El mercado laboral español continúa ofreciendo señales de fortaleza, según los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA), correspondiente al segundo trimestre de 2026. España ha superado por primera vez la barrera de los 22,7 millones de ocupados y la tasa de paro ha descendido por debajo del 10 %, un umbral que durante años parecía difícil de alcanzar.
Son resultados históricos, pero siguen presentes algunos de los grandes desafíos que desde hace décadas condicionan la evolución del empleo en España: una elevada dependencia del sector servicios, importantes diferencias territoriales, un mercado laboral todavía poco productivo y una pérdida de dinamismo del trabajo autónomo. Este es el análisis que hacen los The Adecco Group Institute.
Las buenas noticias: récord de empleo en el segundo trimestre de 2026
Entre abril y junio se crearon 486.000 nuevos puestos de trabajo, lo que elevó el número total de ocupados hasta los 22.779.000 trabajadores, la cifra más alta registrada desde que existen estadísticas comparables. Paralelamente, el desempleo disminuyó en 213.300 personas y el número total de parados quedó situado en 2.495.300, mientras que la tasa de desempleo descendió hasta el 9,87 %.
Se trata de unos resultados impulsados, en buena medida, por el tradicional comportamiento del mercado laboral durante la primavera y el inicio de la campaña turística, aunque los expertos consideran que también reflejan la capacidad de la economía española para seguir generando empleo incluso en un contexto de crecimiento económico más moderado que el de años anteriores.
Otro de los aspectos más destacados de la EPA es la consolidación del empleo indefinido. Durante el segundo trimestre aumentó el número de asalariados en 529.200 personas, de las cuales cerca de 387.000 correspondieron a contratos indefinidos y algo más de 142.000 a trabajadores temporales. Si se analiza la evolución del último año, el contraste resulta aún más significativo. El empleo indefinido aumentó en casi 572.000 personas, frente a poco menos de 35.000 nuevos trabajadores temporales.
Estas cifras consolidan la transformación iniciada tras la reforma laboral y reflejan una mayor estabilidad contractual. No obstante, diversos expertos insisten en que todavía resulta necesario analizar con detalle la calidad efectiva de estos contratos, especialmente en figuras como el fijo discontinuo, cuyo peso continúa siendo relevante en determinadas actividades estacionales.
Los datos también muestran avances desde el punto de vista social. La población activa aumentó en casi 273.000 personas durante el trimestre y la tasa de actividad alcanzó el 59,29 %, mientras que mejoró la situación laboral de miles de hogares españoles.
Los hogares en los que todos sus miembros activos tienen empleo crecieron hasta superar los 12,2 millones, mientras que disminuyó el número de familias donde todos sus integrantes activos permanecen en paro, un indicador que refleja una mejora progresiva del bienestar económico y de la capacidad de consumo de los hogares.
Los matices
Cuando el análisis se amplía al conjunto del último año aparecen matices relevantes. En términos interanuales, la ocupación aumentó en 510.200 personas, mientras que el desempleo únicamente se redujo en 57.800. Esta diferencia se explica porque el mercado laboral continúa incorporando nuevos trabajadores a un ritmo muy elevado.
La población activa alcanzó los 25,27 millones de personas tras sumar 452.500 nuevos activos durante los últimos doce meses. Es decir, buena parte del empleo creado ha servido para absorber la llegada de nuevos trabajadores, lo que limita el descenso del paro pese al elevado ritmo de contratación.
Esta evolución confirma que el mercado laboral español mantiene una notable capacidad de absorción, aunque también evidencia que persisten dificultades de inserción para determinados colectivos, especialmente jóvenes, desempleados de larga duración y trabajadores con menor cualificación.
El excesivo protagonismo del sector servicios
Uno de los rasgos más característicos del trimestre vuelve a ser el protagonismo absoluto del sector servicios. Más del 80 % del empleo generado entre abril y junio procede de actividades relacionadas con este ámbito económico.
Concretamente, los servicios incorporaron 394.000 nuevos trabajadores, mientras que la construcción añadió 60.000 ocupados y la industria creó otros 38.200 empleos. La agricultura, por el contrario, perdió 6.200 trabajadores durante el periodo.
Aunque esta distribución resulta coherente con la estacionalidad propia de la temporada turística, también pone de relieve una de las principales debilidades estructurales de la economía española: su elevada dependencia de actividades vinculadas al consumo, el ocio y el turismo.
Los analistas consideran que reforzar sectores como la industria avanzada, la economía digital, las tecnologías emergentes, la transición energética o la innovación será clave para construir un mercado laboral menos vulnerable a las oscilaciones del ciclo económico.
Miles de autónomos menos
Otro dato que no ha pasado desapercibido en los últimos datos de la EPA es el que corresponde al trabajo por cuenta propia. Durante el trimestre desaparecieron 42.900 autónomos, una caída que, aunque por sí sola no permite hablar de un cambio de tendencia definitivo, sí alimenta la preocupación sobre la pérdida de dinamismo del emprendimiento en España.
Los especialistas advierten de que fortalecer el ecosistema empresarial, facilitar el crecimiento de pequeñas compañías innovadoras y mejorar las condiciones para los trabajadores autónomos seguirá siendo uno de los retos prioritarios para impulsar una economía más competitiva y diversificada.
Diferencias notables entre regiones
No obstante, las diferencias territoriales continúan siendo muy marcadas. Cataluña lideró la creación de empleo en términos absolutos, mientras que Baleares registró el mayor crecimiento relativo gracias al impulso turístico. En el extremo opuesto, Canarias perdió ocupación y Andalucía volvió a presentar la tasa de desempleo más elevada del país, reflejo de estructuras productivas muy diferentes entre comunidades autónomas.
Las previsiones económicas apuntan a que España seguirá creando empleo durante los próximos meses, aunque a un ritmo más moderado debido a la desaceleración prevista del crecimiento económico. En este escenario, los expertos consideran que el verdadero desafío ya no consiste únicamente en generar nuevos puestos de trabajo, sino en mejorar su calidad, elevar la productividad y reducir las desigualdades estructurales que todavía condicionan el funcionamiento del mercado laboral español.

