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¿Prohibir las redes sociales a menores resulta efectivo? ¿Australia se está equivocando?

prohibir las redes sociales a menores

Recientemente, Australia fue el primer país en prohibir las redes sociales a menores de 16 años. La normativa que aprobó al país oceánico exige a las plataformas a tomar medidas para desactivar cuentas cuyos perfiles de usuarios estuvieran por debajo de esa franja de edad. Habrá que espera al impacto de esta iniciativa, encaminada a proteger la salud mental de los jóvenes. Ahora bien, ¿es acertada esta ley?

El doctor Antonio Gil, psiquiatra del Hospital Quirónsalud Clideba de Badajoz, no lo ve tan claro e indica para Directivos y Empresas que la solución no pasa por la prohibición, sino por el acompañamiento familiar.

Por qué prohibir las redes sociales a menores NO es una buena medida

Su argumento pasa porque la propia medida puede convertirse en un problema, ya que, a su juicio, los menores terminarán por usar de las redes de manera clandestina, lo cual puede llevarlos a “escenarios aún más inseguros”. De este modo, prohibir las redes sociales a menores no ataca la raíz del problema.

La vía menos traumática pasa, como se decía, por el acompañamiento de las familias. En este sentido, Gil ensalza el valor de los progenitores de los menores a la hora de la educación digital. Antes de imitar a Australia, el psiquiatra instaría a las autoridades a reclamar una mayor implicación activa de padres y madres para evitar una exposición innecesaria a contenidos perjudiciales o carentes de valor educativo. “La presencia de la familia es fundamental para filtrar, orientar y poner contexto a lo que los jóvenes consumen en la red”, señala.

Si en casa no no se establecen normas ni se habla de estos mecanismos de dependencia de las redes en menores, el mensaje implícito que están trasladando los padres es dar vía libre a su uso ilimitado.

Pautas para un uso saludable de las redes

En aras de ayudar a las familias a tomar cartas en el asunto, el doctor habla de una serie de pautas que deberían quedar claras. Gil destaca la necesidad de fijar horarios claros, interesarse por los contenidos que consumen los menores, comprobar que no mantienen contacto con desconocidos y hablar abiertamente sobre los riesgos asociados al entorno digital. En muchos casos, apunta, el abuso de redes sociales es un síntoma de una comunicación deficiente dentro del hogar.

Peligros asociados al abuso de las redes

El uso excesivo de estas plataformas puede estar vinculado a situaciones de malestar emocional, funcionando como vía de escape ante la ansiedad o la depresión, o como una forma de compensar dificultades de atención, como ocurre en algunos casos de TDAH. En otros, se trata de un hábito que se instaura de manera progresiva hasta derivar en un problema con consecuencias claras: empeoramiento del rendimiento académico, desmotivación, deterioro de las relaciones familiares o una autoestima dañada por la comparación constante y la exposición a comentarios negativos.

Ante este escenario, el doctor Gil concluye que la familia sigue siendo la herramienta más eficaz para proteger la salud mental de los menores frente al impacto de las redes sociales. Educación, límites y diálogo se presentan, así, como los pilares fundamentales para un uso responsable y seguro del entorno digital.

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