La CEO de Bankinter, Gloria Ortiz, ha sido la última protagonista del último Desayuno de Trabajo de la Fundación CEDE. La directiva ha abordado la realidad a la que se enfrenta el sector de la banca en Europa y su visión sobre futuro de esta industria. Uno y otro tema están muy vinculados con el modelo de negocio que se aplica en su organización, donde Ortiz ha señalado que “hay obsesión por la eficiencia”.
Seguramente, esta reflexión está muy relacionada con hándicap que ve la líder de Bankinter en la banca del viejo continente. A su juicio, las entidades europeas parten con una «desventaja relativa» frente a otras geografías debido a la fragmentación normativa y a una menor escala de operaciones. Esta realidad, lejos de ser un obstáculo insalvable, se convierte en un catalizador para la transformación.
Talento y tecnología: la fórmula de Gloria Ortiz en Bankinter
«El crecimiento rentable exige combinar talento colectivo y tecnología», sentenció Ortiz, insistiendo en que la estrategia de Bankinter se basa no en el tamaño, sino en la especialización. Un ejemplo claro de esta filosofía es la reciente adquisición del Grupo Tulp en Países Bajos. Lejos de ser una expansión desmedida, la operación responde, según la CEO, a una «estrategia de diversificación de actividades en un mercado europeo atractivo y en un negocio —el hipotecario— que el banco conoce muy bien». Con esta operación, la entidad amplía su presencia a un quinto país, consolidando un crecimiento internacional «progresivo, basado en oportunidades concretas, inversiones selectivas y asignación eficiente de capital».
Este movimiento llega en un momento de transición para el sector. El ciclo alcista de los tipos de interés, que durante los últimos años ha engordado los márgenes de las entidades, ha dado paso a una nueva fase marcada por un menor dinamismo del crédito. «La capacidad de adaptación y la calidad del modelo serán determinantes», advirtió Ortiz, poniendo el foco en la necesidad de mantener la morosidad a raya y buscar nuevas vías de ingresos más allá del margen de intereses.
El desafío de los ‘neobancos’ y la banca tradicional
Uno de los puntos más relevantes del diálogo, moderado por Pau Herrera, secretario del patronato de la Fundación CEDE, fue el impacto de los nuevos competidores digitales. Ortiz reconoció que estos actores han elevado el listón de las expectativas del cliente, imponiendo estándares de «experiencia, sencillez e inmediatez» que antes eran impensables.
Sin embargo, la CEO de Bankinter lanzó un mensaje de confianza en el modelo tradicional. Según su análisis, la banca de toda la vida conserva ventajas diferenciales que los jugadores digitales aún no han logrado replicar: el asesoramiento experto, la capacidad de gestionar el riesgo con solvencia y el acompañamiento en decisiones financieras complejas. «En un entorno de mayor incertidumbre, el valor del consejo humano se revaloriza», insinuó Ortiz, marcando así el terreno de juego donde su entidad quiere competir.
Inteligencia Artificial: aliada, no sustituta
La inteligencia artificial (IA) fue, sin duda, el otro gran protagonista del desayuno. Lejos de verla como una amenaza, Gloria Ortiz la posicionó como una herramienta estratégica para redefinir el negocio. En Bankinter, la implementación de la IA se está abordando de forma transversal, mejorando la productividad, la capacidad de análisis y la personalización del servicio, tanto en las áreas comerciales como en los servicios centrales.
Pero, fiel a su filosofía de equilibrio, Ortiz se muestra contundente al señalar que «el desarrollo tecnológico no sustituye el papel del profesional bancario, sino que refuerza su capacidad de aportar valor en el asesoramiento». Esta premisa sitúa al factor humano en el centro de la ecuación digital. «A medida que nos tecnificamos, la diferencia la marca el talento y, en el caso de Bankinter, diría que es el talento colectivo; saber trabajar en equipo, con generosidad, empatía, respeto y con un objetivo común y compartido», enfatizó.
Este cambio de paradigma exige, además, un nuevo perfil de profesional. Ortiz señaló que el sector demanda perfiles «cada vez más versátiles», que sepan combinar competencias digitales con pensamiento analítico y criterio propio, donde el aprendizaje continuo se consolida como un pilar fundamental para el desarrollo profesional.

