Todo lo que está sucediendo en la energía se está mirando con lupa en la actualidad. Se ha demostrado que las guerras y la geopolítica pueden tensionar a estos sistemas en los países y todo lo que significa estabilidad, resiliencia y mejoras en el suministro servirá para dar tranquilidad a los mercados y al consumidor final.
Y teniendo en cuenta que la economía tiende a la electrificación en países como España, toda inversión en mejoras de la red son más que bienvenidas en estos tiempos de incertidumbre. Sobre este contexto, Naturgy, más concretamente su distribuidora UFD, está intensificando sus inversiones para adaptar las infraestructuras a los retos del futuro.
A lo largo de 2025, la entidad dedicó una inversión de 408 millones de euros destinada a la digitalización y mejora de su red en España. La cifra supone un incremento del 10% respecto al promedio de inversión de los últimos cinco años y refleja el esfuerzo de la compañía por fortalecer la calidad del suministro y preparar el sistema eléctrico para una mayor demanda.
Para Mónica Puente, directora de Redes Electricidad España de Naturgy, el esfuerzo inversor refleja la estrategia de la empresa para preparar la red eléctrica ante los nuevos desafíos energéticos. “UFD volvió a situar sus inversiones en 2025 en el nivel máximo que nos permite el regulador y nuestra vocación es seguir haciéndolo en los próximos años para mejorar la resiliencia de nuestra infraestructura, ampliar su capacidad y avanzar en digitalización”, señala.
Mónica Puente, directora de Redes Electricidad España de Naturgy.
UFD ha desinado más de 1.850 millones de euros a su red eléctrica desde 2021
La red que gestiona la compañía se extiende a lo largo de más de 116.600 kilómetros de líneas de alta, media y baja tensión, una infraestructura clave para garantizar el suministro a millones de hogares y empresas. Desde 2021, las inversiones acumuladas por UFD han superado los 1.850 millones de euros, un esfuerzo financiero que responde al objetivo de reforzar la resiliencia del sistema eléctrico y mejorar el servicio a sus clientes.
Gran parte de estos recursos se han dirigido a impulsar la digitalización de la red, un proceso que está transformando el funcionamiento tradicional de la distribución eléctrica. La implantación de tecnologías avanzadas permite monitorizar en tiempo real el comportamiento de las infraestructuras, anticipar incidencias y optimizar la gestión del suministro.
Entre las actuaciones más destacadas se encuentra la incorporación de sistemas de telemedida y telegestión en los puntos de suministro, así como el desarrollo de soluciones de telecontrol y sensorización de las redes. Estas herramientas permiten a los operadores conocer con mayor precisión el estado de las instalaciones y actuar de forma más rápida ante cualquier incidencia.
La compañía también está dedicando parte de sus inversiones a ampliar la capacidad de la red para dar respuesta al aumento de la demanda energética. El crecimiento del vehículo eléctrico, la electrificación de procesos industriales y la expansión de nuevas tecnologías energéticas están impulsando la necesidad de infraestructuras más robustas y flexibles.
Este proceso de modernización cuenta, además, con el respaldo de las instituciones europeas. Una parte de las inversiones realizadas en digitalización ha sido financiada por la Unión Europea a través del programa NextGenerationEU, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de España, orientado a impulsar la transición ecológica y la transformación digital del país.
La mejora en la calidad del servicio
Los resultados de estas actuaciones ya comienzan a reflejarse en la calidad del servicio. Uno de los indicadores más utilizados en el sector eléctrico para medir el rendimiento de la red es el tiempo de interrupción equivalente a la potencia instalada, conocido como TIEPI. Este indicador permite calcular el tiempo medio durante el cual un cliente se queda sin suministro eléctrico a lo largo de un año.
En el caso de UFD, este indicador ha mejorado de forma notable en los últimos años. En 2025, el tiempo medio de interrupción del servicio se situó en 31,9 minutos, lo que representa una mejora del 11% respecto a los niveles registrados hace cinco años. El dato también mejora el resultado de 2024, cuando el TIEPI se situó en 32,6 minutos, lo que confirma una evolución constante hacia los objetivos de calidad marcados por la compañía.
Más allá de los aspectos técnicos, la actividad de la compañía también tiene un impacto relevante en el desarrollo económico de los territorios donde opera. La inversión y el gasto asociados a su actividad generan alrededor de 26.000 empleos directos, indirectos e inducidos, convirtiéndose en una palanca importante para dinamizar las economías locales.

