Los últimos datos de la Encuesta de Población Activa correspondientes al primer trimestre del año dejan un aumento del desempleo y una reducción de la ocupación. La primera lectura que hacen entidades expertas como The Adecco Group Institute es que se trata de un ajuste estacional propio del arranque del año.
En cidras, la ocupación se redujo en 170.300 personas, situándose en 22,29 millones, mientras que el desempleo aumentó en 231.500 personas, hasta alcanzar los 2,71 millones. Como consecuencia, la tasa de paro se eleva al 10,83%. El análisis que hace Adecco sobre ello se basa en un periodo que está más expuesto a la estacionalidad del sector de los servicios, en donde justamente se han registrado 228.400 empleos menos.
La nota positiva está en otras actividades como la industria, construcción y agricultora, donde se han registrado nuevas contrataciones, algo poco habitual para esta época del año, según los expertos. Así que, al margen del efecto estacional, la lectura que hace Adecco no es pesimista. Según Carlos Arcas, director de The Adecco Group Institute, “el mercado laboral español ajusta, pero no se debilita”.
Los datos de la EPA del primer trimestre de 2026 son mejores que los del año anterior
La comparación con el mismo periodo del año anterior ofrece una imagen claramente más positiva. España cuenta con 527.600 ocupados más que hace un año y 80.600 desempleados menos.
A este avance se suma un incremento significativo del empleo indefinido, con 539.700 asalariados más bajo esta modalidad, así como un crecimiento del empleo a tiempo completo. Paralelamente, la población activa alcanza los 25 millones de personas, tras sumar 447.000 nuevos activos.
Este aumento de la base activa es especialmente relevante, ya que indica que la economía está siendo capaz de absorber más trabajadores sin deteriorar de forma significativa sus indicadores estructurales. En otras palabras, el crecimiento del empleo no responde únicamente a una mejora coyuntural, sino también a una ampliación del propio mercado laboral.
Más empleo, pero con desafíos en productividad
Pese a estos avances, el análisis de Adecco pone el foco en una cuestión clave: la calidad del crecimiento. Aunque el empleo aumenta, lo hace en gran medida en sectores de valor añadido medio o bajo, lo que limita su impacto en la productividad y en los salarios.
Este desequilibrio plantea un reto estructural para la economía española. La creación de empleo, por sí sola, no garantiza mejoras sostenidas en la competitividad si no va acompañada de un aumento de la productividad. En este sentido, el mercado laboral se enfrenta a una transición en la que el objetivo ya no es únicamente generar puestos de trabajo, sino mejorar su calidad.
Brechas territoriales y de género persistentes
El análisis también revela importantes diferencias territoriales. Mientras Canarias lidera el crecimiento trimestral del empleo con 17.000 ocupados más, Cataluña registra la mayor caída, con 46.300 empleos menos. En términos de desempleo, Cantabria presenta la tasa más baja (7,49%), frente al 14,66% de Andalucía.
Estas disparidades reflejan una realidad fragmentada que condiciona la cohesión del mercado laboral y la eficacia de las políticas públicas. Las diferencias en el tejido productivo, el peso del turismo o la estructura empresarial explican buena parte de estas divergencias.
A nivel demográfico, se consolidan dos tendencias de largo recorrido. Por un lado, aumenta la participación femenina en el mercado laboral, aunque la tasa de paro de las mujeres (12,35%) sigue siendo superior a la de los hombres (9,47%). Por otro, se observa un envejecimiento progresivo del empleo, con un mayor peso de los trabajadores mayores de 55 años y una mayor volatilidad entre los jóvenes.
Estas dinámicas subrayan la necesidad de políticas centradas en la empleabilidad a lo largo de toda la vida laboral, la reducción de las brechas de género y la integración estable de los jóvenes en el mercado de trabajo.
Un 2026 de crecimiento moderado y mayor exigencia empresarial
De cara al conjunto del año, The Adecco Group Institute anticipa un escenario de crecimiento moderado, condicionado por un entorno internacional complejo. Factores como la desaceleración del comercio global, la incertidumbre geopolítica o las tensiones financieras podrían limitar el dinamismo de sectores clave, especialmente la industria y las actividades exportadoras.
En el ámbito interno, el crecimiento seguirá apoyándose en el empleo y en los servicios, aunque más por volumen que por productividad. A ello se suman elementos como la persistente estacionalidad, el envejecimiento de la fuerza laboral, las diferencias territoriales y el aumento de los costes laborales y financieros.
La combinación de salarios al alza, tipos de interés elevados y mayores costes operativos podría llevar a muchas empresas a adoptar una estrategia más prudente, priorizando la eficiencia frente a la expansión de plantillas.
Hacia un nuevo equilibrio del mercado laboral
Las previsiones apuntan a un crecimiento del PIB en torno al 2,1%-2,3%, una tasa más cercana al potencial de la economía española. Este dato sugiere que el país entra en una fase de mayor estabilidad, pero también de menor impulso.
En este nuevo contexto, el empleo deja de depender exclusivamente del ciclo económico y pasa a estar más vinculado a la capacidad de las empresas para transformar el crecimiento en productividad. Como señala Carlos Arcas, la clave será avanzar hacia un modelo laboral capaz de generar valor añadido y sostener la competitividad a medio plazo.

