Antes que aumentar el beneficio, el verdadero reto de la banca en el escenario actual consiste en crecer de forma sostenible. Esta reflexión que seguramente esté pensando todo directivo en el sector se explica desde un momento de moderación de los tipos de interés, la digitalización acelerada y una competencia cada vez más intensa. Dicho esto, los resultados cosechados en el trimestre anterior por la inmensa mayoría de los bancos en España ha sido más que positiva. El líder en volumen lo tiene Banco Santander, cuyos resultados en este primer semestre de 2026 siguen en cifras de récord.
Más de 7.300 millones de beneficio: un 15% más
La entidad ha cerrado los seis primeros meses del ejercicio con un beneficio ordinario récord de 7.328 millones de euros, un 15 % superior al registrado en el mismo periodo del año anterior. El beneficio atribuido ascendió a 8.973 millones de euros, impulsado por la plusvalía obtenida tras la venta de Santander Bank Polska, aunque esta cifra incluye también el impacto de los costes asociados a la integración de TSB. Precisamente por ello, el banco pone el foco en el beneficio ordinario como mejor indicador para evaluar la evolución real del negocio.
Un cartera de clientes que no para de crecer…
Detrás de estas cifras existe un crecimiento sostenido de la actividad comercial. Durante los últimos doce meses, Santander incorporó 12 millones de nuevos clientes, alcanzando un total de 182 millones en todo el mundo. A esta evolución contribuyó tanto el dinamismo de los distintos negocios del grupo como la incorporación de más de cuatro millones de clientes procedentes de TSB, cuya adquisición quedó completada durante el segundo trimestre.
«Hemos tenido un buen primer semestre, con doce millones de clientes más que hace un año. Los ingresos crecen un 6%, los costes bajan y ONE Transformation sigue impulsando la mejora del apalancamiento operativo, que contribuye a unos resultados récord», afirma la presidenta del banco, Ana Botín.
El incremento de la base de clientes ha venido acompañado de una mejora de la rentabilidad. El retorno sobre el capital tangible (RoTE) ordinario alcanzó el 15,6 %, mientras que el beneficio por acción continuó creciendo y el valor contable tangible más el dividendo aumentó un 19 %, reflejando una creación de valor sostenida para los accionistas gracias a una asignación disciplinada del capital.
La evolución del negocio también confirma que la actividad financiera mantiene un notable dinamismo pese a un contexto menos favorable para los márgenes. Los préstamos crecieron un 9 % y los recursos de clientes —depósitos y fondos de inversión— aumentaron un 11 % en euros constantes. El impulso procedió especialmente del negocio hipotecario, la financiación de automóviles y la actividad de banca corporativa y de inversión, mientras que más del 95 % de los ingresos continúa procediendo directamente de la relación con los clientes, un factor que aporta estabilidad a la cuenta de resultados.
ONE Transformation: la receta del éxito de Santander
Uno de los pilares que explica esta evolución es el programa ONE Transformation, el ambicioso proceso de modernización interna que Santander desarrolla desde hace varios años. La iniciativa persigue simplificar procesos, unificar plataformas tecnológicas y aumentar la eficiencia operativa del grupo. Durante el semestre, este programa permitió reducir los costes estructurales pese a las presiones inflacionistas y al incremento de las inversiones destinadas al crecimiento del negocio, mejorando la ratio de eficiencia hasta el 42,8 %.
La inteligencia artificial se ha convertido igualmente en uno de los grandes motores de esta transformación. Lejos de limitarse a proyectos experimentales, el banco está desplegando soluciones basadas en IA en diferentes áreas de negocio con resultados ya cuantificables. Durante el primer semestre, estas herramientas generaron un valor estimado de 84 millones de euros gracias a mejoras en la atención al cliente, incrementos de productividad, reducción de costes y mayor actividad comercial.
En paralelo, Santander mantiene una política prudente de gestión del riesgo. Aunque las dotaciones por insolvencias aumentaron debido principalmente a la evolución del mercado argentino, la calidad crediticia permaneció sólida, con una ratio de morosidad situada por debajo del 3 % y un coste del riesgo estable gracias a la diversificación geográfica del grupo y a la fortaleza del mercado laboral en la mayoría de los países donde opera.
La fortaleza financiera también se refleja en la evolución del capital. La ratio CET1 alcanzó el 14 %, incluso después del impacto derivado de la adquisición de TSB. Este colchón de capital permite a la entidad afrontar futuras operaciones corporativas manteniendo sus objetivos de solvencia para el conjunto del ejercicio. Paralelamente, el banco continúa desarrollando una política activa de remuneración al accionista mediante dividendos y programas de recompra de acciones que, una vez completados los previstos para 2026, supondrán cerca de 9.000 millones de euros distribuidos durante el bienio 2025-2026.
Resultados por negocios y perspectivas positivas para el corto medio plazo
Los distintos negocios del grupo también muestran una evolución positiva. La banca comercial continúa siendo el principal generador de beneficios gracias al crecimiento hipotecario y de depósitos, mientras que Openbank consolida su transformación como plataforma global de financiación al consumo y banca digital. Por su parte, Corporate & Investment Banking mantiene un fuerte crecimiento apoyado en los negocios de asesoramiento y mercados, mientras que las áreas de gestión patrimonial, seguros y pagos digitales siguen ampliando su peso dentro del conjunto del grupo.
Con estos resultados, Santander mantiene intactos sus objetivos para 2026. La entidad espera cerrar el ejercicio con un beneficio superior al obtenido en 2025, seguir incrementando los ingresos, contener los costes y mantener una sólida posición de capital. La hoja de ruta se extiende incluso hasta 2028, cuando el grupo aspira a superar los 210 millones de clientes, alcanzar un beneficio superior a los 20.000 millones de euros y elevar la rentabilidad sobre el capital tangible por encima del 20 %.
Más allá de los resultados financieros, el semestre confirma el cambio de modelo que atraviesa la banca internacional. La capacidad para combinar crecimiento comercial, eficiencia operativa, digitalización e inteligencia artificial se perfila como uno de los principales factores diferenciales del sector. En el caso de Santander, los datos apuntan a una estrategia que busca consolidar un crecimiento menos dependiente del entorno de tipos de interés y más apoyado en la innovación tecnológica, la escala internacional y la relación de largo plazo con sus clientes.

