Las empresas españolas afrontan 2026 con una situación ligeramente más favorable en materia de impagos, aunque el contexto económico internacional continúa generando importantes incertidumbres sobre la solvencia empresarial y la estabilidad financiera. El Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España, elaborado por Crédito y Caución e Iberinform, confirma esta situación y añade que la geopolítica, los costes de la energía y la inflación son hoy las grandes amenazas para las cuentas de los negocios.
En el análisis de este informe se ha contado con la participación de cerca de 600 empresas españolas de diferentes tamaños y sectores de actividad.
2 de cada 10 empresas han sufrido impagos importantes el último año
Uno de los datos más destacados del informe es la reducción del impacto de la morosidad respecto al año anterior. El 20 % de las empresas asegura haber sufrido impagos significativos en los últimos doce meses, lo que supone una mejora de seis puntos porcentuales frente a los niveles registrados hace un año.
Aunque la cifra continúa reflejando una realidad compleja para buena parte del tejido empresarial, el descenso apunta a una cierta estabilización del riesgo de crédito tras varios ejercicios marcados por elevada volatilidad económica y financiera.
Un entorno de riesgo para la mayoría de entidades
Pese a ello, la percepción de riesgo sigue siendo elevada. El 76 % de las empresas españolas considera que el actual entorno económico está afectando negativamente al riesgo de crédito de su cartera comercial.
Entre los principales factores de preocupación destacan especialmente los costes energéticos y el contexto geopolítico internacional. Ambos elementos son identificados por el 38 % de las compañías como causas directas del deterioro de la solvencia de sus clientes.
La escalada de tensiones derivada de la guerra de Irán y su impacto sobre el precio del petróleo han reforzado estas inquietudes. El peso de los costes energéticos como factor de riesgo ha aumentado de forma notable en apenas un año: mientras en la primavera de 2025 era señalado por el 24 % de las empresas, ahora alcanza el 38 %.
La misma evolución se observa en relación con el entorno geopolítico, cuya relevancia como elemento perturbador del comportamiento de pago crece desde el 22 % hasta el 38 % actual.
La inflación continúa ocupando también una posición central entre las preocupaciones empresariales. El 37 % de las compañías considera que la evolución de los precios sigue deteriorando la capacidad de pago de clientes y proveedores, reflejando el impacto que aún mantienen los elevados costes sobre la actividad económica.
En contraste, el impacto de los nuevos aranceles internacionales todavía tiene una presencia limitada entre las principales inquietudes empresariales. Solo el 9 % de las compañías lo identifica actualmente como un factor significativo de deterioro del riesgo de crédito.
El estudio también muestra una situación empresarial desigual en términos de evolución de negocio. El 16 % del tejido productivo reconoce haber sufrido una disminución de sus ventas durante los últimos doce meses, mientras que el 61 % asegura haber registrado algún tipo de crecimiento en su facturación.
A pesar de la complejidad del escenario económico internacional, las perspectivas empresariales para 2026 mantienen un tono relativamente optimista. Más de la mitad de las compañías, concretamente el 56 %, espera seguir mejorando sus niveles de ingresos durante este ejercicio. Aunque esta cifra se sitúa ligeramente por debajo de las expectativas registradas en 2025, el dato refleja una confianza moderada en la capacidad de recuperación y crecimiento de las empresas españolas.
Frente a ello, únicamente el 10 % de las compañías prevé que 2026 será peor que el ejercicio anterior en términos de facturación, lo que sugiere que buena parte del tejido empresarial mantiene expectativas de estabilidad o mejora pese al contexto de incertidumbre.
El informe pone de relieve cómo las empresas continúan adaptándose a un escenario económico condicionado por factores externos cada vez más complejos e interconectados. La energía, la geopolítica, la inflación y los costes financieros siguen marcando la evolución del riesgo empresarial y condicionando las estrategias de crecimiento y protección financiera.

