Cuando un paciente acude a consulta médica por dolores persistentes de cabeza, tiene que ser muy preciso a la hora de explicar su caso al especialista. Cuanta más información, más fácil tendrá un diagnóstico. Esto viene a colación de las muchas raíces que puede tener un simple dolor de cabeza.
Este caso hablamos de una enfermedad poco conocida – la hipotensión intracraneal espontánea – que tiene un síntoma muy claro: un dolor de cabeza que aparece o empeora al ponerse de pie y mejora al tumbarse. El doctor Claudio Rodríguez Fernández, especialista del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid y del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, comparte para Directivos y Empresas todas las claves de esta patología.
La explicación…
Todo parte de la función cerebral. El cerebro humano no está en contacto directo con el cráneo. Flota, literalmente, gracias al líquido cefalorraquídeo (LCR), un fluido esencial que actúa como sistema de protección, transporte de nutrientes y eliminación de desechos. Pero cuando este equilibrio se rompe y el LCR se pierde, puede derivar en la llamada hipotensión intracraneal espontánea. Explica el especialista que en esta pérdida de equilibrio se genera una tracción dolorosa sobre estructuras sensibles como las meninges, los nervios craneales y los vasos sanguíneos.
Toda esta complejidad se traduce en un síntoma muy claro y fácil de ver: el dolor de cabeza que provocan estos mecanismos mejora cuando una persona se tumba. “En muchos pacientes el dolor surge al incorporarse y desaparece al acostarse, pero en casos crónicos puede transformarse en un dolor continuo”, explica el especialista.
A este síntoma se suman otros como dificultad de concentración, zumbidos en los oídos, náuseas, dolor cervical o problemas de equilibrio. En ocasiones, el dolor no aparece de inmediato, sino que se intensifica progresivamente a lo largo del día, alcanzando su pico por la tarde o la noche.
Tres causas que explican la fuga de líquido cefalorraquídeo
El origen de esta enfermedad está en una fuga de líquido cefalorraquídeo, que puede producirse por diferentes mecanismos. Entre los más frecuentes destacan:
- La perforación de la duramadre por un osteofito vertebral, similar a un pequeño “pinchazo”.
- Debilidades en la raíz nerviosa, que permiten filtraciones progresivas.
- Fístulas entre el LCR y el sistema venoso, una conexión anómala que drena el líquido hacia las venas.
Esta última causa es relativamente reciente en la literatura médica y, según Rodríguez, puede pasar desapercibida en pruebas convencionales como la resonancia magnética.
Hipotensión intracraneal espontánea: una patología difícil de detectar
Uno de los grandes problemas de la hipotensión intracraneal espontánea es su diagnóstico tardío. Muchos pacientes pasan años sin una respuesta clara, en parte porque la enfermedad puede imitar otros trastornos neurológicos.
Migrañas, cefaleas tensionales o incluso la malformación de Chiari tipo I forman parte de los diagnósticos erróneos más habituales. A ello se suma un dato revelador: hasta un 20% de los pacientes con fugas reales presentan resonancias aparentemente normales.
Esta combinación de síntomas inespecíficos y pruebas poco concluyentes complica la identificación precoz y, en algunos casos, ha llevado a intervenciones innecesarias.
Tratamientos cada vez más precisos y menos invasivo
El tratamiento se aborda de forma progresiva. En una primera fase, se opta por medidas conservadoras como reposo, hidratación y cafeína, con el objetivo de favorecer el cierre espontáneo de la fuga.
Cuando estas estrategias no son suficientes, se recurre al parche hemático epidural, una técnica en la que se inyecta sangre del propio paciente en la columna para sellar la fuga. En casos más complejos, se emplean soluciones como el pegamento de fibrina, la embolización endovascular o la microcirugía.
La precisión de estos procedimientos ha mejorado significativamente gracias a tecnologías como la tomografía computarizada photon counting, que permite visualizar estructuras milimétricas, localizar con exactitud el punto de la fuga y reducir la exposición a radiación.
Colocación de parche hemático epidural en hipotensión intracraneal espontánea.
Un impulso a la investigación desde Madrid
El creciente interés por esta patología se reflejará en el International Symposium on Spontaneous Intracranial Hypotension and CSF Dynamics, que se celebrará los días 23 y 24 de abril de 2026 en Madrid. Será el primer encuentro en España centrado específicamente en esta enfermedad y en los trastornos de la dinámica del LCR.
El evento reunirá a expertos internacionales de instituciones como Duke University, Johns Hopkins University o University of California San Francisco, entre otras, consolidando a Madrid como punto de referencia en este ámbito.
Además, el simposio servirá para presentar el nuevo Instituto de Trastornos de la Hemodinámica del Líquido Cefalorraquídeo, una iniciativa orientada a mejorar la investigación, el diagnóstico y el tratamiento de estas patologías.

