Son días de juntas de accionistas en las grandes empresas. Las que han tenido un buen resultado tendrán pocas pegas entre los suyos a la hora de aprobar los puntos ordinarios de la sesión. Así ocurrió por ejemplo en CriteriaCaixa y así ocurrirá hoy en Banco Santander, quien celebra su Junta General de Accionistas con mensajes muy positivos en todos los sentidos, no solo del presente, sino también de lo que se espera en este nuevo ejercicio.
Botín anticipa otro buen año, transcurrido ya el primer trimestre de 2026
Y es que el mensaje que trasladará a los suyos la presidenta, Ana Botín, será de estabilidad y crecimiento. El primer trimestre de este año, según avanzará Botín, sigue la estela positiva reciente: más clientes, mayores ingresos y una mejora significativa de la eficiencia. Todo ello, acompañado de una reducción de costes en términos constantes y una calidad crediticia que se mantiene bajo control.
Sin duda, el grupo financiero ha dado con la tecla del equilibrio en su gestión, que le permite crecer sin perder disciplina. Todo ello es fruto de años de transformación y programas internos como el ONE Transformation, diseñado para optimizar procesos, reducir gastos y simplificar la estructura operativa del banco.
Llegados a este punto, Santander puede presumir de una mejora de aproximadamente 250 puntos básicos en eficiencia y una generación de capital que continúa reforzando la posición del grupo. Este será otro de los mensajes que lance la presidente a su principal grupo de interés.
No se olvidará Botín de explicar los riesgos a los que se expone la economía. La presidenta del Santander pondrá el foco en un escenario global cada vez más tensionado, donde la inflación persistente y el menor crecimiento dibujan un horizonte incierto. A ello se suman factores geopolíticos, como el conflicto en el Golfo, que podrían afectar a la producción energética mundial y, por extensión, a la economía global.
En este contexto, Santander reivindica una de sus principales fortalezas: la diversificación. La presencia equilibrada del grupo en distintos mercados y líneas de negocio actúa como un amortiguador frente a la volatilidad. “En un mundo donde cada día ocurre lo imprevisible, la diversificación es una ventaja diferencial”, sostendrá Botín, subrayando la capacidad del banco para ofrecer resultados más estables a lo largo del ciclo económico.
Ana Botín.
La compra de Webster en Estados Unidos
Esa diversificación se refuerza ahora con movimientos estratégicos de calado. La junta de accionistas vota la ampliación de capital necesaria para avanzar en la adquisición de Webster Financial Corporation, una operación clave para impulsar el crecimiento en Estados Unidos. La integración de esta entidad permitirá combinar la fortaleza de Santander en financiación al consumo con una sólida base de depósitos, dando lugar a un banco regional más equilibrado y con mayor potencial de crecimiento.
Esta operación se enmarca en una estrategia más amplia de asignación de capital, donde el foco no está en hacer más, sino en hacer mejor. La venta parcial de su negocio en Polonia y las adquisiciones en Reino Unido y Estados Unidos responden a esta lógica: reforzar posiciones donde el banco puede generar valor sostenible a largo plazo.
Una estrategia muy marcada por la IA
Sabrán ya los accionistas que la tecnología ha sido una de las palancas del avance del banco en estos años. En este sentido, Botín dejará claro que la IA ya ha emergido como uno de los grandes motores de cambio dentro del grupo. Según avanzará la presidenta, su impacto ya es tangible en áreas como la gestión del riesgo, la prevención del fraude o la personalización de servicios.
El banco estima que la inteligencia artificial podría generar más de 1.000 millones de euros en valor de negocio de aquí a 2028, entre ahorros de costes y nuevos ingresos. Más allá de las cifras, la entidad interpreta esta tecnología como un catalizador de cambio comparable a la Revolución Industrial, capaz de redefinir no solo la banca, sino la economía en su conjunto.
Con esta base, Santander mira al futuro con objetivos ambiciosos. El plan estratégico para el periodo 2026-2028 contempla superar los 20.000 millones de euros de beneficio, alcanzar una rentabilidad superior al 20% en términos de RoTE y rebasar los 210 millones de clientes. Todo ello apoyado en un crecimiento sostenido de ingresos, una reducción progresiva de costes y una mejora continua de la eficiencia.
Un 14% más de dividendo para los accionistas
Uno de los puntos centrales de la junta es la aprobación de un dividendo final en efectivo de 12,5 céntimos por acción con cargo a los resultados de 2025, lo que eleva el total anual a 24 céntimos, un 14% más que el año anterior. A ello se suma un ambicioso programa de recompra de acciones, que eleva la remuneración total al accionista a unos 7.050 millones de euros, aproximadamente la mitad del beneficio del grupo.
La hoja de ruta en este ámbito también es clara: mantener un payout del 50% y más que duplicar el dividendo en efectivo por acción en 2028 respecto a 2025. Una promesa que busca reforzar la confianza de los inversores en un momento donde la visibilidad del entorno económico no siempre está garantizada.
Más allá de las cifras, la junta también aborda cambios en la gobernanza. Los accionistas votan la incorporación de Deborah Vieitas como consejera independiente, en sustitución de Homaira Akbari. Con una amplia trayectoria internacional en banca, su perfil refuerza la diversidad y la experiencia global del consejo, en línea con la vocación internacional del grupo.

