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Todo lo que deben conocer las empresas sobre los simulacros: una oportunidad única para aprender en un entorno controlado

simulacros de emergencia en empresas

simulacros de emergencia en empresas

La simulación de riesgos debe contemplarse como una herramienta estratégica para las organizaciones. Fernando de Rodrigo Lacuesta, consultor del Área de Seguridad y Sistemas de Gestión PRL de Quirónprevención, explica todo lo que comprenden estas actividades para las empresas, destacando la irrupción de las nuevas tecnologías o la gran diversidad de simulacros que se pueden llevar a cabo.

La improvisación es el peor de los peligros que puede tener una compañía ante una situación de riesgo general. Por ello, además de contemplarlos desde el punto de vista normativo, los simulacros deben ser vistos por los responsables de prevención de las organizaciones como un acto muy estratégico porque gracias a ellos se pueden evitar muchos riesgos en un futuro y en distintos escenarios. Esa es la verdadera esencia de este tipo de iniciativas, según defiende un experto como Fernando de Rodrigo Lacuesta, consultor del Área de Seguridad y Sistemas de Gestión PRL de Quirónprevención. Ante todo – indica esta fuente – un simulacro pone a prueba a las empresas y su capacidad de respuesta a distintos peligros que puedan afectar a trabajadores, clientes o usuarios de un entorno. Por ello, una de las claves que apunta es que si se llega a un simulacro perfecto, sería conveniente cambiar el escenario o introducir variantes en los siguientes para continuar mejorando.

Entrando en detalle, toda prueba de estas características requiere de una planificación previa que comienza mucho antes de activar una alarma o movilizar equipos de intervención. Para empezar, toda empresa debe contar con un Plan de Emergencia o un Plan de Autoprotección adaptado a los riesgos de su actividad y a las características de sus instalaciones.

Si se llega a un simulacro perfecto, sería conveniente cambiar el escenario o introducir variantes en los siguientes para continuar mejorando

Incendios y otros simulacros menos mediáticos

Respecto a la tipología de estas acciones, es frecuente pensar en el incendio y los protocolos de evacuación de una oficina o sede ante un aviso por fuego. Sin embargo, la realidad es mucho más amplia desde alguien que ha colaborado con las empresas y que cuenta con cierto nivel de experiencia. Emergencias médicas, agresiones, actos delictivos, fugas de productos químicos, escapes de gas, rescates en altura o intervenciones en espacios confinados forman parte de los escenarios que cada vez con más frecuencia se incorporan a los planes de emergencia, según expone el consultor de Quirónprevención. La diversificación de los riesgos obliga a las organizaciones a ampliar su capacidad de preparación y a diseñar respuestas adaptadas a cada contexto.

Todas estas pruebas se contemplan habitualmente incluso ante la aparición de fórmulas híbridas de trabajo. La expansión de ellas, así como el teletrabajo, no ha supuesto grandes cambios en las estrategias, ya que, con menos personal, los centros de trabajo siguen en funcionamiento. Por tanto, no se ha producido un recorte importante en el número de simulacros en los negocios, tal y como sostiene De Rodrigo Lacuesta.

La improvisación es uno de los mayores peligros para una empresa ante una emergencia. Ensayar previamente permite responder de forma más ordenada

Simulacros de incendios en empresas.

La digitalización entra de lleno en los simulacros

Sí que han cogido más auge aquellas iniciativas en las que está muy presente la tecnología. Según relata el experto, programas de simulación avanzados, entornos virtuales y herramientas de modelización han cobrado un mayor peso porque “permiten recrear situaciones complejas y analizar comportamientos colectivos en espacios con gran afluencia de personas”. Estas soluciones resultan especialmente útiles para diseñar instalaciones y optimizar rutas de evacuación. No obstante, el especialista advierte que la tecnología no puede sustituir completamente el entrenamiento práctico. “Esto puede ayudar a la realización de los simulacros en estos espacios sin involucrar a un número muy elevado de personas, pero no puede sustituir los ejercicios y entrenamiento de las actuaciones de los equipos de intervención”, señala el consultor de Quirónprevención.

Una reflexión similar realiza respecto a los llamados safety tours virtuales, cada vez más presentes en sectores industriales y de alto riesgo. Estas herramientas permiten entrenar procedimientos críticos, practicar el uso de equipos o familiarizarse con determinadas operaciones complejas. Sin embargo, insiste en que “los programas y aplicaciones virtuales pueden ser elementos de ayuda que complementen los ejercicios prácticos reales, pero no los sustituyen”.

 

Los trabajadores, la otra cara del éxito de un simulacro

Amén de la planificación, el diseño o el tipo de simulacro que se lleve a cabo, el otro factor que no se puede olvidar en la realización de una de estas pruebas está en la implicación real de los trabajadores. Su comportamiento es clave y, a la vez, todo un desafío para las compañías, ya que la repetición periódica de estos ejercicios puede provocar que algunos empleados los perciban como una rutina carente de trascendencia. Para combatir esta percepción, la concienciación desempeña un papel fundamental en los equipos de trabajo. Según Fernando de Rodrigo, es importante que los profesionales comprendan que los escenarios simulados pueden producirse realmente y que los hábitos adquiridos durante los entrenamientos pueden resultar decisivos cuando se produce una emergencia real. “Si las actuaciones se han ensayado antes en situaciones simuladas, permitirán adoptar menos decisiones improvisadas y tener una respuesta más ordenada”, afirma.

Un modo de evitar estos comportamientos es evitar que los ejercicios se vuelvan previsibles. Por ello, incide esta fuente de Quirónprevención, muchas organizaciones introducen progresivamente variables inesperadas, como fallos en los sistemas de comunicación, bloqueos de vías de evacuación, personas atrapadas, lesionados o ausencias de miembros de los equipos de emergencia. La creatividad de los técnicos de prevención puede convertirse en un aspecto diferencial para mejorar la capacidad de respuesta.

Cuanto mayor sea la experiencia de la plantilla, menos información previa necesita sobre el simulacro y más puede acercarse el ejercicio a una emergencia real

¿Avisar o no avisar?

Así que la pregunta que cabe realizar en este punto es sobre la indicación o no de avisar a las personas sobre la realización de un simulacro. ¿Hasta qué punto debe informarse previamente a los trabajadores? Para Fernando de Rodrigo, la respuesta depende del grado de madurez de la organización. En una primera experiencia resulta recomendable comunicar la fecha, la hora y las condiciones del ejercicio para evitar situaciones de alarma o confusión. Sin embargo, conforme la plantilla adquiere experiencia, la información previa puede reducirse progresivamente. El objetivo es acercar el ejercicio a las condiciones reales de una emergencia y comprobar que la organización mantiene una respuesta eficaz incluso cuando el factor sorpresa entra en juego.

Sea como fuere, la recopilación de datos e información para los técnicos es vital y da inicio a una tercera fase de un simulacro. Tras la planificación y el desarrollo, hay que medir los resultados del test. En este proceso, los responsables de seguridad evalúan indicadores como los tiempos de detección, activación de alarmas, intervención o evacuación. También se examina si las actuaciones se han desarrollado conforme a los procedimientos establecidos y si los equipos de protección, las comunicaciones y los protocolos han funcionado correctamente. “Los observadores situados en lugares estratégicos ayudan a detectar incidencias y oportunidades de mejora”, explica el experto. Toda esta información se recopila posteriormente en un informe que recoge conclusiones, medidas correctoras y propuestas de mejora.

Lógicamente, se espera que todo salga bien, pero para el consultor, el simulacro perfecto no siempre es la situación más deseable. “No supone un fracaso detectar fallos y errores durante el desarrollo de un simulacro, ya que este es precisamente uno de sus objetivos”, afirma Fernando de Rodrigo. La verdadera utilidad de estos ejercicios reside precisamente en identificar debilidades cuando las consecuencias todavía no son reales. Si un simulacro se desarrolla sin incidencias, puede ser una señal de que ha llegado el momento de plantear escenarios más complejos. El experto recuerda el caso reciente de un establecimiento hotelero donde, durante un simulacro de evacuación, varias sirenas dejaron de funcionar en distintas plantas. Como consecuencia, ni trabajadores ni huéspedes recibieron la señal de alarma. Detectar esta deficiencia durante un ejercicio permitió corregir el problema antes de que pudiera producirse una emergencia auténtica.

Simulacros y cambio climático

Las consecuencias del cambio climático también están obligando a replantear los planes de emergencia empresariales. Episodios de lluvias torrenciales, olas de calor extremas, inundaciones o fenómenos meteorológicos adversos forman parte ya de los riesgos que deben contemplarse y, por tanto, del diseño de simulacros, tal y como indica el especialista de Quirónprevención. Las empresas deben prever medidas específicas para proteger a sus trabajadores, incluyendo la suspensión de actividades exteriores, el teletrabajo, la evacuación preventiva o incluso el confinamiento en determinadas circunstancias. Todos estos escenarios pueden incorporarse a los simulacros, especialmente cuando los centros de trabajo se encuentran ubicados en zonas identificadas como de riesgo.

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