El centro madrileño ha participado en las pruebas de Emily.AI, una solución que podría cambiar la oxigenoterapia en el panorama médico gracias a su capacidad de medir y automatizar el tratamiento para los pacientes. Desarrollado por una startup catalana en colaboración con la Fundación Jiménez Díaz, este proyecto es uno de los 500 elegidos en el AI for Good Innovation Factory Grand Finale que organiza Naciones Unidas.
El hecho de que el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz esté permanentemente situado entre los mejores hospitales de España en los principales rankings se explica desde diferentes motivos, pero uno de ellos es su implicación con la innovación aplicada a la calidad asistencial. Su papel en el desarrollo de un dispositivo médico finalista en el AI for Good Global Summit ha sido clave.
La tecnología en concreto es Emily.AI, una de las 500 propuestas elegidas en AI for Good Innovation Factory Grand Finale, challenge que se enmarca en el principal encuentro internacional sobre inteligencia artificial organizado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU), organismo especializado de Naciones Unidas. La solución nace de la colaboración entre la startup catalana responsable del proyecto y el centro hospitalario madrileño, tras varios años de test y desarrollo de la mano de la Unidad de Cuidados Respiratorios Intermedios (UCIR). Esta cooperación se ha traducido en la puesta en marcha de una nueva generación de oxigenoterapia inteligente.
El Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz ha sido un aliado clave en el desarrollo de Emily.AI, una de las IAs sanitarias más prometedoras del mundo
Así es Emily.AI…
Emily.AI representa un cambio de paradigma en uno de los tratamientos más utilizados en medicina. El dispositivo incorpora inteligencia artificial explicable capaz de analizar de forma continua el estado fisiológico del paciente, anticipar cambios en su saturación de oxígeno y ajustar automáticamente el flujo de oxígeno en tiempo real para mantenerlo dentro de su rango terapéutico óptimo. De este modo, sustituye el modelo tradicional basado en ajustes manuales realizados de forma intermitente por un sistema automatizado, predictivo y completamente personalizado.
El funcionamiento de esta solución fue presentado en el AI for Good Global Summit de Ginebra por los responsables de la compañía ante un jurado internacional formado por expertos en inteligencia artificial, salud e inversión de impacto. Según Daniel Oliva, fundador y director de Emily.AI, el dispositivo constituye una nueva forma de entender la oxigenoterapia y se da un paso de gigante en un tratamiento que apenas había evolucionado en décadas. Se paso de un proceso bastante manual a otro automatizado, preciso y predictivo. Los pacientes conectados a la plataforma tienen un seguimiento remoto seguro, recudiendo mucha carga de trabajo a los profesionales sanitarios.
Emily.AI automatiza la oxigenoterapia en tiempo real mediante inteligencia artificial, mejorando la precisión y la seguridad del tratamiento
La Dra. Sara Heili y Daniel Oliva sostienen el diploma de finalista en el AI for Good Global Summit 2026 para Emily.AI
Una tecnología muy testada en situaciones reales
Hay que remarcar el adjetivo seguro, ya que el éxito en el desarrollo de Emily.AI procede de la experiencia que se ha obtenido con los pacientes del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Testigo de ello ha sido, entre otras, la doctora Sara Heili, jefa asociada del Servicio de Neumología y responsable de la Unidad de Cuidados Respiratorios Intermedios del centro, quien destaca que el sistema analiza continuamente los parámetros fisiológicos del paciente y anticipa posibles cambios antes de que se produzcan situaciones de riesgo.
La especialista ha comprobado en primera persona cómo la herramienta cumplía el objetivo de mantener de forma permanente unos niveles adecuados de oxigenación en los pacientes, minimizando tanto los episodios de hipoxemia como de hiperoxemia, dos situaciones que incrementan el riesgo de complicaciones clínicas.
Además de Heili, la doctora Alba Naya, especialista del mismo servicio, subraya que el dispositivo ha sido concebido pensando tanto en el entorno hospitalario como en la atención domiciliaria, mejorando la seguridad clínica, optimizando el uso del oxígeno medicinal y facilitando el trabajo de los equipos sanitarios.
Así las cosas, los test de Emily.AI en la Fundación Jiménez Díaz se han desarrollado sobre más de 50 pacientes entre los que se han incluido perfiles con respiración espontánea, otros sometidos a ventilación mecánica no invasiva y pacientes con ventilación mecánica invasiva. Sobre todo ellos, el equipo médico ha obtenido un balance muy positivo, confirmando la capacidad del sistema para adaptar de forma continua la administración de oxígeno a las necesidades reales de cada caso. La automatización del sistema permite reducir la variabilidad del tratamiento y aumentar la precisión terapéutica, aspectos especialmente relevantes en pacientes con insuficiencia respiratoria.
Y tras todo ello, ahora llega el reconocimiento del proyecto en el AI for Good Global Summit con el que Emily.AI abre ahora una nueva etapa orientada a acelerar su desarrollo regulatorio, ampliar las colaboraciones internacionales y extender la implantación de una tecnología que aspira a redefinir la oxigenoterapia. Su impacto puede ser grandioso, pues este sistema podría mejorar la atención de millones de pacientes en hospitales y domicilios de todo el mundo.
El proyecto ha sido seleccionado entre las 500 iniciativas finalistas del AI for Good Innovation Factory Grand Finale, impulsado por Naciones Unidas
Tecnología con propósito y una gran contribución a los Objetivo de Desarrollo Sostenible
Gracias a este proyecto, se demuestra una vez más el éxito de la tecnología con propósito y que la IA puede estar al servicio de las necesidades de las personas. En este caso, en la gestión de un elemento vital como es el oxígeno. Los tratamientos de oxigenoterapia son de los más habituales en los hospitales de todo el mundo y Emily.AI puede ser muy eficiente para los pacientes con neumonía, enfermedades respiratorias crónicas, insuficiencia respiratoria, cuidados intensivos, procesos quirúrgicos y atención domiciliaria.
Tratándose de un evento de Naciones Unidas, no está de más destacar que la relevancia del proyecto español también esta respaldada por su alineación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas. Entre ellos destacan:
• ODS 3 (Salud y Bienestar), al mejorar la seguridad, eficacia y personalización de la oxigenoterapia.
• ODS 9 (Industria, Innovación e Infraestructura), mediante la incorporación de inteligencia artificial al tratamiento médico.
• ODS 10 (Reducción de las desigualdades), facilitando el acceso a una atención respiratoria especializada en diferentes entornos asistenciales.
• ODS 12 (Producción y consumo responsables), optimizando el uso del oxígeno medicinal y reduciendo el desperdicio de un recurso esencial.
• ODS 8 (Trabajo decente y crecimiento económico), al disminuir la carga asistencial gracias a la automatización inteligente.
• ODS 17 (Alianzas para lograr los objetivos), impulsando la colaboración entre hospitales, universidades, empresas tecnológicas y administraciones públicas.

