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Factores por los que no hay que temer (tanto) a la osteoporosis, una enfermedad que ya no es irreversible

osteoporosis

Las enfermedades que más incertidumbre causan a los pacientes son aquellas que son irreversibles. Cuando un médico emite un diagnóstico de estas características el mundo se viene abajo para los afectados. No obstante, los avances están cambiando el paradigma en muchas especialidades. En reumatología, la osteoporosis es un ejemplo claro, según la explicación de la doctora Nerea Costas Torrijo, jefa del Servicio de Reumatología del Hospital Quirónsalud Marbella.

Esta experta no solo afirma que la enfermedad puede frenarse, sino que en muchos casos también revertirse. La clave está en detectar la enfermedad a tiempo y abordarla desde una perspectiva integral. Pero esto no es sencillo, ya que la osteoporosis es una enfermedad asintomática y no da señales hasta que aparece una fractura por fragilidad.

Doctora Nerea Costas.

Actuar antes que ocurra una fractura por osteoporosis

Y es ese el escenario que intentan evitar especialistas como la doctora Costas. Porque las fracturas asociadas a la osteoporosis, especialmente las vertebrales y de cadera, no son un episodio menor. Pueden desencadenar dolor crónico, pérdida de movilidad, dependencia funcional y un deterioro profundo de la calidad de vida. En personas mayores, una fractura de cadera puede marcar un antes y un después, con impacto incluso en la supervivencia. De ahí que la prevención y la identificación temprana del riesgo se hayan convertido en prioridades clínicas.

En zonas como la Costa del Sol, donde la población envejece de forma progresiva, la vigilancia cobra una relevancia especial. La pérdida de densidad ósea comienza de manera natural a partir de los 35 años, pero se acelera de forma significativa en determinados momentos vitales. La menopausia es uno de los puntos críticos, debido al descenso de los estrógenos, hormonas fundamentales para el mantenimiento del tejido óseo. A este factor biológico se suman otros condicionantes cada vez más frecuentes: el sedentarismo, los periodos de inmovilización tras cirugías, una alimentación desequilibrada, el consumo de tabaco y alcohol o la escasa exposición solar.

Existen, además, situaciones clínicas que incrementan notablemente el riesgo. Determinados tratamientos, como el uso prolongado de corticoides o la hormonoterapia en pacientes con cáncer de mama, así como enfermedades inflamatorias crónicas como la artritis reumatoide, pueden acelerar la fragilidad ósea. Aunque no hay un consenso absoluto sobre el cribado poblacional universal, la doctora Costas recomienda una valoración específica “en todas las mujeres tras la menopausia y en los hombres a partir de los 75 años”, especialmente si existen factores de riesgo añadidos.

Cómo detectar la osteoporosis

En este contexto, el diagnóstico precoz se apoya en herramientas cada vez más precisas. La densitometría ósea, disponible en el Hospital Quirónsalud Marbella, permite medir con exactitud la densidad del hueso y estimar el riesgo real de fractura. “Cuando detectamos que el paciente ha cruzado el umbral de riesgo, iniciamos un tratamiento personalizado antes de que aparezca la fractura”, explica la especialista. Este estudio se complementa con analíticas específicas del metabolismo óseo, que ayudan a ajustar la estrategia terapéutica a cada caso.

Uno de los mensajes más relevantes que los especialistas quieren trasladar es que el hueso tiene capacidad de recuperación. Los tratamientos actuales permiten, por un lado, estimular la formación de tejido óseo nuevo y, por otro, frenar la pérdida acelerada. “Hoy disponemos de todo el arsenal terapéutico existente”, señala la doctora Costas, quien aclara que el abordaje va mucho más allá del tratamiento farmacológico.

La atención integral incluye la revisión de la dieta, la suplementación con calcio y vitamina D cuando está indicada y la prescripción de ejercicio físico adaptado. Actividades con impacto moderado, como caminar, bailar, practicar marcha nórdica o deportes de raqueta, combinadas con entrenamiento de fuerza, forman parte de las recomendaciones habituales. “El sistema musculoesquelético funciona como una unidad: hueso y músculo están estrechamente relacionados, y fortalecer ambos es esencial para prevenir caídas y fracturas”, apunta.

La prevención, de hecho, sigue siendo uno de los pilares fundamentales. Mantener una alimentación natural rica en calcio, reducir el consumo de ultraprocesados, realizar actividad física regular, exponerse al sol de forma segura, dormir adecuadamente y gestionar el estrés constituyen un estilo de vida claramente protector frente a la osteoporosis.

El Hospital Quirónsalud Marbella ha consolidado un modelo asistencial basado en la coordinación multidisciplinar. Reumatología trabaja de forma estrecha con Ginecología, Traumatología y Rehabilitación para garantizar que cada paciente reciba la intervención adecuada en el momento oportuno. “Nuestro objetivo es doble: prevenir la primera fractura y, si ya se ha producido, evitar que vuelva a ocurrir”, explica la doctora Costas Torrijo. Tras una fractura por fragilidad, el riesgo de sufrir una segunda se multiplica, por lo que una valoración especializada resulta determinante para romper ese círculo de fragilidad.

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