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El primer Barómetro de la Salud Urológica en España demuestra lo poco que van los hombres al especialista aun con síntomas de enfermedades prostáticas

consulta LYX Urología

Recientemente se ha celebrado el Día Europeo de la Salud Prostática, con mensajes de todo tipo por parte de los especialistas en Urología. Gran parte de ellos tienen que ver con la recomendación de acudir a consulta a partir de ciertas edades, antecedentes y otros factores para prevenir enfermedades.

Con datos en la mano, los procedentes del Estudio RADAR, el primer Barómetro de la Salud Urológica en España elaborado por LYX Urología, se demuestra oficialmente que los españoles vamos poco al médico. Muchas personas conviven a diario con síntomas urinarios o relacionados con la función sexual y una parte importante de ellas no busca ayuda médica ni considera que esas molestias requieran una valoración especializada.

Sin citas con el urólogo pese a tener síntomas…

Entre los resultados del estudio, destaca que el 51% de las personas consideradas en situación de riesgo urológico nunca ha acudido a un urólogo pese a presentar síntomas compatibles con alguna alteración de esta especialidad.

El dato adquiere especial relevancia al analizar qué tipo de síntomas experimentan estas personas. Más de siete de cada diez aseguran levantarse varias veces durante la noche para orinar, una situación que afecta directamente al descanso y que puede estar relacionada con distintas patologías del aparato urinario. Además, cerca de un tercio reconoce dificultades para mantener relaciones sexuales y una proporción similar admite sufrir pérdidas involuntarias de orina.

Para el doctor Juan Ignacio Martínez-Salamanca, director médico de LYX Urología y jefe asociado del Servicio de Urología del Hospital Ruber Internacional, el principal problema no es únicamente la presencia de estos síntomas, sino la tendencia a considerarlos una consecuencia inevitable del envejecimiento o del paso del tiempo. Por ello, uno de los grandes desafíos para el experto consiste precisamente en romper esa normalización.

Una brecha entre la aparición de síntomas y el diagnóstico médico

El estudio también revela una importante distancia entre la aparición de síntomas y la obtención de un diagnóstico. Apenas el 18,8% de las personas clasificadas como población de riesgo dispone de una patología urológica diagnosticada. En otras palabras, alrededor de ocho de cada diez personas que presentan síntomas relacionados con esta especialidad desconocen si existe una causa médica que los explique.

Esta falta de diagnóstico no implica necesariamente la existencia de enfermedades graves, pero sí evidencia una oportunidad perdida para detectar precozmente problemas que podrían beneficiarse de seguimiento o tratamiento. Los expertos insisten en que la consulta médica permite diferenciar entre cambios fisiológicos asociados a la edad, trastornos benignos y patologías que requieren intervención específica.

No solo se trata de la próstata

El estudio también pone de relieve otro desafío importante: la imagen social que todavía existe sobre la urología. La especialidad continúa asociándose principalmente a la próstata y a la salud masculina, cuando en realidad abarca un campo mucho más amplio.

Las alteraciones urinarias, la incontinencia, las infecciones, los problemas del suelo pélvico o determinados trastornos relacionados con la salud sexual afectan tanto a hombres como a mujeres y forman parte de la actividad habitual de los servicios de urología. Sin embargo, muchas personas desconocen esta realidad y limitan su percepción de la especialidad a determinadas patologías masculinas.

Ante la falta de información, la necesidad de la pedagogía

La falta de información se combina además con factores culturales que siguen condicionando la búsqueda de ayuda médica. El Barómetro identifica la vergüenza y el estigma asociados a la salud urinaria y sexual como algunas de las principales barreras para consultar. Hablar de pérdidas de orina, problemas de erección o alteraciones relacionadas con la función urinaria continúa siendo incómodo para una parte importante de la población.

A esta situación se suma el desconocimiento sobre las alternativas terapéuticas disponibles. Muchos pacientes siguen asociando determinadas patologías a tratamientos invasivos o complejos, cuando la evolución tecnológica y médica ha permitido desarrollar opciones cada vez más precisas y menos agresivas. Sin embargo, la falta de información impide que numerosas personas conozcan las posibilidades existentes para mejorar su situación.

Los especialistas consideran que la divulgación y la educación sanitaria desempeñan un papel fundamental para revertir esta tendencia. Reconocer los síntomas, comprender cuándo conviene consultar y conocer las opciones disponibles puede contribuir a reducir los retrasos diagnósticos y mejorar la calidad de vida de miles de personas.

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