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“Esperemos que esta mayor concienciación sobre la investigación no termine pronto”

El Dr. Borja Ibáñez, cardiólogo de la Fundación Jiménez Díaz y director de Investigación del CNIC, sigue cosechando premios y nosotros le seguimos conociendo por ello. Hablamos con él de tres proyectos en los que está muy presente y nos hacemos eco de las palabras del Dr. Valentín Fuster para definirle: “existen muy pocos investigadores en el mundo capaces de entender como hace Borja Ibáñez la investigación traslacional”.

Dr. Borja Ibáñez, cardiólogo de la Fundación Jiménez Díaz y director de Investigación del CNIC

Nuevamente ha recibido un premio por sus investigaciones, en este caso de la Fundación Jesús Serra. A tenor de otros acontecimientos similares en su trayectoria, parece que usted estaba predestinado a investigar y recibir premios…

La verdad es que nos está yendo muy bien y tenemos un equipo de investigación grande y comprometido. Hemos tenido suerte con los premios pero es cuestión de momentos…

¿Qué le dicen las palabras del Dr. Valentín Fuster cuando dice que hay muy pocos investigadores como usted en el mundo?

Es un orgullo. Valentín Fuster es mi mentor y con el que yo he aprendido desde el principio. No solo me ha ayudado a crecer, sino que también me ha animado a que tuviese una carrera independiente.
Es emocionante recibir este halago viendo lo exigente que es. Cuando le conoces bien, te das cuenta de que ayuda muchísimo a la gente que tiene alrededor, pero al mismo tiempo es súper exigente, de modo que estas palabras son para mí una satisfacción muy importante.  

El Dr. Valentín Fuster es mi mentor y con el que yo he aprendido desde el principio. No solo me ha ayudado a crecer, sino que también me ha animado a que tuviese una carrera independiente»

 

Hablemos de sus proyectos recientes. ¿Cuáles son las claves de su trabajo “Abordajes nutricionales para la prevención de cardiotoxicidad asociada a tratamientos de cáncer”?

Decidimos ‘por casualidad’ meternos en el campo de los abordajes nutricionales para tratar la insuficiencia cardiaca en general y, en particular, la que se asocia al tratamiento del cáncer. Nosotros teníamos un modelo animal que tenía insuficiencia cardiaca y queríamos hacer unos estudios de imagen particular.

Para ello, teníamos que dar una dieta rica en grasa. Tras ese proceso, nos dimos cuenta de que el animal estaba mejor preparado que otros para el estudio de imagen. Empezamos a investigar si con esa dieta habíamos cambiado el metabolismo del corazón y, efectivamente, fue así. Publicamos este trabajo en la revista Science y comprobamos que habíamos sido capaces de revertir el switch metabólico del corazón. 

Seguimos indagando en ello para ver si esto se podía aplicar a los pacientes y comprobamos que la grasa Omega 3 y la forma de comer de los individuos podría ayudar en algunos casos concretos a los pacientes con insuficiencia cardiaca. 

En particular, en el campo donde estamos enfocados ahora, que es el de la cardiotoxicidad asociada a algún tipo de tratamiento del cáncer, vimos que, efectivamente, el mecanismo por el que estos fármacos provocan toxicidad cardiaca es porque no se eliminan bien los productos de deshecho que ocurren en la célula del corazón. Con un abordaje nutricional que pudiéramos inducir, vimos que las células podían deshacerse de organelas que estaban dañadas. 

Siguiendo con pacientes oncológicos, ¿qué objetivos tanto para el sistema como para los pacientes se han marcado con el proyecto europeo Resilience que usted coordinará desde el CNIC?

El proyecto Resilience tiene que ver con la línea global en la que trabajamos de prevención en el tratamiento de insuficiencia cardiaca asociada al tratamiento del cáncer. 

Aunque los fármacos contra el cáncer son muy eficientes, algunos de ellos presentan algunas complicaciones cardiovasculares. Nosotros hemos visto que las antraciclinas (el medicamento más utilizado en la quimioterapia) pueden provocar insuficiencia cardiaca crónica en un 5-6% de pacientes.

Contemplando el volumen de individuos tan grande en Europa que recibe estos fármacos, estaríamos hablando de una población de alrededor de un millón de pacientes con este efecto adverso. Poder corregir con un terapia eficaz esta situación para los pacientes significa eliminarles una carga, incluso emocional, brutal.

Aunque los fármacos contra el cáncer son muy eficientes, algunos de ellos presentan algunas complicaciones cardiovasculares»

Desde el punto de vista de los sistemas, dada la incidencia de pacientes con insuficiencia cardíaca y la cronicidad que ello supone, es muy beneficioso para reducir el coste número uno que tienen que afrontar.

Hace un par de años identificamos en un modelo animal que un precondicionamiento isquémico remoto prevenía de forma espectacular el desarrollo de cardiotoxicidad inducida por antraciclinas. Ahora, el proyecto Resilience lleva todo esto a la clínica y vamos a reclutar a 600 pacientes oncológicos europeos para comprobar si el desarrollo de nuestro tratamiento puede evitar la toxicidad cardiaca.

Una peculiaridad del proyecto reside en el uso de una tecnología de resonancia magnética cardiaca de última generación para poder evaluar el efecto de nuestro tratamiento. La otra clave será la actuación proactiva de los pacientes. Todo ello también nos aportará una información muy valiosa en el campo de la cardiotoxicidad asociada a los tratamientos de cáncer. 

Otro trabajo importante en el que ha participado tiene que ver con el estudio del primer biomarcador en sangre para la miocarditis. ¿Qué gran relevancia puede adquirir este descubrimiento para los pacientes con esa patología?

Es un trabajo que se originó de investigaciones muy básicas y fue la Dra. Pilar Martín la que descubrió este biomarcador y desde el CNIC hemos apoyado el estudio para llevarlo a la clínica. El recorrido que tiene este descubrimiento es enorme, no solo desde el punto de vista del diagnóstico sino también para el pronóstico de pacientes con miocarditis. 

A nivel del diagnóstico agudo, que es donde hemos enfocado el estudio, hay que empezar por explicar que hay un porcentaje no bajo de pacientes con síntomas y signos que simulan un infarto pero que finalmente sufren una inflamación en el corazón provocada por una infección viral.

Esto tiene una importancia relevante porque ahora mismo la única manera que tenemos de confirmar si es un infarto o una miocarditis es a través de un cateterismo urgente apoyado en una serie de fármacos que, para una miocarditis, pueden ser incluso negativos. La posibilidad de saber distinguir entre una miocarditis o un infarto con solo una gota de sangre puede orientar el abordaje de los pacientes desde el principio y evitar cateterismos urgentes.  

La posibilidad de saber distinguir entre una miocarditis o un infarto con solo una gota de sangre puede orientar el abordaje de los pacientes desde el principio y evitar cateterismos urgentes»

 

Diferencia entre miocarditis e infarto

¿Puede distinguirnos entre una miocarditis y el infarto agudo de miocardio? Seguramente, muchos pensarán que son enfermedades similares…

Es cierto, para nosotros es muy clara la diferencia pero no todo el mundo está familiarizado. Miocarditis es inflamación del miocardio. Se produce por una infección viral. Hay virus que llegan hasta las células del propio corazón y lo inflaman. El dolor que provoca es muy parecido al del infarto, e incluso las alteraciones del electrocardiograma también pueden ser muy parecidas a las del infarto. 

La miocarditis es muy diferente al clásico infarto, que consiste en que las arterias del corazón que transportan la sangre se obstruyen bruscamente. 

 

Investigación en la era post Covid

El interés y la financiación por los proyectos de investigación científico médicos se ha disparado a consecuencia de la pandemia. ¿Cree que esta es la gran lectura positiva que nos ha traído el Covid-19?

Más que de la financiación, que efectivamente sí ha tenido un pico, podemos hablar de una mayor concienciación de la sociedad en temas de investigación. En la crisis se ha visto de manera directa que la investigación es capital para cualquier país.

Esperemos que esta sensibilización permanezca en el largo plazo y que no se olvide pronto. Cuando afortunadamente la pandemia esté superada, esperemos que la investigación se apoye de forma continua, porque aun con los fondos dedicados a la investigación sobre el Covid, estamos muy lejos en financiación con respecto a países europeos.

Ahora mismo dedicamos un 1,25% del PIB y todavía estamos lejos de la media europea, que es un 2%, y muy lejos de otras regiones punteras que invierten hasta un 3% ó 4%. Si invertimos en ciencia tendremos un país mucho más rico.   

Siempre se dijo que la enfermedad del Covid era de tipo respiratorio, pero hoy se dice que es de tipo cardiovascular. Del 0 al 100, ¿hasta dónde cree que se ha podido conocer al coronavirus?

Es un caso algo paradójico porque al Covid lo conocemos desde hace muy poco tiempo y pocas veces se ha estudiado algo de forma tan multitudinaria en un periodo tan corto. Incluso nosotros ya hemos hecho tres ensayos clínicos sobre el Covid (dos con anticoagulantes y otro con una medicación que tenemos desde hace mucho tiempo).

Así que, sabemos bastante del Covid y lo que sí hemos confirmado es que su incidencia es pulmonar, pero en paralelo hay muchos fenómenos microvasculares, trombóticos, etc. que contribuyen al mal pronóstico de los pacientes. Hemos visto que los pacientes con esta enfermedad están más predispuestos a tener trombos, embolias de pulmón e incluso infartos. Sobre todo en los casos graves se ha visto afectación microvascular.    

Estamos en periodo de Eurocopa de fútbol y seguramente le habrá llamado la atención el caso del danés Christian Eriksen. ¿Lo que le pasó es indetectable en las pruebas previas? ¿Cómo se actuó y qué estudios le haría a partir de su episodio?

Sigo el fútbol y vi lo que ocurrió. Sin estar allí y sin conocer pormenores en el diagnóstico, sí podemos hablar a nivel general. Empezando por el final, la atención fue espectacular y como debe de ser. En estos casos es muy importante que haya acceso rápido a una reanimación cardiopulmonar porque esos segundos o minutos iniciales son capitales para el pronóstico del paciente. También es muy importante tener acceso a desfibriladores, que en este caso parece que utilizaron, porque en muchos casos el masaje cardiopulmonar no es suficiente. 

Es más complejo decir si hubiera podido detectarse o no el problema. La causa de la parada cardiaca del jugador podría ser por una cardiopatía congénita, que no se hubiera detectado hasta ahora, o por otros motivos como una infarto o una embolia de pulmón, aunque parece que se han descartado estos casos. Probablemente se trata de una cardiopatía congénita indetectable, aunque estoy hablando sin conocer realmente el caso.   

Con la telemedicina, el auge y la innovación tecnológica en la salud, ¿qué futuro le ve a las consultas y revisiones cardiológicas en remoto?

Es futuro y presente. El Covid nos ha hecho acelerar muchísimo estas cuestiones y creo que la telemedicina está aquí para quedarse. Lo que nos queda por optimizar es cómo hacer el triaje de qué pacientes pueden ser tratados de esta manera y cuáles deben ser analizados presencialmente.

Del mismo modo, tenemos que mejorar la realización de controles de seguimiento a través de dispositivos que hay en el mercado como los wearables. Hay dispositivos que nos pueden brindar una buena información pero el problema radica en cómo manejar estos datos. Habrá que entrenar a los equipos informáticos en el machine learning para hacer triajes. Todo lleva su proceso pero nos ayudará a nivel médico. 

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