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El Ruber Internacional apuesta por la genómica para la prevención de enfermedades desde una nueva unidad

genómica para la prevención de enfermedades

El Hospital Ruber Internacional ha estrenado su nueva Unidad de Salud Avanzada, dedicada a la prevención de enfermedades desde un enfoque de personalización, precisión y predicción. Todo ello lo puede aportar la genómica, especialidad en la que girará la actividad de este servicio del hospital madrileño. El objetivo ya no es únicamente detectar enfermedades, sino adelantarse a ellas y diseñar estrategias adaptadas a cada persona.

La doctora Arántzazu Álvarez de Arcaya, una de las responsables de la unidad, argumenta que “la medicina preventiva ha cambiado radicalmente: ya no realizamos chequeos iguales para todos, sino evaluaciones diseñadas según la biografía, el estilo de vida y el perfil de riesgo de cada persona”. En este sentido, el modus operandi de este servicio no pasará por la acumulación de pruebas diagnósticas, sino en seleccionar aquellas que realmente aportan valor clínico y permiten tomar decisiones eficaces.

Esto rompe que esquemas tradicionales, buscando evitar el sobrediagnóstico y sobretratamiento y, por ende, generando intervenciones innecesarias. “Más pruebas no siempre significan mejor medicina”, sostiene Álvarez de Arcaya. “La clave está en identificar las que realmente ayudan a prevenir enfermedad o a modificar el riesgo futuro del paciente”.

Una salud preventiva muy personalizada

La unidad organiza sus programas de prevención teniendo en cuenta variables como la edad, el sexo, los antecedentes familiares y el estilo de vida. De esta forma, los objetivos cambian según el momento vital de cada persona. En edades tempranas, el foco se sitúa en detectar factores de riesgo modificables antes de que aparezcan patologías. Alimentación, actividad física, descanso, estrés o predisposición genética forman parte de un análisis integral orientado a prevenir enfermedades futuras.

El planteamiento responde a una realidad cada vez más asumida por la comunidad médica: muchas patologías graves evolucionan silenciosamente durante años antes de manifestar síntomas. Enfermedades cardiovasculares, diabetes o determinados tipos de cáncer pueden desarrollarse de forma subclínica mientras el paciente cree encontrarse completamente sano.

“Pensar que la ausencia de síntomas equivale a salud es un error frecuente”, advierte la especialista. “Muchas enfermedades avanzan de manera silenciosa y cuando aparecen los síntomas, en ocasiones, ya existe un daño importante”.

A medida que aumenta la edad, la estrategia preventiva incorpora nuevas prioridades. La detección precoz de enfermedad cardiovascular, el deterioro cognitivo o la pérdida de funcionalidad física pasan a ocupar un papel central.

El papel de la genética en la Unidad de Salud Avanzada del Ruber

Todo lo anterior representa la evolución que está viviendo la medicina preventiva, en la que la genética desempeña un papel decisivo. En este sentido, el doctor Javier Sanz, experto en medicina predictiva y farmacogenómica, destaca que la medicina está dejando atrás los modelos basados exclusivamente en estadísticas poblacionales para centrarse en el riesgo individual. “Hemos pasado de un enfoque apoyado en promedios a otro centrado en las características concretas de cada persona”, explica. “Dos pacientes con perfiles clínicos similares pueden tener riesgos completamente diferentes dependiendo de su genética”.

Dres. Javier Sanz y Arantza Álvarez de Arcaya

La medicina genómica permite identificar predisposiciones hereditarias a enfermedades cardiovasculares, metabólicas u oncológicas incluso muchos años antes de que aparezcan los primeros síntomas. Esa información abre la puerta a intervenciones más tempranas y precisas, ajustando tanto los controles médicos como las recomendaciones preventivas.

Además, uno de los campos con mayor proyección es la farmacogenómica, disciplina que estudia cómo influyen los genes en la respuesta a los medicamentos. Gracias a este enfoque, los especialistas pueden seleccionar tratamientos más adecuados para cada paciente desde el inicio, reduciendo efectos adversos y evitando largos procesos de ensayo y error. “Podemos personalizar terapias y mejorar la seguridad de los tratamientos porque entendemos mejor cómo responderá cada organismo”, apunta Sanz.

El avance tecnológico también está modificando la relación entre médico y paciente. Los especialistas defienden un modelo mucho más participativo, en el que la persona asume un papel activo en el cuidado de su salud. Los chequeos dejan de ser revisiones puntuales para convertirse en procesos continuos de seguimiento y acompañamiento.

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