Cuestiones como la empleabilidad y la educación en sus diversas facetas forman parte del ADN de Banco Santander desde hace muchos años. De hecho, la presidenta, Ana Botín, siempre refleja en sus intervenciones la importancia que la da su grupo a estas actividades.
Tal importancia se refleja año tras año en una importante dotación de recursos a nivel global. Durante 2025, los programas de la entidad sobre estos objetivos tuvieron un alcance de 9,9 millones de personas y organizaciones en todo el mundo. Esta cifra representa un crecimiento del 9% respecto al año anterior y viene acompañada de una inversión de 163,8 millones de euros.
Cada año crece la importancia de la educación, el desarrollo profesional y la inclusión financiera en la estrategia de Santander. Entiende Santander que el mundo vive una rápida evolución tecnológica que está generando cambios estructurales en el empleo. De este modo, la capacitación continua es una herramienta clave para mejorar la empleabilidad.
Programas de desarrollo de competencias y emprendimiento de Santander en 2025
Por áreas de impacto, más de 4,6 millones de personas participaron en programas vinculados a la educación, el desarrollo de competencias profesionales y el emprendimiento. Este dato prácticamente duplica el registrado en el ejercicio anterior, impulsado por la expansión de contenidos formativos y la digitalización de los servicios educativos.
Uno de los ejes principales de esta estrategia es Santander Open Academy, la plataforma global gratuita de aprendizaje del banco, abierta tanto a clientes como a no clientes. Durante 2025, esta iniciativa benefició a más de 2,8 millones de personas, consolidándose como una de las herramientas más relevantes del ecosistema formativo de la entidad.
Programas de educación financiera de Santander en 2025
La otra gran proporción de personas beneficiadas por Santander el año pasado se concentra en las acciones y programas basados en educación financiera. En 2025, más de 5,2 millones de personas accedieron a iniciativas orientadas a mejorar su autonomía económica, reducir el riesgo de exclusión y fomentar una toma de decisiones más informada. De ellas, 3,4 millones participaron específicamente en programas de alfabetización financiera, centrados en aspectos como el ahorro, el consumo responsable, la banca digital, la ciberseguridad o la prevención del fraude.
La relevancia de este ámbito queda reflejada en el creciente interés social por adquirir conocimientos financieros básicos. Diversos estudios señalan que una gran mayoría de la población no recibió formación en esta materia durante su etapa educativa, pese a considerarla clave para su desarrollo personal y profesional.
Además de la educación y la empleabilidad, el impacto social del banco se extiende a iniciativas destinadas a cubrir necesidades básicas, apoyar a colectivos vulnerables y responder a situaciones de emergencia.
Estas acciones buscan mejorar la calidad de vida de las personas y fortalecer la cohesión social en un entorno cada vez más complejo, marcado por desigualdades económicas y cambios estructurales.
Voluntariado: el rol de los empleados
Uno de los elementos diferenciales del modelo de impacto social del banco es la implicación de sus empleados. Durante 2025, los profesionales del grupo dedicaron cerca de 60.000 horas a actividades de voluntariado en los distintos países en los que opera. El voluntariado no solo amplifica el alcance de las acciones sociales, sino que también contribuye a fomentar una cultura corporativa basada en el compromiso, la colaboración y el propósito.
Tres décadas de inversión en conocimiento
Es de prever que las cifras anteriores sigan aumentando en este ejercicio. Desde una óptica global, a lo largo de los últimos 30 años, Santander ha destinado más de 2.500 millones de euros a iniciativas relacionadas con la educación, la empleabilidad y el emprendimiento, en colaboración con más de 1.000 universidades y organizaciones de 13 países. Esta trayectoria ha permitido construir una red global de conocimiento que conecta a estudiantes, profesionales, empresas e instituciones académicas, generando un ecosistema de aprendizaje que trasciende fronteras y sectores.
La presidenta del grupo, Ana Botín, ha subrayado en diversas ocasiones que estos tres ámbitos constituyen “los pilares del crecimiento sostenible”, destacando el papel de la educación como motor de igualdad de oportunidades y desarrollo económico.
En este contexto, el banco asume un papel activo que va más allá de su actividad comercial, integrando la educación financiera como parte de su responsabilidad corporativa. La propia Ana Botín ha defendido que el compromiso de una entidad financiera no debe limitarse a ofrecer productos, sino también a proporcionar las herramientas necesarias para comprenderlos.

