En épocas de alta radiación solar como la actual, una buena parte de los mensajes por parte de los especialistas médicos están muy relacionados con el cuidado de la piel y los riesgos que tienen las personas sobre el cáncer de piel. Aprovechando la reciente incorporación de la doctora Alicia Cabrera al Servicio de Dermatología del Hospital Quirónsalud Marbella, la experta habla sobre las claves de esta enfermedad, como prevenirla y cuáles son los distintos tipos de cáncer de piel.
Empezando por la parte más importante de su mensaje, Cabrera recalca para Directivos y Empresas que la prevención y el diagnóstico precoz continúan siendo las herramientas más eficaces para reducir tanto la aparición de estos tumores como sus consecuencias. Las cifras sobre cánceres cutáneos siguen en aumento en el mundo y esta progresión puede estar relacionada con la memoria de la piel. En épocas anteriores no había tanta cultura sanitaria sobre esta enfermedad a nivel popular y es posible que muchos casos se hayan manifestado desde la ausencia de cuidados de muchos años atrás.
Además, en el caso particular de nuestro país, insiste la dermatóloga, se dan dos características que incrementan el riesgo: un elevado número de horas de radiación solar y una marcada cultura de actividades al aire libre. El resultado es que muchos de los tumores diagnosticados en la actualidad tienen su origen en la exposición acumulada durante décadas.
Dra. Alicia Cabrera.
Tipos de cáncer cutáneo
Sobre los diferentes tipos de cáncer cutáneo, Cabrera explica que cada uno de ellos se presenta con comportamientos y factores desencadenantes distintos. Los carcinomas basocelulares y espinocelulares constituyen las formas más habituales y guardan una estrecha relación con la exposición solar continuada, aquella que se produce durante años mientras se trabaja, se practica deporte o simplemente se desarrollan actividades cotidianas al aire libre.
El melanoma, en cambio, presenta un patrón diferente. Aunque menos frecuente, es el tumor cutáneo con mayor capacidad de agresividad y suele asociarse a exposiciones intensas e intermitentes, especialmente las que provocan quemaduras solares durante la infancia y la adolescencia. Los expertos recuerdan que estas lesiones tempranas multiplican el riesgo de desarrollar un melanoma décadas después, lo que convierte la protección solar infantil en una de las principales estrategias preventivas.
Los perfiles de personas con cáncer cutáneo
Aunque tradicionalmente el cáncer cutáneo ha afectado con mayor frecuencia a personas de edad avanzada, se ha observado un aumento progresivo de casos entre pacientes más jóvenes. La combinación de hábitos recreativos al aire libre, viajes a destinos soleados y una exposición insuficientemente protegida contribuye a explicar este cambio de tendencia.
Existen además otros factores que incrementan la probabilidad de desarrollar estos tumores. Las personas con piel muy clara, ojos claros, abundantes lunares o antecedentes familiares presentan un mayor riesgo. También lo hacen quienes desempeñan trabajos al aire libre o practican actividades deportivas expuestas al sol durante largos periodos sin una protección adecuada.
Ante esta realidad, la vigilancia de la propia piel adquiere una importancia decisiva. Los especialistas recomiendan realizar autoexploraciones periódicas para detectar cualquier cambio que pueda resultar sospechoso. En este sentido, la conocida regla ABCDE continúa siendo una herramienta sencilla para identificar posibles melanomas. La aparición de asimetrías, bordes irregulares, variaciones de color, diámetros superiores a seis milímetros o cambios rápidos en la evolución de un lunar deben motivar una consulta dermatológica.
Además de las alteraciones en los lunares, conviene prestar atención a cualquier lesión nueva que crezca progresivamente, manchas de aparición reciente o heridas que permanecen abiertas durante semanas sin cicatrizar, ya que también pueden constituir señales de alarma.
La importancia de detectar estos tumores en fases iniciales resulta determinante para el pronóstico. En la mayoría de los casos, un diagnóstico precoz permite resolver la enfermedad mediante una intervención quirúrgica sencilla y con elevadas tasas de curación. Por el contrario, cuando el tumor se detecta en estadios avanzados, el abordaje puede requerir tratamientos más complejos, incluyendo inmunoterapia, terapias dirigidas, radioterapia u otras estrategias especializadas.
Las cremas, no solo para el verano
Sobre las cremas solares, Cabrera recuerda que el uso del protector no debe limitarse exclusivamente a los días de playa o piscina. La radiación ultravioleta está presente durante todo el año y también alcanza la piel mientras se pasea por la ciudad, se conduce, se practica deporte o se disfruta de una terraza. Las zonas que permanecen habitualmente expuestas, como el rostro, el cuello, el escote o las manos, acumulan radiación de manera constante, incluso durante los meses más fríos.
Por ello, recomienda integrar la fotoprotección en la rutina diaria, igual que el cepillado de dientes o el cuidado facial. Aplicar protector solar cada mañana, renovar su uso cuando sea necesario y complementar esta protección con sombreros, gorras, gafas homologadas, ropa específica o la búsqueda de zonas de sombra constituye una estrategia sencilla que puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar cáncer cutáneo.

