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Fórmula 1 en Madrid: el gran negocio que empieza cuando se apagan los motores

Fórmula 1 en Madrid

Durante tres días, los monoplazas serán los protagonistas. Pero para Madrid, la verdadera carrera puede durar muchos años.

La llegada de la Fórmula 1 a Madrid abre una oportunidad económica que va mucho más allá de llenar hoteles, restaurantes y gradas durante el fin de semana del Gran Premio. Alrededor del evento coinciden algunas de las mayores compañías internacionales de tecnología, automoción, energía, servicios financieros y patrocinio deportivo, además de inversores, ejecutivos y un tipo de visitante con una capacidad de gasto muy superior a la del turista convencional.

Las estimaciones realizadas por PwC sitúan en 467 millones de euros el impacto económico y en 8.850 los empleos asociados al evento. Pero esas previsiones deben interpretarse con cautela, según los expertos consultados.

Porque el verdadero retorno de una competición de estas características puede encontrarse en otro terreno: inversión extranjera, innovación, posicionamiento internacional, turismo prémium y capacidad para atraer nuevos acontecimientos empresariales a Madrid.

Ese es el negocio que comienza mucho antes de la salida y que puede continuar después de que se apague el último motor.

La Fórmula 1 en Madrid convierte la ciudad en escaparate tecnológico

El automóvil de competición ha sido históricamente un laboratorio para tecnologías que posteriormente terminan llegando a los vehículos de calle.

Y esa transferencia tecnológica constituye una de las oportunidades que acompañan a la Fórmula 1 en Madrid.

Durante la FIA Sustainable Innovation Series celebrada en Ifema, el presidente del Real Automóvil Club de España (RACE), Carmelo Sanz de Barros, destacó el momento que atraviesa la capital gracias a la coincidencia de la Fórmula 1 en Madring y la Fórmula E, celebrada anteriormente en el Jarama.

La relevancia económica no reside exclusivamente en celebrar dos carreras.

Alrededor del motorsport se desarrollan tecnologías relacionadas con electrificación, digitalización, eficiencia energética y movilidad que posteriormente pueden trasladarse al vehículo convencional y a las ciudades.

Allan McNish, director de competición de Audi Revolut F1 Team, recordó precisamente cómo tecnologías desarrolladas por la compañía en competiciones como las 24 Horas de Le Mans terminaron incorporándose a sus vehículos de producción.

El mismo proceso puede alcanzar soluciones utilizadas posteriormente en taxis híbridos, autobuses eléctricos y otros sistemas de movilidad urbana.

Madrid no acoge únicamente coches que compiten. Durante esos días reúne también a parte del ecosistema empresarial que está diseñando la movilidad del futuro.

Un gran premio convertido en punto de encuentro empresarial

Existe una segunda dimensión menos visible desde las gradas.

Un Gran Premio de Fórmula 1 reúne durante unos días a altos ejecutivos, patrocinadores, inversores y grandes corporaciones internacionales.

Eso convierte al GP de Madrid en una especie de gran foro empresarial informal.

El profesor de EAE Business School Javier Rivas destaca que durante el fin de semana se concentran sedes itinerantes de multinacionales de tecnología, automoción, energía y patrocinio deportivo, generando una plataforma favorable para la diplomacia corporativa y la captación de inversión extranjera directa.

La competición ofrece además a las marcas una combinación difícil de conseguir en otros acontecimientos: audiencia internacional y capacidad para generar experiencias locales.

American Express es un ejemplo. Su presidente y CEO en España, Juan Orti, sostiene que la Fórmula 1 ofrece a la compañía una plataforma que combina alcance global y relevancia local. El objetivo del patrocinio, explica, supera la visibilidad de marca para trasladarse a beneficios, accesos y experiencias para los clientes.

El estreno de Madring permite además vincular esa estrategia global con el mercado español.

Y el horizonte temporal resulta especialmente relevante: Madrid dispone de un acuerdo para albergar la competición hasta 2035.

No hablamos, por tanto, de una acción puntual de marketing.

Hablamos de una plataforma empresarial con varios años por delante para construir relaciones comerciales.

Hoteles y restaurantes son solo la primera capa del negocio

El impacto más inmediato resulta mucho más fácil de observar.

Hoteles completos, restaurantes, transporte, comercio, montajes, seguridad, servicios profesionales y proveedores empiezan a trabajar alrededor del evento mucho antes de que los monoplazas salgan a pista.

Alba López de Figueredo, Brand Manager de Unisport Management School, resume el fenómeno señalando que un Gran Premio “pone a trabajar a media ciudad mucho antes de que empiece nada”.

El efecto alcanza tanto a grandes compañías como a autónomos, pequeñas empresas y proveedores locales.

Desde la empresa encargada de levantar una estructura temporal hasta el restaurante que prepara una propuesta específica para esos días.

Pero esta dimensión del impacto económico también exige introducir un matiz fundamental.

No todo lo que se gasta durante el Gran Premio constituye nueva riqueza para Madrid.

Los 467 millones de impacto económico necesitan una lectura prudente

Las previsiones apuntan a un impacto económico de 467 millones de euros y 8.850 empleos.

Son cifras muy significativas. Pero medir correctamente el impacto de un gran acontecimiento resulta mucho más complicado que sumar entradas, habitaciones, restaurantes y compras.

López de Figueredo introduce una distinción esencial: el dinero nuevo frente al dinero desplazado.

Si un residente madrileño gasta durante el Gran Premio un dinero que habría destinado igualmente a restauración, ocio o comercio en Madrid, no toda esa cantidad debería interpretarse como riqueza adicional para la ciudad.

Javier Rivas coincide y advierte de que los estudios de impacto realizados ex ante pueden sobreestimar los resultados cuando contabilizan facturación bruta en lugar de valor añadido y no descuentan adecuadamente los denominados efectos de sustitución.

Existe también otro fenómeno: el desplazamiento de visitantes.

El incremento de los precios hoteleros, la masificación o una mayor presión sobre el transporte pueden hacer que turistas interesados en cultura, compras o negocios decidan evitar Madrid durante esos días.

Una medición rigurosa debería contemplar también esa actividad perdida. Y parte del dinero generado abandona la economía local mediante conceptos como derechos vinculados a la competición, merchandising, equipos o suministradores internacionales.

La cifra que finalmente importa, por tanto, no es cuánto dinero se mueve, sino cuánto valor adicional permanece en Madrid.

El turista de Fórmula 1 puede gastar hasta 3,5 veces más

Existe, sin embargo, una característica que convierte al visitante de Fórmula 1 en especialmente atractivo para una ciudad.

Su capacidad de gasto. Según Rivas, el aficionado medio de Fórmula 1 registra un gasto diario entre 2,5 y 3,5 veces superior al de un turista convencional.

En los segmentos de mayor poder adquisitivo la diferencia es todavía mayor.

Los clientes de palcos VIP y Paddock Club pueden superar los 1.500-2.500 euros diarios, de acuerdo con las cifras aportadas por el profesor.

La estimación manejada por López de Figueredo apunta además a que más de 80.000 asistentes procederán de fuera de Madrid y alrededor de 45.000 llegarán desde otros países.

Ahí aparece uno de los grandes intereses económicos del GP.

No se trata solamente de aumentar el número de visitantes. Se trata de atraer a un visitante que puede pagar una entrada prémium, alojarse en hoteles de categorías superiores, consumir gastronomía, realizar compras y prolongar su estancia aprovechando otros atractivos de Madrid.

En palabras de López de Figueredo, la oportunidad está en promover turismo de calidad, no de cantidad.

Madrid quiere entrar en la liga de Mónaco, Miami y Singapur

Existe un retorno mucho más difícil de introducir en una hoja de cálculo: la marca Madrid.

La Fórmula 1 convierte durante unos días la ciudad anfitriona en contenido audiovisual distribuido internacionalmente.

Circuito, ciudad, aficionados y entorno aparecen ante una audiencia global.

Y Madrid quiere aprovechar ese escaparate para reforzar su imagen como metrópoli internacional, moderna y capaz de organizar grandes acontecimientos.

López de Figueredo sitúa la capital en una conversación donde aparecen destinos como Mónaco, Miami o Singapur.

No porque sean ciudades comparables entre sí, sino porque han utilizado la Fórmula 1 como parte de su posicionamiento internacional.

Madrid está construyendo simultáneamente un catálogo de grandes acontecimientos deportivos.

A la Fórmula 1 y la Fórmula E se suman activos como Real Madrid y Atlético de Madrid, partidos de la NFL en el Santiago Bernabéu, la fase final del Eurobasket prevista para 2029 o el horizonte del Mundial de fútbol de 2030.

La estrategia convierte el deporte en una herramienta de proyección económica internacional.

Ifema también compite por convertirse en un activo global

El GP puede producir además otro efecto relevante para Madrid: demostrar la capacidad de Ifema para gestionar acontecimientos de enorme complejidad.

Rivas señala este activo como uno de los retornos intangibles de mayor interés.

La capacidad de organizar con éxito un Gran Premio puede reforzar la posición del recinto para atraer posteriormente ferias industriales, tecnológicas, congresos internacionales y otros grandes eventos que busquen infraestructuras con experiencia logística contrastada.

Ese retorno no se produce necesariamente durante el fin de semana de la carrera. Puede materializarse meses o años después.

Y precisamente por eso resulta difícil medirlo dentro de los tradicionales estudios de impacto económico.

Deporte, tecnología y negocios: el verdadero legado de Madring

El gran desafío será conseguir que la Fórmula 1 no se convierta únicamente en un enorme acontecimiento anual.

Para justificar su potencial económico a largo plazo, Madrid necesitará transformar la exposición internacional en inversión, actividad empresarial, innovación y nuevos visitantes de alto valor.

También deberá demostrar que los beneficios superan los posibles efectos negativos relacionados con saturación, desplazamiento de consumo, costes y salida hacia el exterior de parte de los ingresos generados.

La Fórmula 1 ofrece el escaparate. Pero el retorno dependerá de cómo se utilice.

Madrid cuenta con turismo, gastronomía, conectividad internacional, empresas, infraestructura hotelera y capacidad para organizar grandes eventos. Madring añade ahora un producto con una enorme audiencia mundial y una particular capacidad para concentrar capital, tecnología y altos ejecutivos.

Por eso, quizá el indicador más interesante del impacto de la Fórmula 1 en Madrid no sea finalmente cuánto dinero dejan los aficionados durante tres días.

Será comprobar cuántas empresas, inversiones, congresos, relaciones comerciales y visitantes regresan a Madrid después de haber descubierto la ciudad gracias a esos tres días.

Ese es el Gran Premio que Madrid tendrá que correr durante los próximos años.

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