Directivos y Empresas

¿Cómo serán los coches del futuro?

Más que automóviles, los coches del futuro serán ordenadores y centros de servicios conectados para asegurar una mayor seguridad y entretenimiento a los conductores.

A priori, entretenimiento y seguridad parecen dos conceptos antagónicos, pero serán dos grandes características que tendrán los coches del futuro, según han analizado dos investigadores de la UOC, Ramon Ribera y Xavier Vilajosana.

Lo cierto es que la industria del automóvil se encamina a eso de forma acelerada. Uno de los referentes actuales, Elon Musk, consejero delegado de Tesla, asegura que para el verano de 2020, más de un millón de taxis sin conductor estarían ya circulando por las calles de las ciudades, desarrollando aún más si cabe en la idea del coche autónomo. Evidentemente, en el desarrollo que Musk había pensado para el desarrollo de Tesla no entraban ni de lejos, la aparición del COVID19.

Autónomos, hiperconectados y seguros: atributos del coche del futuro

Tomando en consideración la previsión de Musk, evitar el error humano será uno de los objetivos de la conducción autónoma. «Actualmente se está trabajando en varias tecnologías para lograr la máxima seguridad vial», explica Vilajosana, experto en telecomunicaciones y catedrático en el área de sistemas de comunicación de la UOC. «El coche estará conectado a estaciones de telefonía o a dispositivos ubicados junto a la autopista (roadsite units) y tendrá conexión a internet en tiempo real”.

El coche del futuro estará hiperconectado.

Habrá una conectividad tan masiva y rápida – explica Vilajosana –  que el coche tendrá información de las condiciones de la vía y de las acciones que llevan a cabo otros vehículos en tiempo real. Todos los sensores que llevará detectarán obstáculos tanto dentro como fuera de la carretera.

El coche será receptor pero a la vez emisor de información. Gracias a la comunicación entre coches será posible evitar colisiones entre vehículos. «Hay muchas marcas que están trabajando con un mecanismo de evitación anticipada y colaborativa de colisión (anticipated collaborative collision avoidance, ACCA), que detendrá automáticamente el coche cuando, por ejemplo, detecte riesgo de choque de coches en cadena.

Autonomía e IoT

También se busca un coche conectado que se pueda conducir solo. Para el investigador, antes de que llegue el coche autotripulado se pasará por diferentes grados de autonomía, desde la conducción asistida hasta una conducción en la que las personas podrán ver una película mientras el vehículo autónomamente las lleva hasta el lugar indicado. Para el apoyo a la conducción vendrá un asistente que cambiará automáticamente de carril el coche o lo enderezará en caso de que el conductor se despiste y cruce la línea continua.

El coche del futuro será más seguro al estar conectado a internet, porque recibirá información de otros vehículos que lo alertarán de posibles peligros. «Al estar conectado a la red 5G, que tiene mucha más capacidad de enviar datos en tiempo real, podrá recibir mapas de alta definición, con precisión de centímetros. Gracias al GPS podrá saber en todo momento su posición en los límites del carril», apunta el investigador.

¿Vehículos autónomos y eléctricos?

«La tendencia y la moda del sector es que los vehículos del futuro sean eléctricos, pero este modelo de coche pide a la vez un replanteamiento del entorno urbano, incluso de su carga», apunta Vilajosana. El experto comenta que antes que nada es necesario que los gobiernos fomenten modelos energéticos más limpios y sostenibles.

 Servicios de entretenimiento a bordo

El auge de los coches autotripulados generará un aumento notable del tiempo disponible de sus usuarios para consumir todo tipo de entretenimiento. Audi ha colaborado con Disney en un proyecto llamado Holoride, en el que mediante realidad virtual es posible jugar a juegos o ver películas durante el viaje.

También Intel y Warner Bros están desarrollando experiencias inmersivas de este tipo. Por ejemplo, los fanáticos de Batman podrían experimentar la sensación de viajar en el Batmóvil por las calles de ciudad de Gotham. Y Volvo, Ericsson y Netflix, explica Vilajosana, están planificando también acciones conjuntas para ver películas de la plataforma bajo demanda con un pantalla retráctil instalada en el automóvil.

La movilidad del futuro será un servicio bajo demanda, apunta Vilajosana. «Las personas no necesariamente tendrán su propio coche, sino que pedirán uno autónomo cuando lo necesiten. Un vehículo que estará aparcado en aparcamientos fuera de la ciudad, por ejemplo en polígonos, y que se desplazará al centro solo cuando haya peticiones de ciudadanos que necesitan trasladarse a algún lugar.»

Impacto en la movilidad urbana

«Para que los coches conectados y autónomos sean una realidad es necesario terminar de sensorizar las ciudades para que los vehículos no solo se comuniquen entre ellos sino también con todo el entorno», explica Ramon Ribera, director del grupo de investigación Urban Transformation and Global Change Laboratory (TURBA Lab) del IN3 de la UOC.

Además, añade el experto, será necesario construir una nueva infraestructura por donde pueda circular y guardarse la gran cantidad de datos que se transmitirán en tiempo real.

En este contexto, el investigador apunta que se deberán resolver grandes interrogantes: ¿quién tiene que pagar todo esto? ¿Las ciudades y los ciudadanos? ¿Los que ofrecen servicios de movilidad? ¿Tiene que ser una infraestructura pública o privada? ¿Pagada por las empresas que hacen negocio o por los ciudadanos?

Para Ribera, muchas de las implicaciones del coche conectado y autónomo no dependen tanto de la tecnología en sí misma como de los modelos de movilidad urbana que se desarrollen y de los modelos de negocio asociados a ellos.

«La tendencia actual es sacar el coche de la ciudad, tanto por el impacto ambiental como por el espacio que ocupa en esta o por las congestiones que produce. Sin embargo, hay que reflexionar sobre si se seguirá apostando por el transporte público o por otros medios de transporte (bicicleta, patinete, etc.)», explica.


Ramon Ribera –Director del grupo de investigación TURBA del IN3 de la UOC.

Xavier Vilajosana –Director del grupo de investigación WINE del IN3 de la UOC.

Salir de la versión móvil