas anunciados recientemente, el banco habrá devuelto alrededor de 16.200 millones de euros a sus accionistas mediante recompras, equivalentes a cerca del 18% de sus acciones en circulación.

