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Por qué el otoño es una buena época para explorar y tratar varices en las piernas

tratar varices

El verano va llegando a su fin y los efectos del calor estival pueden pasar factura al organismo desde distintos impactos. Además de la piel, uno de los síntomas que padecen muchos se refiere a la hinchazón en las piernas, pesadez, calambres nocturnos o la aparición de venas cada vez más visibles. Estas molestias en las piernas a menudo se atribuyen al calor, al cansancio acumulado o al regreso al trabajo, pero que en algunos casos pueden ser la manifestación de un problema circulatorio que conviene no ignorar.

Especialistas en salud vascular como el doctor Enrique Puras, jefe de Servicio de Angiología y Cirugía Vascular de Olympia Quirónsalud, advierten de que las altas temperaturas propias de los meses estivales tienen un impacto directo sobre la circulación venosa y la aparición de las varices.

Aunque tradicionalmente se han asociado a una cuestión estética, la realidad es que las varices pueden ser el reflejo visible de una alteración circulatoria que afecta a millones de personas y cuya evolución puede tener consecuencias importantes para la salud.

La insuficiencia venosa crónica aparece cuando las válvulas situadas en el interior de las venas dejan de funcionar correctamente. Estas estructuras tienen la misión de impedir que la sangre retroceda mientras asciende hacia el corazón. Cuando pierden eficacia, parte de la sangre vuelve hacia abajo y se acumula en las piernas, aumentando la presión dentro de las venas y favoreciendo su dilatación progresiva.

Doctor Enrique Puras.

El verano puede favorecer a las varices y todos los síntomas que rodea a esta patología

Eso sí, el experto de Olympia subraya que no toda sensación de piernas cansadas indica la existencia de una enfermedad venosa. La clave está en la persistencia y la evolución de los síntomas. Por ello, recomienda prestar atención a señales como la hinchazón recurrente de tobillos y piernas, la pesadez diaria, los calambres nocturnos frecuentes, el picor o determinados cambios en la piel de la parte inferior de las extremidades.

También conviene vigilar la aparición progresiva de nuevas varices o arañas vasculares, especialmente cuando van acompañadas de molestias. En algunos casos pueden producirse episodios de inflamación venosa que se manifiestan mediante dolor localizado, endurecimiento de una vena o enrojecimiento de la zona afectada. Estas situaciones requieren valoración médica para descartar complicaciones.

Cuando la insuficiencia venosa progresa sin tratamiento, pueden aparecer alteraciones cutáneas, eccemas, cambios de coloración en la piel e incluso úlceras venosas, lesiones complejas que afectan notablemente a la calidad de vida y que pueden resultar difíciles de cicatrizar. Por ello, identificar de forma temprana qué pacientes presentan una enfermedad venosa significativa resulta fundamental para prevenir complicaciones futuras.

Cómo vigilar las varices en las piernas

Explica esta fuente que una de las herramientas más importantes es el eco-Doppler venoso. Es una prueba rápida e indolora que permite observar tanto la anatomía de las venas como el flujo sanguíneo en tiempo real. Gracias a ella, se puede detectar qué válvulas están dañadas, dónde se produce el reflujo de sangre y qué territorios venosos se encuentran afectados.

El eco-Doppler actúa como un auténtico mapa de la circulación venosa de cada paciente. La información obtenida permite diseñar tratamientos personalizados, ya que no todas las varices tienen el mismo origen ni requieren las mismas soluciones terapéuticas.

Precisamente por ello, el inicio del otoño se considera uno de los momentos más adecuados para realizar una valoración vascular. Las molestias sufridas durante el verano todavía están recientes y permiten conocer mejor el comportamiento de la enfermedad. Además, las temperaturas más suaves facilitan la recuperación tras determinados tratamientos y hacen más llevadero el uso de medias de compresión cuando están indicadas.

Tratar las varices de una forma mínimamente invasiva

La buena noticia es que el tratamiento de las varices ha evolucionado de forma notable durante las últimas décadas. Las intervenciones quirúrgicas tradicionales, que implicaban hospitalización y periodos de recuperación prolongados, han dado paso a técnicas mínimamente invasivas que permiten resolver muchos casos de forma ambulatoria.

Entre ellas destacan la escleroterapia y la ecoescleroterapia, procedimientos que consisten en cerrar las venas afectadas mediante la inyección de sustancias específicas. También se han consolidado técnicas endovenosas con láser o radiofrecuencia, capaces de sellar las venas enfermas desde el interior mediante catéteres de pequeño calibre. En determinados casos, estos tratamientos pueden complementarse con procedimientos ambulatorios para eliminar varices superficiales.

La mayoría de estas intervenciones permiten al paciente regresar a casa caminando el mismo día y reincorporarse rápidamente a sus actividades habituales, aunque siempre bajo supervisión médica y siguiendo recomendaciones individualizadas

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