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Las razones por las que ya no hay que temer a una cirugía de prótesis de cadera

cirugía de prótesis de cadera

La cirugía de prótesis de cadera es una de las operaciones más habituales que se dan en la especialidad de la Traumatología. No obstante, no por ser habitual causa temor a los pacientes, al ser un procedimiento que implica una zona esencial para la calidad de vida. Al mismo tiempo, una operación de estas características puede tener un postoperatorio complicado en según qué casos.

Sin embargo, esos temores deberían desaparecer vistos los avances y la forma de proceder que se observan en centros de referencia como Olympia Quirónsalud. Para empezar, porque este procedimiento ya se puede desarrollar de manera ambulatoria, según explica para Directivos y Empresas el doctor Eulogio Martín Buenadicha, traumatólogo deportivo del centro madrileño y especialista en rodilla, cadera y hombro.

El experto sostiene que la prótesis de cadera ambulatoria ha supuesto un cambio de paradigma en cirugía ortopédica. No sustituye al modelo tradicional, pero ofrece una alternativa viable para pacientes seleccionados, apoyada en avances anestésicos, técnicas menos invasivas y protocolos de recuperación acelerada.

Cuándo es necesaria una cirugía de prótesis de cadera

En tal procedimiento, se seleccionan a pacientes con dolor persistente al caminar, una rigidez que limita gestos cotidianos o la pérdida progresiva de autonomía. Todas ellas son las consecuencias más visibles de la artrosis avanzada de cadera, fracturas complejas o determinadas deformidades articulares.

En los perfiles en los que se decide abordar la cirugía ambulatoria, el traumatólogo indica que hay posibilidades de que el paciente regrese a su domicilio el mismo día de la cirugía. Eso indica por encima de todo seguridad, pero para que se dé esta circunstancia han de cumplirse criterios clínicos estrictos y mantener un control adecuado del dolor postoperatorio.

Controlar el dolor postoperatorio: la clave para el éxito de una cirugía de prótesis de cadera ambulatoria

“La clave está en el dolor postoperatorio, y ahí el papel de los anestesistas es fundamental”, destaca el médico. Durante décadas, el ingreso hospitalario tras una prótesis de cadera se consideraba incuestionable. El temor al dolor intenso, a complicaciones inmediatas o a dificultades para la movilización justificaba varios días de estancia. Hoy, los avances en anestesia regional y en protocolos de recuperación acelerada han modificado radicalmente esa percepción.

Por todo ello, el trabajo coordinado con el Servicio de Anestesia resulta decisivo. La aplicación de bloqueos anestésicos específicos permite un control eficaz del dolor desde las primeras horas tras la intervención. Esta estrategia reduce la necesidad de opioides, minimiza efectos secundarios y facilita que el paciente pueda levantarse y comenzar la deambulación de forma precoz y segura.

Técnicas quirúrgicas

La otra clave que debería tranquilizar a los pacientes que se someten a una cirugía de prótesis de cadera se explica por la evolución de las técnicas quirúrgicas. La llamada vía anterior en la prótesis de cadera, aunque no es nueva, ha ganado popularidad en los últimos años por sus ventajas en el postoperatorio inmediato. A diferencia de otros abordajes, permite acceder a la articulación entre planos musculares, sin necesidad de seccionar músculos. “La gran ventaja de la vía anterior es que el paciente tiene menos dolor en los primeros momentos tras la cirugía y puede iniciar antes la movilización”, explica el doctor Martín Buenadicha. Esta menor agresión muscular favorece un inicio más temprano de la fisioterapia y de la marcha, elementos clave cuando se plantea un alta en el mismo día.

A medio y largo plazo, los resultados funcionales suelen equipararse con los de otras vías quirúrgicas. No obstante, esa recuperación inicial más ágil resulta determinante en el contexto ambulatorio. Poder levantarse pocas horas después de la intervención, caminar con ayuda y controlar adecuadamente el dolor marca la diferencia entre un ingreso convencional y un regreso seguro al domicilio.

¿Quién puede cumplir el perfil y cómo deben ser los cuidados domiciliarios?

Sin embargo, no todos los pacientes son candidatos a una prótesis de cadera ambulatoria. La selección es un pilar esencial del proceso. El perfil más adecuado suele corresponder a personas con buen estado general, sin patologías cardiovasculares o respiratorias relevantes y sin una edad excesivamente avanzada, habitualmente por debajo de los 65 o 70 años. Aun así, la edad cronológica no constituye un criterio absoluto.

Más allá de los parámetros clínicos, existen factores igualmente importantes. El paciente debe comprender en qué consiste un proceso ambulatorio, asumir su papel activo en la recuperación y mostrar una actitud colaboradora en el manejo del dolor y la movilización temprana. “Es fundamental que sea un paciente física y mentalmente preparado y que cuente con un buen apoyo familiar”, subraya el especialista.

El entorno domiciliario adquiere, en este modelo, un protagonismo especial. Contar con una red de apoyo que facilite las primeras horas tras el alta, asegurar un espacio adaptado y disponer de instrucciones claras sobre medicación, movilización y signos de alerta son aspectos esenciales para garantizar la seguridad.

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