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Los primeros 40 días del postparto y la vigilancia de la trombosis venosa en el puerperio

trombosis venosa en el puerperio

La recuperación de la mujer tras un parto es un periodo clave en el que los médicos y la propia paciente deben vigilar ciertos parámetros. Uno de los que más preocupa es de origen vascular, ya que una trombosis venosa durante el puerperio puede derivar en complicaciones graves.

Aunque su incidencia es baja, su potencial gravedad la convierte en una emergencia médica que requiere un diagnóstico rápido y un tratamiento inmediato con el objetivo de evitar un tromboembolismo pulmonar. El doctor Pablo Gallo González, jefe de la Unidad de Angiología y Cirugía Vascular, y el doctor Santiago Zubicoa Ezpeleta, jefe de la Unidad de Radiología Vascular del Hospital Ruber Internacional subrayan la importancia de la detección precoz de esta patología, explicando que en este periodo postparto, el organismo está fisiológicamente preparado para formar coágulos.

Trombosis venosa en el puerperio: un factor a vigilar en los 40 días post parto

Los primeros 40 días tras el parto constituyen una etapa de especial vulnerabilidad. Durante este tiempo confluyen una serie de factores que favorecen la formación de trombos, recogidos en la conocida Tríada de Virchow.

Por un lado, la estasis venosa, provocada por la compresión del útero sobre las venas pélvicas; por otro, la lesión endotelial asociada al propio parto o a intervenciones como la cesárea; y, finalmente, la hipercoagulabilidad, consecuencia del aumento fisiológico de factores de coagulación como el fibrinógeno.

A estos mecanismos se suman otros factores de riesgo relevantes, como trombofilias hereditarias o adquiridas, antecedentes personales o familiares de trombosis, obesidad, inmovilización prolongada, tabaquismo, edad materna superior a los 35 años, varices pélvicas o complicaciones infecciosas en el posparto, como la sepsis.

Síntomas que pueden pasar desapercibidos

Uno de los principales retos clínicos de la trombosis venosa en el puerperio es que sus manifestaciones pueden confundirse con molestias habituales del posparto. “Esto hace imprescindible reconocer las señales de alarma y no banalizarlas”, señala el doctor Zubicoa.

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran el dolor en una pierna, la pelvis o el abdomen, la hinchazón de una extremidad, especialmente en la pierna izquierda, y la fiebre persistente sin causa aparente. La aparición de disnea o dolor torácico debe hacer sospechar un posible tromboembolismo pulmonar, una complicación potencialmente mortal. En algunos casos, también puede observarse un cordón venoso inflamado y doloroso, indicativo de tromboflebitis.

Diagnóstico rápido, tratamiento eficaz

La rapidez en el diagnóstico resulta determinante para el pronóstico. La evaluación clínica se apoya en pruebas de imagen específicas. “El Eco Doppler venoso es la herramienta inicial por su fiabilidad y disponibilidad”, explica el doctor Zubicoa. Cuando existe sospecha de embolia pulmonar, la prueba de referencia es el angio-TC pulmonar, mientras que en trombosis pélvicas complejas puede ser necesaria una angio-resonancia magnética.

El tratamiento se basa fundamentalmente en la anticoagulación, junto con reposo relativo y el uso de medias de compresión. “En los casos más graves o cuando la respuesta al tratamiento convencional no es suficiente, pueden ser necesarias técnicas más avanzadas como la trombectomía o la trombólisis farmacológica o mecánica”, detalla el doctor Gallo. De forma excepcional, se recurre a la colocación de filtros de vena cava para prevenir un embolismo pulmonar.

La prevención, clave en mujeres de riesgo

Ambos especialistas coinciden en que la prevención es decisiva, especialmente en mujeres con factores de riesgo identificados. El uso profiláctico de heparina de bajo peso molecular durante entre cuatro y seis semanas tras el parto, junto con la movilización precoz, el empleo de medias de compresión y la evitación del sedentarismo, reduce de forma significativa la probabilidad de desarrollar una trombosis.

“La trombosis venosa en el puerperio puede ser grave, pero el conocimiento, la vigilancia clínica y la actuación precoz salvan vidas”, concluye el doctor Gallo. En un periodo tan delicado como el posparto, la información y la atención temprana siguen siendo las mejores aliadas para garantizar la seguridad y el bienestar de la madre.

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