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Cómo convertirte en un gurú empresarial

Un libro más que habla sobre las decisiones. Pero no un libro cualquiera, sino uno que habla sobre las habilidades para convertirse en un gurú empresarial. Rais Busom es el autor de Aprender a pensar como un gurú (LID), una obra que habla de un método propio en las tomas de decisiones, de forma que se pueda aprender de las malas y elegir las mejores.

 

La ventaja de tener un sistema propio es que, por un lado, nos permite refinar el propio método, y por otro nos permite encajar cualquier revés emocional. De este modo, el individuo refuerza su resiliencia desde el pensamiento crítico.

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10 habilidades para ser un gurú empresarial

 

El autor expone asimismo 10 habilidades que debe reunir cualquiera que aspire a convertirse en un gurú empresarial, es decir, un perfil muy relacionado con las mejores tomas de decisiones. Son, en definitiva, las 10 habilidades clave para el éxito:

 

  1. La del gurú. Un gurú es aquel que reflexione, que sabe hacer un balance personal y que acepta su carrera, su camino vital, conoce sus fortalezas y debilidades. El gurú empresarial posee la habilidad de la introspección. Este es siempre el punto de partida. ¿Si no sabemos quiénes somos, entonces para quién estamos decidiendo?
  2. La del coach. Un coach es capaz de ayudar a conseguir objetivos y superar bloqueos. No solo debemos prestar nuestra ayuda a los demás, sino también ser el coach de nosotros mismos. Este perfil nos dará un extra de voluntad de hacer cosas y de emprender. Para ello es fundamental saber cuál es nuestro objetivo. ¿Si no sabemos a dónde vamos, para qué decidimos?
  3. La del detective. Duda y cuestiónate por las cosas tal y como lo haría un detective en un caso. Ve más allá de las apariencias, investiga y pregunta. Solo así detectarás debilidades y puntos débiles. Esta habilidad supone salir de la zona de confort para poner nuestro cerebro a trabajar. ¿Si no dudamos, quién ha decidido por nosotros?
  4. La del crítico literario. Construye tu relato, sé crítico y utiliza argumentos rigurosas. Fomentar un espíritu crítico es muy útil para cuando dudemos y poder aportar valora la crítica. ¿Si no sabemos criticar, podemos estar seguros de que nosotros somos capaces de decidir?
  5. La del fiscal. Un fiscal es aquel que dialoga e intercambia información con otros agentes, siempre poniendo en duda el discurso del contrario. Se trata de una habilidad parecida a las anteriores, pero muy clave para obtener respuestas útiles. Argumentos y contraargumentos pueden desarrollar un relato más sólido. ¿Cómo podemos decidir, si no somos capaces de convencer a nadie?
  6. La del analista de inteligencia. Resolver un puzle de datos y entender cada razonamiento nos llevará a tomar mejores decisiones. Este análisis inteligente nos alejará de engaños, fake news u otras falsedades. ¿Cómo tomar decisiones óptimas si no nos damos cuenta que nos engañamos a nosotros mismos?
  7. La del traductor. Para traducir hay que entender el significado de un discurso, no solo si su forma es correcta o no como sucede con la lógica. Comprender nos permite sacar unas conclusiones nuevas que complementan los razonamientos. Si el razonamiento son las luces cortas la comprensión son las luces largas que nos permiten ver las consecuencias. ¿Si no comprendemos las consecuencias últimas, cómo podemos tomar decisiones óptimas?
  8. La del juez. Un juez debe juzgar, debe realizar juicios sobre hechos probados para decidir si está bien o está mal. ¿Cómo podemos saber que una decisión no nos perjudicará si no nos sentimos implicados en ella?
  9. La del diseñador. El innovar es la habilidad del diseñador de productos, en definitiva, del diseñador de soluciones. Es la habilidad del inventor y la del creador. La creatividad nos ayuda a minimizar el riesgo. Innovar nos desplaza a escenarios nuevos más favorables porqué los hemos creado nosotros. ¿Si no generamos alternativas, cómo estar seguros que alguien no quiere condicionar nuestra decisión?
  10. La del gobernante.  Esta habilidad culmina el proceso previo a la toma de decisiones. Se necesita una templanza y una sabiduría especial para decidir y siempre es imprescindible tomar perspectiva, ser responsable, comprender las cosas, razonar con finura y utilizar las herramientas que nos da el cálculo de probabilidades para afinar las opciones que disponemos después de haber generado las nuestras. Actuar es la culminación de nuestro proceso de emprendimiento, en el sentido más general de hacer cosas, de vivir. ¿Cómo actuar si no decidimos y que pasa si actuamos sin decidir?
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