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Tus piernas pueden estar pidiéndote una revisión vascular: vigila estos síntomas

Tus piernas pueden estar pidiéndote una revisión vascular

Los especialistas en salud dan una importancia capital a todo lo que tenga que ver con la prevención. Y en muchas ocasiones, ésta empieza por simples gestos o síntomas que visibles fácilmente a nivel particular. En este caso, nos detenemos en las piernas, ya que hay ciertos signos que nos pueden estar dando mucha información, especialmente a nivel vascular.

Desde la Unidad de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Ruber Internacional instan a la población a detectar de forma precoz alteraciones venosas, linfáticas y arteriales desde la observación de distinta sintomatología. Y es que señales como una ligera pesadez, hinchazón o cansancio en las piernas, pueden derivar con el tiempo en problemas de salud de mayor alcance.

“Muchas enfermedades vasculares se pueden prevenir o detectar a tiempo si prestamos atención a los factores de riesgo y a las señales de alerta”, explica el doctor Pablo Gallo González, jefe del servicio del centro madrileño.

Se recomienda prestar atención a estos indicios ubicados en las piernas, especialmente cuando se presentan de forma recurrente. La aparición de varices visibles, cambios en la piel, sensación de frío en las extremidades o dolor en las piernas al caminar son signos que requieren una valoración médica más detallada.

Existen además determinados perfiles en los que la prevención vascular cobra una relevancia especial. Personas mayores de 45 años, trabajadores con rutinas sedentarias o que pasan muchas horas de pie, fumadores —activos o exfumadores— y pacientes con factores de riesgo cardiovascular deberían someterse a revisiones periódicas para evaluar el estado de su sistema circulatorio.

También es recomendable realizar controles preventivos en quienes tienen antecedentes familiares de enfermedad vascular, ya que la predisposición genética puede aumentar la probabilidad de desarrollar este tipo de patologías.

“A veces los síntomas son leves o se normalizan, pero pueden ser el primer aviso de un problema vascular”, advierte el especialista, subrayando la importancia de no ignorar estas señales.

Hábitos que restan y sugieren la necesidad de hacer una revisión vascular

Las patologías vasculares no aparecen de forma aislada. En la mayoría de los casos, están vinculadas a una combinación de hábitos cotidianos y condiciones de salud que, con el paso del tiempo, terminan afectando al sistema circulatorio. Pasar largas horas sentado o de pie sin moverse, la falta de actividad física o el exceso de peso son algunos de los factores más habituales en la sociedad actual.

A estos se suman otros elementos que incrementan el riesgo, como el consumo de tabaco o la presencia de enfermedades crónicas. La hipertensión arterial, los niveles elevados de colesterol o la diabetes son condiciones que pueden deteriorar progresivamente las arterias, reduciendo el flujo sanguíneo y comprometiendo la salud cardiovascular.

En el caso de las mujeres, además, los cambios hormonales asociados a etapas como el embarazo, la menopausia o el uso de anticonceptivos pueden favorecer la aparición de problemas venosos, como varices o episodios de trombosis. La edad y los antecedentes familiares también desempeñan un papel determinante, configurando un perfil de riesgo que conviene vigilar de cerca.

“Estos factores pueden afectar tanto a las arterias, reduciendo el riego sanguíneo, como a las venas, dificultando el retorno de la sangre al corazón”, señala el doctor Gallo González. Este doble impacto explica por qué los problemas circulatorios pueden manifestarse de formas muy diversas, desde molestias leves hasta patologías más complejas.

Hábitos que suman en la prevención del riesgo vascular

Más allá de la detección precoz, los expertos coinciden en que pequeños cambios en el estilo de vida pueden tener un impacto significativo en la salud vascular. Incorporar movimiento a la rutina diaria, ya sea mediante ejercicio físico o simplemente evitando largos periodos de inactividad, es una de las medidas más eficaces.

Cuidar el peso corporal y mantener una alimentación equilibrada también contribuyen a reducir la presión sobre el sistema circulatorio. Del mismo modo, evitar el consumo de tabaco resulta clave, ya que este hábito está directamente relacionado con el deterioro de las arterias.

Otros gestos sencillos, como elevar las piernas siempre que sea posible o utilizar medias de compresión cuando están indicadas por un profesional, pueden ayudar a mejorar el retorno venoso y aliviar los síntomas en determinados pacientes. No obstante, los especialistas recuerdan que estas medidas deben aplicarse bajo supervisión médica, ya que en algunos casos —como en personas con enfermedad arterial— el uso de compresión puede no ser recomendable.

 

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