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Emprender en España sigue siendo demasiado difícil: el 60% señala las barreras para crear una empresa

crear una empresa en España

España quiere emprendedores, innovación y nuevas empresas capaces de generar empleo y competir en una economía cada vez más digital. Sin embargo, quienes deciden convertir una idea en un negocio siguen encontrándose con una realidad bastante menos estimulante: seis de cada diez emprendedores consideran difícil crear una empresa en España.

Y el principal problema no es encontrar una buena idea. Tampoco es, al menos en primera posición, conseguir dinero.

Las cargas administrativas y la regulación aparecen como el mayor obstáculo para el 30% de los emprendedores españoles, por delante de las dificultades para obtener financiación (21,5%) y de la captación de clientes (17%).

Los datos proceden del informe AI for Business elaborado por bunq entre emprendedores y trabajadores autónomos de Europa y Estados Unidos. El estudio dibuja un ecosistema empresarial español marcado por una llamativa paradoja: emprender resulta complejo, pero quienes lo hacen mantienen intacta su voluntad de volver a intentarlo.

A esa contradicción se añade un tercer elemento. Los emprendedores españoles están recurriendo con intensidad a la inteligencia artificial para aliviar parte de la carga operativa de sus negocios.

Crear una empresa en España: la burocracia es el principal obstáculo

Los problemas comienzan incluso antes de poner en marcha la actividad. El 30% de los encuestados por bunq identifica las cargas administrativas y las regulaciones como su principal dificultad.

La cifra resulta especialmente significativa cuando se compara con otros mercados. En Reino Unido, solamente el 13,2% de los emprendedores considera la carga administrativa como el mayor obstáculo para iniciar un negocio. En Estados Unidos el porcentaje es prácticamente idéntico, un 13,4%, mientras que allí adquieren mayor protagonismo cuestiones como la financiación o la propia puesta en marcha de la actividad.

La diferencia con España supera, por tanto, los 16 puntos porcentuales.

Para un emprendedor, la burocracia no representa únicamente una molestia. Cada hora dedicada a entender procedimientos, cumplir obligaciones o realizar trámites es tiempo que no se destina al desarrollo del producto, la captación de clientes o la generación de ingresos.

Y esta cuestión resulta especialmente sensible durante las primeras etapas de una empresa, cuando tiempo y recursos son precisamente dos de los activos más escasos.

La financiación sigue siendo la segunda gran barrera

Después de la burocracia aparece otro de los problemas clásicos del emprendimiento: conseguir financiación.

El 21,5% de los participantes españoles lo identifica como su principal desafío.

Una nueva compañía necesita recursos antes incluso de demostrar que su modelo funciona. Contratar profesionales, desarrollar tecnología, adquirir equipamiento, invertir en marketing o simplemente disponer de liquidez suficiente para atravesar los primeros meses exige capital.

La tercera dificultad señalada por los emprendedores es captar clientes, mencionada por un 17%.

Las tres barreras dibujan buena parte del recorrido inicial de cualquier compañía: primero hay que conseguir ponerse en marcha, después financiarse y finalmente convencer al mercado.

Pese a todo, seis de cada diez volverían a emprender

Aquí aparece uno de los resultados más interesantes del estudio.

Conociendo ahora las dificultades que implica poner en marcha un negocio, el 61,5% de los emprendedores españoles asegura que volvería a crear su propia empresa.

El dato relativiza la idea de que las barreras existentes terminan destruyendo necesariamente la vocación emprendedora.

No significa que esas dificultades sean irrelevantes. Significa que, para una mayoría, los motivos que llevaron a emprender continúan teniendo suficiente peso.

¿Y cuál es la principal motivación?

La independencia.

El 43,1% decidió emprender para disfrutar de la libertad de ser su propio jefe, convirtiendo la autonomía profesional en el principal motor para iniciar una actividad empresarial.

Otro 21,8% lo hizo para transformar una idea innovadora en un negocio.

La fotografía que emerge es la de un emprendedor que acepta un elevado grado de complejidad a cambio de obtener mayor control sobre su trayectoria profesional o la posibilidad de desarrollar un proyecto propio.

La inteligencia artificial se convierte en el nuevo aliado del emprendedor

Si la burocracia consume tiempo, la tecnología empieza a utilizarse precisamente para recuperarlo.

El 73% de los emprendedores españoles ha empleado herramientas de inteligencia artificial para apoyar la gestión de su negocio durante los últimos doce meses, según el informe de bunq.

Es un porcentaje especialmente elevado y refleja hasta qué punto la IA para empresas ha dejado de ser una tecnología reservada a las grandes corporaciones.

Para una pequeña empresa o un trabajador autónomo, la ecuación puede ser incluso más atractiva.

Una gran organización puede disponer de departamentos especializados para marketing, administración, análisis, comunicación o atención al cliente. Un emprendedor debe cubrir muchas de estas necesidades con equipos reducidos y recursos limitados.

La posibilidad de automatizar o acelerar parte de ese trabajo puede tener un impacto proporcionalmente mayor.

España aventaja a Reino Unido e Irlanda en adopción de IA

El dato español destaca también en la comparación europea incluida en el documento.

Frente al 73% registrado en España, solamente el 51,2% de los emprendedores británicos afirma haber utilizado herramientas de inteligencia artificial para gestionar su compañía durante el último año.

En Irlanda, el porcentaje baja al 49%.

España presenta así una diferencia de más de 20 puntos respecto a ambos mercados. El dato sugiere una elevada predisposición de los pequeños empresarios españoles a experimentar con nuevas herramientas cuando perciben que pueden reducir su carga de trabajo.

Y esa adopción puede convertirse en una ventaja importante.

La cuestión ya no consiste únicamente en utilizar ChatGPT u otra aplicación de manera ocasional. El verdadero salto empresarial llegará cuando la IA se integre en procesos concretos y consiga reducir tareas administrativas, automatizar operaciones repetitivas y liberar tiempo para actividades con mayor valor añadido.

Menos administración y más tiempo para hacer crecer el negocio

Esta es precisamente la lectura que realiza Joe Wilson, Chief Evangelist de bunq.

Wilson considera natural que los emprendedores se encuentren entre los primeros colectivos en experimentar con inteligencia artificial debido a su curiosidad. Pero sitúa el verdadero valor de la tecnología en otro punto: conseguir que pueda ocuparse de parte de la administración y devolver tiempo al empresario para concentrarse en su compañía.

El planteamiento conecta directamente con el principal problema identificado por el propio estudio.

Si la burocracia y las cargas administrativas son el mayor obstáculo para crear una empresa en España, cualquier tecnología capaz de reducir el tiempo dedicado a tareas operativas adquiere especial relevancia.

No obstante, existe una diferencia fundamental entre automatizar procesos internos de una compañía y reducir la complejidad administrativa que depende del entorno regulatorio.

La IA puede ayudar al emprendedor a trabajar de manera más eficiente, pero no elimina por sí sola las barreras estructurales que señala el informe.

La productividad de las pymes también se juega en la automatización

La rápida adopción de inteligencia artificial por parte de los emprendedores plantea otra cuestión relevante para el tejido empresarial.

Durante años, muchas tecnologías avanzadas llegaron primero a las grandes corporaciones debido a su coste, complejidad o necesidad de infraestructura.

La IA generativa está siguiendo una trayectoria diferente.

Muchas herramientas pueden utilizarse con inversiones iniciales relativamente reducidas, lo que permite que autónomos, startups y pequeñas empresas accedan rápidamente a capacidades que antes requerían más personal o proveedores especializados.

Esto puede afectar a la productividad.

Un emprendedor capaz de automatizar tareas rutinarias dispone de más tiempo para vender, desarrollar producto, atender clientes o analizar nuevas oportunidades.

La ventaja no procede simplemente de «usar IA», sino de identificar qué tareas consumen recursos sin aportar suficiente valor y cuáles pueden ser automatizadas de manera fiable.

El desafío no es solo crear más empresas, sino facilitar que puedan crecer

Los datos de bunq dejan una fotografía con luces y sombras.

Por una parte, el 60% considera difícil crear una empresa en España y la burocracia aparece como una barrera considerablemente mayor que en Reino Unido o Estados Unidos.

Por otra, el 61,5% volvería a emprender incluso después de haber experimentado esas dificultades.

Y el 73% ya está recurriendo a la inteligencia artificial para gestionar mejor sus recursos.

España dispone, según estos resultados, de una base emprendedora dispuesta a asumir riesgos y adoptar nuevas tecnologías. El desafío está en determinar cuánto potencial empresarial se pierde antes de que una idea consiga convertirse en compañía.

Porque crear empresas no depende exclusivamente de la voluntad de quien emprende.

También depende de la facilidad para transformar una idea en una estructura empresarial, acceder a financiación, captar clientes y dedicar el mayor tiempo posible a aquello que realmente hace crecer un negocio.

La inteligencia artificial puede ayudar a reducir parte de esa fricción desde dentro de las compañías. Pero la cifra que debería preocupar a quienes diseñan el entorno empresarial sigue siendo otra: que seis de cada diez emprendedores continúen considerando difícil poner en marcha una empresa en España.

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