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Investigación traslacional en estado puro en la Fundación Jiménez Díaz

Uno de los discípulos del Dr. Valentín Fuster, el Doctor Borja Ibáñez, Cardiólogo del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz (Grupo Quirónsalud), nos explica los pormenores del proceso de investigación traslacional y los motivos por los que se le ha concedido un premio desde la Fundación Banco Sabadell.

Su objetivo es del todo ambicioso: reducir la mortalidad en pacientes con infarto agudo de miocardio.

 

Doctor Borja Ibáñez de la Fundación Jiménez Díaz
Dr. Borja Ibáñez, Cardiólogo del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz (Grupo Quirónsalud)

Acaba de ser premiado por la Fundación Banco Sabadell a la Investigación Biomédica. ¿Qué es lo que más se ha destacado de usted con este reconocimiento?

Se trata de un premio excepcional que se otorga a los investigadores menores de 42 años, que ya tienen trayectoria aunque se encuentren aún en fases iniciales de su carrera investigadora. Este es el duodécimo año que el premio recae en biomedicina y por primera vez se ha reconocido a alguien que trabaja en el campo de las enfermedades cardiovasculares.

En este caso se ha reconocido la labor que venimos desarrollando para mejorar las enfermedades del miocardio.

Trabajamos en dos patologías concretas: una de ellas es el infarto agudo de miocardio, en donde diseñamos terapias para pacientes que están sufriendo un infarto y así poder minimizar los daños crónicos que pueda generar dicho infarto; y por otro lado el tratamiento de la miocardiopatía dilatada, una enfermedad diferente al infarto que suele ocurrir en pacientes jóvenes y de la que hasta ahora se desconocían sus causas.

Esta última patología hace que los corazones de pacientes jóvenes se dilaten y pierdan mucha fuerza de contracción.

Hemos descubierto que la dinámica de fusión y fisión de las mitocondrias está implicada en la fisiopatología de esta enfermedad del músculo cardiaco y que puede diseñarse un tratamiento basado en una cambio del sustrato que consume el miocardio.

 

¿Qué tiempo ha dedicado a esta labor de investigación para conseguir este premio? ¿En qué consiste una jornada suya de trabajo?

Dos días cada semana vengo al hospital para poder compaginar la investigación básica y molecular con la clínica. Los otros días estoy en un centro especializado de investigación cardiovascular. Existe un convenio firmado con el CNIC (Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares) a través de la Fundación Jiménez Díaz para el desarrollo de proyectos relativos a enfermedades del corazón.

 

¿No pierde uno las referencias con tanto cambio y tanto procesos en una misma semana?

Por eso es tan importante compaginar la investigación de laboratorio con la asistencia clínica. Con dos días a la semana con pacientes es suficiente para mantenerte activo en el campo en el que estás trabajando. La otra parte de estar metido en laboratorio y en investigaciones básicas es la que es un poco más aislante.

Con todo, nuestro objetivo, desde uno y otro lado, es mejorar la calidad de vida de los pacientes. Todo lo que hacemos en laboratorio siempre está pensado para los pacientes.


Es de suponer que será muy gratificante para profesionales como usted recoger el posterior feedback de los pacientes…

En la llamada investigación traslacional (llamada así desde hace unos años) se lleva lo que se hace en el laboratorio a la clínica y además el proceso es bidireccional.

Vemos cuáles son las necesidades reales de los pacientes y vamos de regreso al laboratorio para identificar nuevas dianas de tratamiento que posteriormente puedan regresar al paciente para mejorar sus condiciones.

Esa relación entre lo básico y lo clínico (y viceversa) es uno de los motivos del premio que antes comentábamos.

 

¿Nos puede hablar de las novedades más destacadas que ya se pueden aplicar para tratar las distintas patologías cardíacas?

Tenemos dos líneas principales de investigación y una tercera más tecnológica. La del infarto agudo de miocardio ya la hemos trasladado a pacientes, mejorando su pronóstico.

Pensamos que es una línea de investigación especialmente atractiva porque estamos estudiando nuevos mecanismos de acción de fármacos que se conocían desde hace 30 años.

Con uno de ellos (un betabloqueante) descubrimos que se podía proteger el corazón durante un infarto. Este mecanismo, desconocido hasta ahora, nos permite diseñar una terapia mucho más eficaz para estos pacientes.

En nuestros pacientes, si el tratamiento se administra de forma muy precoz en un infarto, es decir, en la ambulancia, se podrán conseguir mayores beneficios.

 

Estamos hablando de una vez ocurrido el infarto. Sin embargo, ¿qué indicaciones nos puede dar a modo de prevención?

También estamos trabajando en esta vertiente junto con el director del CNIC, el Doctor Valentín Fuster. En concreto, trabajamos en cómo utilizar la imagen vascular para predecir mejor el riesgo de los sujetos. Para ello hacemos estudios en gente joven de entre 30-50 años y utilizamos ecografías vasculares tridimensionales.

No solamente nos basamos en factores de riesgo clásicos, sino también otros que pueden ayudarnos a predecir el riesgo y por tanto ayudar a implementar  intervenciones, tanto en estilo de vida como farmacológicas.

A unas edades tan tempranas, el corazón es el gran olvidado. Nadie se acuerda de él a los 30 ó 40 años…

En esas edades es donde aplicamos las tecnologías de imagen. Pero incluso en etapas más tempranas podemos decir que estudiamos casos infantiles. Cuanto antes hay que cambiar conductas para tener mejoras a largo plazo.

Por ello, nos hemos acercado a colegios para tratar de promover actividades saludables y explicar los posibles riesgos que se derivan del corazón. Tras varios años de esta labor hemos visto buenos resultados en estos niños que accedieron a este programa.

El hándicap que tenemos ahora es que tenemos tratamientos muy buenos para la insuficiencia cardiaca, pero en el medio plazo (para el año 2025) el sistema sanitario no se podrá permitir aplicárselos a todos los pacientes.

La prevención es muy importante para ayudar a la sostenibilidad del sistema sanitario.

Investigación traslacional en la Fundación Jiménez Díaz

El concepto de la investigación biomédica es relativamente reciente. ¿Podría definirnos este término y aclarar cuáles son sus principales objetivos?

La colaboración entre la parte pública y privada es fundamental para la investigación en medicina

Es una investigación que está muy orientada al funcionamiento del cuerpo humano, centrada no solo en los procesos micro, sino también macro (cómo funciona el organismo).

¿Está muy asociada al sector privado este tipo de investigación?

Es fundamental la colaboración entre los sectores público y privado. Se suele pensar en la parte privada de una forma peyorativa, pero la realidad es que es fundamental su participación en todo este proceso.

No en vano, todos los resultados que hemos obtenido se han conseguido gracias a una colaboración público-privada. El presupuesto del CNIC, entidad pública, procede en un porcentaje significativo de entidades privadas (Fundación proCNIC).


Siguiendo con la terminología actual, nos detenemos en la investigación traslacional que usted aplica. ¿Qué predicciones puede hacernos para su especialidad según sus trabajos?

Además de mejorar el pronóstico de pacientes con infarto agudo de miocardio, el siguiente objetivo que buscamos es reducir la mortalidad a largo plazo para que esta terapia se implemente en todo el mundo.

Nos encontramos en una fase avanzada, pero esperamos que de aquí a cinco años podamos demostrarlo con resultados palpables. En el campo de la insuficiencia cardiaca estamos en una fase más precoz, pero del mismo modo esperamos que a largo plazo los pacientes de esta línea puedan ser tratados con dietas apropiadas para lo que necesita su músculo cardiaco.

 

Los infartos de miocardio son, ante todo, una lucha a contrarreloj. ¿Cuál es el mejor tratamiento o técnica precoz para combatir este problema?

Precisamente, acabamos de publicar las nuevas Guías de práctica clínica para pacientes con infarto de la Sociedad Europea de Cardiología.

Lo primero es avisar a los servicios de emergencias cuando pueda haber algún síntoma sugestivo de infarto. Avisar de forma precoz es algo muy sencillo que podría reducir mucho la mortalidad además del gasto sanitario del sistema.

En el momento de posible infarto es mejor llamar al 112 en lugar de ir al hospital, porque la probabilidad de una parada cardiaca es alta en las fases iniciales del infarto.

Una vez ya en el centro hospitalario, tendríamos que abrir la arteria coronaria y para ello sabemos que la mejor técnica es un cateterismo para implantar un stent. Desde nuestro punto de vista de investigación sabemos que se pueden hacer muchas más cosas.

Considerado como uno de los mejores cardiólogos del momento, el Dr. Borja Ibáñez, recibía un premio a los investigadores menores de 42 años

 

La enfermedad cardiovascular encabeza la mortalidad en todo el mundo por encima de otras causas. ¿Hay opciones de que este hecho cambie en un futuro?

Efectivamente es la número uno en todo el mundo, sobre todo en los países desarrollados por los hábitos de vida que se han adoptado. Además, el coste socio económico de las enfermedades cardiovasculares representa el 51% de todas las patologías crónicas.

Es un gran problema que puede cambiar por el desarrollo de nuevos tratamientos, pero pensamos que el gran cambio ha de venir cuando podamos prevenirlo. Y eso es en donde también estamos enfocados.

 

¿Es azaroso que la mujer muera un 6% más que el hombre con enfermedad cardiovascular o hay causas ya estudiadas?

Es un tema muy apasionante, porque el tratamiento es idéntico en hombres que en mujeres, pero no sabemos por qué el pronóstico es peor para las mujeres. Es cierto que en ocasiones los síntomas son diferentes.

En nuestros ensayos se dan muchos más casos en los hombres, por lo que aún no sabemos si podría haber un tratamiento diferente para ellas, pero sí que hay campañas de concienciación para mujeres específicamente.

 

¿Cómo valora usted todas las aplicaciones y tecnologías cotidianas para la sociedad que están surgiendo al respecto del cuidado de la salud cardiovascular?

Pueden ayudar muchísimo, no solo por el hecho de recopilar datos, sino también por llevar a cabo un control remoto. Hay aplicaciones como El círculo de la salud (creada por el Dr Fuster), en la que es posible introducir parámetros clave para que el sistema recomiende pautas diarias y dé avisos sobre como controlar esas posibles enfermedades.

Otro proyecto en el que estamos trabajando aborda la enfermedad desde el punto de vista de estas tecnologías y las redes sociales, en donde los pacientes verían sus imágenes para conducirles a estilos de vida más saludables.


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