La enfermedad renal crónica se ha convertido en uno de los grandes desafíos sanitarios del siglo XXI por su elevada prevalencia y lo difícil que resulta a los especialistas detectarla a tiempo.
Esta dificultad diagnóstica se explica por la ausencia de síntomas iniciales, si bien esta patología lleva consigo un deterioro progresivo de la función renal. Sin una intervención temprana, los pacientes se enfrentan a un mayor riesgo de sufrir complicaciones cardiovasculares, una de las principales causas de mortalidad asociadas a esta patología.
El 15% de la población padece enfermedad renal crónica
En España, se estima que más del 15 % de la población adulta padece enfermedad renal crónica (ERC), aunque cerca de dos tercios de los afectados desconocen su situación. Los especialistas coinciden en que esta falta de diagnóstico constituye uno de los principales obstáculos para mejorar el pronóstico de los pacientes, ya que cuando la enfermedad comienza a manifestar síntomas evidentes el daño renal suele encontrarse ya en fases avanzadas.
Con el objetivo de cambiar esta realidad y avanzar hacia un modelo sanitario basado en la prevención, el Hospital Universitario La Luz ha puesto en marcha el llamado programa IntERCede, una iniciativa pionera destinada a reforzar la identificación precoz de pacientes con riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica. El proyecto pretende mejorar los mecanismos de detección en personas especialmente vulnerables, como aquellas con hipertensión arterial, diabetes mellitus, enfermedades cardiovasculares o mayores de 60 años.
La detección precoz de la enfermedad renal crónica para prevenir complicaciones
Con todos estos problemas interconectados, el nuevo proyecto del Hospital Universitario La Luz apuesta por revisar y optimizar los circuitos asistenciales existentes para facilitar un diagnóstico más temprano y mejorar la coordinación entre los servicios de Cardiología, Nefrología y Atención Primaria. El objetivo es que los pacientes con factores de riesgo puedan ser identificados antes, derivados al especialista cuando sea necesario y sometidos a un seguimiento continuado que permita ralentizar la progresión de la enfermedad.
El jefe del Servicio de Cardiología del centro, el doctor Roberto Martín Reyes, explica que la prevención constituye uno de los pilares fundamentales de la atención sanitaria actual. En su opinión, detectar precozmente a los pacientes con riesgo cardiovascular y renal permite intervenir antes de que aparezcan complicaciones irreversibles y mejorar significativamente su evolución clínica.
El vínculo entre corazón y riñón
Uno de los aspectos que centra el nuevo programa es el abordaje conjunto de las enfermedades cardiovasculares y renales. Numerosos estudios han demostrado que ambas patologías mantienen una relación bidireccional: el deterioro de uno de estos órganos repercute directamente sobre el funcionamiento del otro. El jefe del Servicio de Nefrología, el doctor Fernando Tornero Molina, señala que la iniciativa permitirá analizar en profundidad cómo se están evaluando actualmente estos pacientes dentro del hospital para identificar posibles oportunidades de mejora en los procesos de detección y derivación.
La intención es establecer circuitos asistenciales más ágiles que favorezcan la intervención del especialista en Nefrología en los casos necesarios y garanticen un seguimiento individualizado a largo plazo.
Desde la Unidad Cardiorrenal del hospital recuerdan que la aparición simultánea de alteraciones cardíacas y renales empeora notablemente el pronóstico del paciente. Por ello, insisten en que identificar la enfermedad renal antes de que provoque síntomas representa una oportunidad para retrasar su progresión y reducir tanto el riesgo de insuficiencia renal como el de eventos cardiovasculares.
Además, la implantación de protocolos homogéneos de cribado permitirá disminuir la variabilidad clínica y favorecer una medicina más personalizada, basada en criterios comunes para todos los profesionales implicados.
Un modelo asistencial orientado a la mejora continua
El proyecto incorpora también una metodología de evaluación permanente que permitirá medir la eficacia de los circuitos asistenciales mediante indicadores específicos. Gracias a este sistema será posible analizar cada una de las fases del proceso, desde la detección inicial hasta el seguimiento del paciente, identificando puntos de mejora que optimicen la atención sanitaria.
El programa IntERCede, impulsado por Boehringer Ingelheim, es una herramienta diseñada para mejorar la coordinación entre especialidades y favorecer una atención más eficiente de los pacientes con enfermedad renal crónica.Con su incorporación a este programa, el Hospital Universitario La Luz se convierte en el primer hospital privado de España en implantar esta metodología.

