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La modalidad del mentoring tiene un encaje perfecto en la salud, según la experiencia en el primer programa de esta índole en la Fundación Jiménez Díaz

el mentoring en la salud

El Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid cierra su primer Programa de Medical Mentoring. Tras 6 meses, 18 profesionales han compartido distintas sesiones encaminadas a mejorar la calidad asistencial del centro bajo una fórmula que ha demostrado ser un éxito, según el testimonio de mentores y mentorizados. Además, la experiencia ha tenido un efecto muy positivo en cuanto a reforzar el vínculo de los profesionales con la institución.

Los procesos de mentoring típicos en las empresas se basan en sesiones de acompañamiento personali­zado, continuo y basado en la con­fianza entre un mentor y un pro­fesional. Muy enfocadas hacia los directivos, estas iniciativas buscan compartir experiencias prácticas, errores y aciertos para que el aprendiz desarrolle habili­dades, evite obstáculos comunes y tome mejores decisiones. Esta filosofía es la que ha aplicado el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid en su primer Programa de Medical Mentoring, una experiencia que ha reunido a 18 profesionales del centro —nueve mentores y nueve mentorizados—.

El resultado de este programa ha sido un éxito, según fuentes ofi­ciales y abre la puerta a nuevas formas de entender la práctica clínica y la gestión sanitaria. Y es que este mo­delo, inédito en el ámbito hospitalario, llega para fo­mentar un aprendizaje compartido y desde la experien­cia que, finalmente, está destinado a aportar una mejora en la calidad asistencial a los pacientes.

El conocimiento se transmite junto a valores, cultura y forma de ejercer la medicina

Han sido seis meses en los que se han desarrollado reu­niones y sesiones muy beneficiosas para los participan­tes. El Dr. Javier Arcos, gerente del centro, destaca que la iniciativa ha sido posible gracias a la implicación de los participantes, cuya “generosidad para compartir co­nocimientos” ha generado vínculos que trascienden lo profesional. En su opinión, el programa ha aportado además un valor añadido esencial: facilitar la transmi­sión del legado de la institución. No se trata únicamente de enseñar técnicas o protocolos, sino de transmitir una manera de ejercer la medicina, de entender el trabajo en equipo y de afrontar los desafíos del día a día en un entorno hospi­talario. Conceptos todos ellos muy presentes en la extensa trayectoria de este hospital madrileño.

El Dr. Arcos rodeado de A. Herráiz y J. Rodríguez, junto a los participantes en la primera edición del Programa de Medical Mentoring de la FJD.

El impacto del primer Programa de Medical Mentoring de la Fundación Jiménez Díaz

Desarrollado en colaboración con la Red de Mentoring de España, el programa ha contado con una metodología estructu­rada que combina formación, seguimiento y evaluación continua. Durante seis meses, los participantes han mantenido más de 50 reuniones documentadas, acom­pañadas de sesiones formativas, talleres prácticos y encuentros de seguimiento.

En total, los profesionales han tenido acceso a 35 ho­ras de formación, además de recursos específicos y acompañamiento personalizado. Este enfoque integral ha permitido garantizar no solo la calidad del proceso, sino también su impacto en el desarrollo de los partici­pantes. Para Julio Rodríguez, responsable de la meto­dología, el éxito del programa radica en haber conecta­do a profesionales con una clara voluntad de crecer, apoyados por la mirada experta de sus mentores.

Los resultados avalan la iniciativa. Con una valoración media de 9,1 por parte de los mentores y de 8,8 entre los mentorizados, el programa ha generado un alto grado de satisfacción. Más allá de las cifras, las pala­bras que emergen de la experiencia son reveladoras: escucha, aprendizaje, comunicación, madurez.

Cuidar a los profesionales es cuidar la calidad del servicio

Según explica Aurora Herráiz, directora de Responsa­bilidad Social Corporativa del hospital, el mentoring se consolida como una herramienta clave en el ámbito sanitario, ya que contribuye a mejorar la calidad asistencial, refuerza la con­fianza entre profesionales y favorece la cohesión de los equipos. Por su parte, Ona Palahi, técnica del mismo departamento que Herráiz, asegura que “las conexiones genuinas y valo­raciones de los participantes nos han permitido confirmar la importancia de generar estos espacios para com­partir y de seguir manteniendo los vínculos con profe­sionales que ya no están en la institución pero que si­guen siendo ‘conchitos’”.

Entre los aprendizajes más destacados, los mentores subrayan la mejora de la escucha activa, mientras que los mentorizados destacan el impul­so a su desarrollo profesional. Una dualidad que refleja el carácter bidi­reccional del proceso: enseñar y aprender forman parte de una misma experiencia.

Una iniciativa que fomenta el vínculo y el sentido de perte­nencia

Uno de los aspectos más valorados por los participantes ha sido la di­mensión humana del programa. Profesionales ya jubilados han en­contrado en esta iniciativa una oportunidad para seguir vincula­dos al entorno hospitalario, com­partiendo su experiencia con nue­vas generaciones. Es el caso de Benjamín Pérez, ex jefe del Servi­cio de Radiología de la Fundación Jiménez Díaz y profesor emérito de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, quien desta­ca la posibilidad de retomar el contacto con residentes, o de Amelia Porres, jefa asociada del Servicio de Bioquímica Clínica, que subraya la motivación de los profesionales más jóvenes como uno de los grandes aprendizajes. “Ha sido una experiencia muy en­riquecedora”, afirma la antigua je­fa del servicio de Farmacia Hospi­talaria, la doctora Carmen Martí.

El conocimiento clínico también se transmite a través de la relación humana

Para quienes han recibido el acom­pañamiento, el impacto también ha sido notable. Mayor seguridad, una visión más amplia del sistema sanitario y una mejor comprensión de los aspectos emocionales y de gestión forman parte de los bene­ficios señalados. En muchos casos, las relaciones establecidas han evolucionado más allá del ámbito profesional, convirtiéndose en vín­culos personales que refuerzan el sentido de pertenencia a la institu­ción.

Una estrategia enfocada a la excelencia y la continuidad de este programa

El Programa de Medical Mento­ring se enmarca dentro de una es­trategia más amplia orientada a promover un entorno de trabajo basado en la confianza, la escu­cha y el liderazgo compartido. Así lo señala Ana Leal, subdirec­tora médica del centro, quien vincula esta iniciativa con el com­promiso del hospital con la exce­lencia asistencial y el desarrollo del talento.

Mientras que los sistemas sanita­rios afrontan importantes desafíos —desde la falta de profesionales hasta el desgaste emocional—, apostar por el cuidado de los equipos se convierte en una prio­ridad estratégica. Con el ejemplo de la Fundación Jiménez Díaz, se demuestra que el mentoring puede ser una herramienta eficaz para reforzar la resiliencia organizati­va y mejorar la calidad del servi­cio.

El balance positivo de esta prime­ra edición abre la puerta a futuras convocatorias y a la consolida­ción del programa como una pieza estructural dentro del modelo de gestión del hospital. La combina­ción de experiencia, formación y acompañamiento ha demostrado ser una fórmula eficaz para im­pulsar el desarrollo profesional y fortalecer la cultura organizativa.

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