Cumplir años no significa necesariamente renunciar a los grandes retos físicos. Cinco personas mayores de 65 años están a punto de demostrarlo viajando a Vietnam para enfrentarse a una expedición marcada por las altas temperaturas, una elevada humedad y terrenos que pondrán a prueba su resistencia y capacidad de adaptación.
Son Pilar, Quique, José, Rafael y Pablo, los participantes del Desafío Santalucía Seniors Vietnam 2026, una iniciativa que utiliza la actividad física y la superación personal para poner en valor una forma diferente de entender la longevidad.
Pero afrontar una aventura de estas características después de los 65 años requiere algo más que entusiasmo y buena condición física. Preparación, prevención y conocimiento de las propias capacidades resultan fundamentales.
Por esta razón, los cinco expedicionarios han pasado por el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz para recibir formación médica especializada antes de iniciar el viaje. Allí han trabajado cuestiones como la adaptación al calor, la prevención de lesiones y la optimización del rendimiento físico. Quirónsalud participa por tercer año consecutivo como Proveedor Médico Oficial del desafío.
La experiencia sirve para poner sobre la mesa una cuestión que trasciende al propio reto: ¿qué papel puede desempeñar la actividad física para conseguir un envejecimiento activo y saludable?
Preparación de los participantes del Desafío Santalucía 2026 ,se preparan en la Fundación Jiménez Díaz
Envejecimiento activo: el ejercicio como inversión en longevidad
La actividad física constituye una de las herramientas que pueden contribuir a mantener la capacidad funcional conforme avanza la edad.
Las especialistas de la Fundación Jiménez Díaz responsables de la preparación de los expedicionarios destacan sus beneficios sobre la capacidad cardiovascular, la función metabólica y el bienestar general, así como su papel para ayudar a retrasar el deterioro funcional asociado al envejecimiento.
La clave, sin embargo, no consiste en realizar ejercicio de cualquier manera.
Una longevidad saludable necesita acompañarse de una actividad adaptada a las capacidades y necesidades de cada persona. Y cuando el objetivo es afrontar un desafío físico de gran intensidad, la prevención adquiere todavía mayor importancia.
La sesión impartida a los participantes estuvo dirigida por la doctora Almudena Fernández-Bravo, jefa asociada del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación y coordinadora de la Unidad del Dolor, Terapias Regenerativas y Medicina del Deporte, junto con la doctora Bárbara Nasarre, especialista del mismo servicio y miembro de dicha unidad.
El calor será uno de los grandes desafíos en Vietnam
Uno de los principales riesgos a los que se enfrentarán los participantes no procede únicamente del esfuerzo físico.
Vietnam presenta unas condiciones ambientales que pueden complicar considerablemente una expedición: temperaturas elevadas combinadas con una humedad intensa.
Esta combinación incrementa la sensación térmica y dificulta la capacidad del organismo para regular correctamente su temperatura.
«En entornos cálidos y húmedos el cuerpo tiene más dificultades para disipar el calor, por lo que los participantes deben anticiparse y ajustar el esfuerzo a las condiciones», explica la doctora Fernández-Bravo.
De ahí una de las principales recomendaciones proporcionadas al equipo: no esperar a tener sed.
La hidratación constante será fundamental durante la expedición, al igual que la reposición de líquidos y electrolitos. También se recomienda utilizar ropa ligera y transpirable, adaptar el ritmo de la actividad, realizar descansos frecuentes y permanecer atentos a posibles señales de agotamiento.
La alimentación tendrá igualmente un papel importante como soporte energético durante las jornadas prolongadas.
Prevenir lesiones empieza antes de comenzar a caminar
Otro de los grandes ejes de la preparación es la prevención de lesiones.
La edad no es el único factor que debe tenerse en cuenta. La fatiga acumulada, la duración de las jornadas y las irregularidades del terreno pueden incrementar el riesgo de sufrir problemas musculares o articulares.
Por ello, la preparación comienza antes de iniciar cada etapa. Las especialistas aconsejan realizar calentamiento y ejercicios de movilidad antes de la actividad y completar la jornada con estiramientos orientados a favorecer la recuperación y reducir las sobrecargas.
«Unos minutos de preparación antes de empezar y una buena recuperación al terminar ayudan a prevenir molestias y permiten mantener el rendimiento a lo largo de toda la expedición», señala la doctora Nasarre.
Es una recomendación pensada para una expedición exigente, pero que resume bien una de las claves del ejercicio en personas mayores: tan importante como mantenerse activo es conseguir hacerlo de manera sostenible.
Calzado, calcetines y mochila: los pequeños detalles importan
La medicina preventiva también se ocupa de aspectos aparentemente mucho más cotidianos.
Un calzado inadecuado puede transformar una jornada de actividad en un problema. Una mochila mal ajustada puede comprometer la estabilidad. Y unas simples rozaduras pueden terminar condicionando el desarrollo de una expedición.
Las recomendaciones proporcionadas a los participantes incluyen calzado con buen agarre, calcetines sin costuras para reducir las rozaduras, bastones para disminuir la carga articular y mochilas correctamente ajustadas.
Entre las incidencias más habituales que pueden aparecer durante actividades de estas características se encuentran las ampollas, los esguinces, las quemaduras solares y la deshidratación.
Muchas pueden prevenirse mediante decisiones sencillas tomadas antes de que aparezca el problema: mantener los pies secos, utilizar protección solar o asegurar una hidratación correcta durante toda la actividad.
«Muchas de las incidencias que pueden aparecer durante una expedición son evitables con una preparación adecuada y con pequeñas medidas preventivas aplicadas desde el inicio», recuerda Fernández-Bravo.
La medicina preventiva cambia la forma de entender la actividad física
La preparación en la Fundación Jiménez Díaz no comenzó con esta sesión. Los cinco expedicionarios habían pasado previamente por reconocimientos médicos, dentro de una estrategia de seguimiento clínico destinada a que puedan enfrentarse al desafío en las mejores condiciones posibles tanto desde el punto de vista físico como emocional.
Es precisamente esta combinación entre ejercicio y prevención la que permite extraer una lectura más amplia del proyecto.
El envejecimiento activo no consiste simplemente en hacer más deporte. Implica conocer las capacidades individuales, adaptar la intensidad, anticipar los riesgos y favorecer una recuperación adecuada.
El objetivo tampoco debería ser que todas las personas mayores de 65 años puedan realizar una expedición de estas características. El verdadero mensaje está en demostrar que la actividad física puede continuar formando parte de la vida a medida que envejecemos, siempre que se adapte a las circunstancias individuales.
Vivir más obliga a pensar en cómo queremos envejecer
La longevidad está transformando progresivamente la manera en la que las sociedades entienden las diferentes etapas de la vida.
También afecta a las empresas.
Carreras profesionales más largas, plantillas progresivamente más sénior y una creciente preocupación por el bienestar obligan a prestar atención no solo a cuánto vivimos, sino también a cómo llegamos física y funcionalmente a edades cada vez más avanzadas.
Desde esa perspectiva, el envejecimiento activo deja de ser exclusivamente una cuestión sanitaria. También tiene implicaciones sociales, laborales y económicas.
Mantener la capacidad funcional durante más años puede favorecer la autonomía personal, pero también una participación más prolongada en diferentes ámbitos de la sociedad.
Cinco seniors frente a un reto que va mucho más allá de Vietnam
Pilar, Quique, José, Rafael y Pablo partirán hacia Vietnam para poner a prueba su resistencia, su capacidad de adaptación y su espíritu de superación.
Detrás de la aventura, sin embargo, existe un mensaje mucho más interesante que alcanzar una meta determinada.
La preparación de los participantes demuestra que actividad física y prevención deben avanzar juntas. Entrenar importa, pero también hidratarse correctamente, recuperar después del esfuerzo, utilizar un equipamiento adecuado, escuchar las señales del organismo y adaptar cada actividad a las capacidades individuales.
Quirónsalud consolida con esta edición su tercer año como Proveedor Médico Oficial del Desafío Santalucía Seniors, mientras la Fundación Jiménez Díaz aporta el seguimiento médico y la preparación preventiva de los expedicionarios.
La gran lección comienza, por tanto, antes de que los cinco participantes pisen Vietnam. Envejecer no tiene por qué significar dejar de afrontar retos; significa aprender a prepararse de otra manera para poder seguir afrontándolos.

