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Una experta endocrina da las claves para prevenir y corregir la prediabetes

doctora Pilar García Durruti prevenir la prediabetes

Dentro de la especialidad de la endocrinología, la enfermedad más prevalente es la diabetes tipo 2, ante la cual hay señales diagnósticas evidentes en analíticas de sangre. Antes de la enfermedad, existe un periodo en el no hay síntomas evidentes, conocido como prediabetes. Es ahí, donde quiere poner el acento hoy la doctora Pilar García Durruti, jefa del equipo de Endocrinología y Nutrición de Ruber Internacional Centro Médico Habana.

La especialista explica para Directivos y Empresas que millones de personas podrían encontrarse en esta situación sin saberlo. El principal problema es que la ausencia de manifestaciones clínicas hace que muchas personas no sean conscientes de que sus niveles de glucosa ya están alterados hasta que la enfermedad ha evolucionado hacia una diabetes establecida. Sin embargo, la buena noticia es que, a diferencia de otras patologías crónicas, la prediabetes puede prevenirse e incluso revertirse mediante cambios en el estilo de vida cuando se identifica de forma precoz.

No obstante, el gran problema para corregir esta alteración metabólica es que en esta etapa la persona no siente molestias ni síntomas. Pero no por ello hay que dejar de hacerse revisiones periódicas, ya que la prediabetes comienza a afectar a los vasos sanguíneos, favoreciendo el desarrollo de lesiones que incrementan el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Características de la prediabetes

Aunque la enfermedad suele pasar desapercibida, existen determinados factores que permiten identificar a las personas con mayor probabilidad de desarrollarla. Uno de los más importantes es la acumulación de grasa en la zona abdominal, un tipo de obesidad especialmente relacionada con la resistencia a la insulina, el mecanismo fisiológico que desempeña un papel central en la aparición tanto de la prediabetes como de la diabetes tipo 2.

A este factor se suman otros como el sedentarismo, la hipertensión arterial, las alteraciones del colesterol y los triglicéridos, los antecedentes familiares de diabetes o haber sufrido diabetes gestacional durante el embarazo.

La combinación de varios de estos factores debe servir como señal de alerta para realizar controles analíticos periódicos que permitan detectar precozmente cualquier alteración metabólica. Los endocrinólogos recomiendan prestar una atención especial a las personas mayores de 45 años con exceso de peso, aunque también aconsejan realizar estudios antes de esa edad cuando existen antecedentes familiares o una obesidad abdominal marcada.

Uno de los grupos en los que este riesgo adquiere una relevancia creciente es el de las mujeres que atraviesan la perimenopausia y la menopausia. A partir de los 40 o 45 años se producen importantes cambios hormonales que modifican la composición corporal y el funcionamiento del metabolismo.

La disminución progresiva de los estrógenos favorece la pérdida de masa muscular y el aumento de la grasa corporal, especialmente alrededor del abdomen. Como consecuencia, disminuye el gasto energético diario y aumenta la tendencia tanto al incremento de peso como al desarrollo de resistencia a la insulina.

Qué hacer para prevenir y corregir la prediabetes

Por este motivo, los especialistas consideran que mantener una buena masa muscular constituye una de las mejores estrategias para preservar la salud metabólica durante esta etapa de la vida. En este sentido, el ejercicio de fuerza adquiere un protagonismo cada vez mayor frente a la idea tradicional de que únicamente el ejercicio aeróbico resulta beneficioso.

La práctica regular de actividades destinadas a fortalecer la musculatura mejora la sensibilidad a la insulina, favorece el consumo de glucosa por parte de los músculos y contribuye a mantener un metabolismo más eficiente, reduciendo así el riesgo de progresión hacia la diabetes.

A estos beneficios se añade el impacto positivo que tienen la alimentación equilibrada, el control de la presión arterial, la reducción del estrés y el mantenimiento de un peso saludable sobre el conjunto del sistema cardiovascular.

Frente a la percepción de que la evolución hacia la diabetes resulta inevitable, los especialistas transmiten un mensaje esperanzador: la prediabetes representa una oportunidad de intervención. Numerosas investigaciones han demostrado que pérdidas moderadas de peso, de apenas un 5 % o un 10 % del peso corporal, ya son suficientes para mejorar significativamente los niveles de glucosa y disminuir otros factores de riesgo cardiovascular.

Estos cambios, combinados con una mayor actividad física y un seguimiento médico adecuado, permiten que muchas personas recuperen valores normales de glucosa e interrumpan la progresión de la enfermedad antes de que aparezcan complicaciones permanentes.

La doctora Pilar García Durruti insiste en que la clave reside en no esperar a que aparezcan síntomas, ya que cuando estos se manifiestan la diabetes suele encontrarse en fases más avanzadas. Una simple analítica realizada en personas con factores de riesgo puede marcar la diferencia entre convivir durante años con una enfermedad crónica o evitar su aparición mediante medidas preventivas.

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