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Las diferencias regionales en el empleo tecnológico de España y la nota positiva (y poco habitual) de San Sebastián

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El empleo tecnológico sigue acaparando noticias. Mencionado en muchas fuentes el problema de la falta de talento en muchos sectores, otra de las claves es la que ahora apunta la Fundación Cotec en su del Mapa del Empleo Tecnológico en España 2026. Este documento, presentado recientemente, revela importantes diferencias regionales en este importante ámbito del mercado laboral.

Mientras algunas ciudades y regiones se están consolidando como auténticos polos de innovación, otras permanecen muy rezagadas, retratando una situación muy desigual en el territorio nacional. Y este desequilibrio resulta esencial para la prosperidad económica de un territorio.

Los datos del empleo tecnológico en España durante la última década

Para llegar a esta conclusión, Cotec ha analizado el empleo tecnológico en España durante los últimos 10 años. Entre 2015 y 2025, España ha generado 469.000 empleos netos en sectores intensivos en tecnología. La cifra refleja un crecimiento del 45,8%, muy por encima del 25,1% registrado en actividades no tecnológicas. Es evidente que la tecnología se ha impuesto como motor económico en la última década. Solamente con estos indicadores, se puede afirmar que este campo ha generado una transformación muy estructural que ha terminado por redefinir el mercado laboral. De ahí aquello de la prosperidad económica.

No obstante, el alto crecimiento del empleo tecnológico en España no implica un liderazgo en Europa, pues el país ocupa el puesto 17 de los 27 países de la Unión Europea en esta tipología de trabajos, por detrás de Italia y aún lejos de los líderes del continente.

Los líderes regionales en el empleo tecnológico

Volviendo al análisis específico de España, cinco comunidades autónomas superan la media nacional del empleo tecnológico, situada en el 6,9% del empleo total. A la cabeza se encuentra la Comunidad de Madrid, donde el peso del empleo tecnológico alcanza el 10,6%, seguida de Navarra (10%), País Vasco (9,8%), Cataluña (9,1%) y Aragón (8,3%). En el extremo opuesto, regiones como Canarias (2,2%), Extremadura (2,6%) o Baleares (2,7%) evidencian una distancia de hasta ocho puntos porcentuales.

La brecha no solo es autonómica, también provincial y urbana. De hecho, más de la mitad de los nuevos empleos tecnológicos creados en la última década se han concentrado en dos comunidades: Madrid y Cataluña. Esta dinámica refuerza el papel de grandes capitales como Madrid y Barcelona, que no solo lideran en volumen, sino también en peso relativo dentro de sus economías locales.

A escala municipal, Barcelona destaca con un 12,4% de empleo tecnológico sobre el total, seguida de Madrid con un 10,2%. Pero el crecimiento no es exclusivo de estas grandes urbes. Ciudades como Málaga o Valencia han emergido como nuevos focos de dinamismo, impulsadas por ecosistemas digitales en expansión y una creciente atracción de talento.

Sin embargo, el mapa revela contrastes incluso dentro de una misma comunidad. En Cataluña, por ejemplo, la distancia entre Barcelona (10,4%) y Lleida (3,7%) es significativa. Algo similar ocurre en la Comunidad Valenciana, donde Valencia (7,3%) supera ampliamente a Alicante (3,6%). Estos desequilibrios reflejan una realidad persistente: la innovación tiende a concentrarse en grandes núcleos urbanos, donde confluyen infraestructuras, inversión y capital humano.

San Sebastián y el crecimiento del talento tech femenino

Más allá de la geografía, el informe pone el foco en otra brecha estructural: la de género. Solo el 31% de los empleos tecnológicos en España están ocupados por mujeres, una proporción que se repite en la mayoría de países europeos. La presidenta de Cotec, Cristina Garmendia, subraya que el sector sigue “fuertemente masculinizado”, pese a los avances en otros ámbitos del mercado laboral.

En este contexto, San Sebastián introduce una nota de excepción. En la capital guipuzcoana, el 42% del empleo tecnológico está en manos de mujeres, una cifra poco habitual que encuentra explicación en el peso de los servicios de I+D, una de las pocas ramas tecnológicas donde la paridad es una realidad. La ciudad, además, destaca por ser la capital de provincia con mayor proporción de empleo en investigación y desarrollo, con un 2,4% del total de afiliados.

La expansión del empleo tecnológico también ha tenido un alcance territorial más amplio en términos absolutos. En 2025, un total de 4.075 municipios contaban con al menos un afiliado en actividades tecnológicas, 341 más que en 2015. Este dato sugiere una cierta capilaridad del fenómeno, aunque insuficiente para contrarrestar la fuerte concentración en los grandes polos urbanos.

El factor de los fondos NextGen

Otro de los factores que ha influido en esta evolución es la llegada de los fondos europeos. Según el Monitor NextGen de Cotec, hasta junio de 2025 un total de 4.824 municipios españoles habían recibido financiación del programa Next Generation EU. El análisis revela una correlación significativa: el empleo tecnológico ha crecido más en aquellos municipios que han sido beneficiarios de fondos destinados a I+D+i.

No ocurre lo mismo con las partidas orientadas a digitalización, cuyo impacto en la creación de empleo tecnológico ha sido más limitado. Esta diferencia apunta a una cuestión clave: no todas las inversiones generan el mismo efecto sobre el tejido productivo, y la orientación de los recursos públicos resulta determinante.

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