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La regla 60-60 para prevenir la pérdida auditiva

perdida auditiva en jóvenes

A ciertas edades, es frecuente que las personas experimenten pérdida auditiva, lo que clínicamente se cono como presbiacusia. Este problema es achacable a la edad, sin embargo, puede adelantarse mucho antes según algunos hábitos que hoy son frecuentes en muchos jóvenes.

El uso intensivo de auriculares podría adelantar el deterioro progresivo de la capacidad auditiva de las personas. De hecho, lo está adelantando, según explican especialistas como el doctor Carlos Ruiz Escudero, jefe del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid y de Olympia Centro Médico Pozuelo. “Estamos observando una pérdida auditiva más temprana en jóvenes debido a un uso inadecuado de auriculares”, indica esta fuente para Directivos y Empresas.

Doctor Carlos Ruiz Escudero.

La regla 60-60 para frenar la pérdida auditiva en jóvenes

Ante ello, Ruiz Escudero insta a aplicar la regla 60-60, que consiste no utilizar auriculares a más del 60% del volumen máximo y no superar los 60 minutos diarios de uso continuado. “Es una medida sencilla que puede marcar la diferencia a largo plazo”, afirma.

El peligro está en la exposición prolongada al ruido. Además del uso intensivo de auriculares, hay otros enemigos para la audición como son los entornos laborales ruidosos, maquinaria industrial, conciertos, locales de ocio nocturno o determinadas actividades recreativas.

En el ámbito profesional, el uso de protección auditiva es clave para prevenir daños, una precaución que debería extenderse también a actividades lúdicas con altos niveles de ruido, como la caza. Almargen de estas medidas de prevención, es importante realizar revisiones auditivas periódicas, incluso en ausencia de síntomas evidentes.

Síntomas de la pérdida auditiva

Sean jóvenes o no, hay síntomas de una posible pérdida auditiva que no se deben pasar por alto en el día a día. Entre los signos más habituales se encuentran la necesidad de subir el volumen de la televisión o las dificultades para seguir conversaciones en ambientes ruidosos.

“Es muy común que los pacientes refieran que en restaurantes o lugares concurridos oyen las conversaciones, pero no llegan a entender con claridad lo que se dice”, explica el Dr. Ruiz Escudero. Ante estos síntomas, el especialista recomienda realizar una audiometría tonal, una prueba diagnóstica en la que el paciente escucha tonos aislados en diferentes frecuencias, generalmente entre los 250 y los 8.000 hercios. El resultado es un audiograma que permite determinar si existe pérdida auditiva y su grado.

Dos tipos de pérdida auditiva

Desde el punto de vista médico, existen dos grandes tipos de pérdida auditiva. La más frecuente es la hipoacusia neurosensorial, que se produce cuando falla el mecanismo que transforma la vibración sonora en señal nerviosa dentro del oído interno. En estos casos, el problema se localiza en la cóclea o en el nervio auditivo, lo que dificulta que el cerebro interprete correctamente los sonidos.

El segundo tipo es la hipoacusia conductiva, que afecta al sistema encargado de transmitir la onda sonora desde el oído externo hasta el oído interno. En este caso, el sonido no llega con suficiente intensidad debido a una alteración mecánica en su recorrido.

La presbiacusia suele estar relacionada con el deterioro progresivo de las células ciliadas del oído interno, unas estructuras microscópicas esenciales para la audición. Con el paso del tiempo, estas células pierden funcionalidad y no se regeneran, lo que explica el carácter irreversible de este tipo de pérdida auditiva.

No obstante, existen otras causas que pueden afectar a la audición en cualquier etapa de la vida. Entre ellas se encuentran las interrupciones en la conducción de la onda sonora, que pueden ir desde un simple tapón de cerumen hasta problemas más complejos como infecciones repetidas del oído medio, alteraciones en los huesecillos del oído o perforaciones timpánicas provocadas por traumatismos o infecciones.

Tratamientos personalizados y avances tecnológicos para la pérdida auditiva

El tratamiento de la pérdida auditiva depende de su causa y de su gravedad. En los casos de hipoacusia neurosensorial, la opción más habitual es el uso de audífonos, dispositivos cada vez más avanzados y discretos que mejoran notablemente la calidad de vida de los pacientes. Estos aparatos también resultan eficaces en muchas pérdidas conductivas.

Cuando el problema se localiza en el oído medio, el tratamiento quirúrgico puede ser una alternativa, especialmente en alteraciones del tímpano o de los huesecillos. En determinados casos de problemas de conducción, se recurre a implantes de conducción ósea, que requieren una intervención quirúrgica.

Por su parte, los implantes cocleares se utilizan en pérdidas neurosensoriales severas, especialmente en niños que nacen con una discapacidad auditiva profunda, permitiéndoles desarrollar el lenguaje y la comunicación.

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