Una de las enfermedades urológicas más dolorosas y frecuentes es la litiasis renal, conocida popular como piedras en el riñón. Pequeñas sustancias presentes en la orina cristalizan y forman pequeñas estructuras sólidas que se quedan en varios puntos del aparato urinario.
Momentos muy dolorosos para los que padecen esta patología, la cual puede solucionarse de manera espontánea y natural o bien con necesidad de intervención médica. De hecho, la medicina actual ha dedicado muchos recursos a la búsqueda de tratamientos cada vez que sean poco agresivos y no quirúrgicos para los pacientes.
Una de esas soluciones se basa en tecnologías capaces de fragmentar todos los cálculos a través de ondas de choque, lo que se conoce técnicamente como litotricia extracorpórea
Lo último para tratar los cálculos renales sin cirugía llega a La Luz
La evolución en estos tratamientos es palpable y la llegada de tecnología a los centros se está produciendo de forma paulatina. En este sentido, el Hospital Universitario La Luz ha incorporado una nueva unidad de última generación de litotricia extracorpórea por ondas de choque (ESWL). Según las experiencias previas con este dispositivo, se evita tener que recurrir a procedimientos quirúrgicos para tratar la litiasis renal.
La técnica se basa en la aplicación de ondas de choque generadas fuera del cuerpo que atraviesan los tejidos sin dañarlos y se concentran sobre el cálculo urinario. La energía liberada provoca la fragmentación progresiva de la piedra en partículas más pequeñas que posteriormente pueden eliminarse de forma natural a través de la orina.
Su principal ventaja reside en que evita incisiones quirúrgicas, reduce los riesgos asociados a procedimientos invasivos y permite una recuperación mucho más rápida para el paciente. Sin embargo, el éxito del tratamiento depende en gran medida de la precisión con la que se localiza el cálculo y de la capacidad del equipo para concentrar la energía exactamente sobre el objetivo terapéutico. Para el doctor Enrique Pérez-Castro, jefe de la Unidad de Litiasis Renal y Endourología del Hospital Universitario La Luz, la incorporación de esta tecnología supone una mejora significativa en la capacidad asistencial del centro.
Un salto tecnológico en precisión y eficacia
La nueva unidad incorporada por el Hospital Universitario La Luz está basada en el sistema Dornier Delta III Pro, considerado una de las plataformas más avanzadas actualmente disponibles para este tipo de tratamientos. El equipo integra un generador electromagnético de ondas de choque de nueva generación y un sistema digital de rayos X de alta resolución que permite identificar y localizar los cálculos con una precisión superior a la de generaciones anteriores.
Gracias a esta combinación tecnológica, los especialistas pueden dirigir el tratamiento con mayor exactitud, optimizando la fragmentación de las piedras y reduciendo al mismo tiempo el impacto sobre los tejidos circundantes. Las mejoras introducidas en este tipo de dispositivos responden a una tendencia creciente dentro de la medicina moderna: aumentar la eficacia terapéutica mientras se reduce la agresividad de los procedimientos.
Menos molestias y mayor comodidad para el paciente
Uno de los aspectos más valorados por los pacientes sometidos a litotricia es la tolerancia al tratamiento. En este sentido, la nueva plataforma incorpora avances específicamente diseñados para mejorar la experiencia durante el procedimiento. Entre ellos destaca el sistema electromagnético de ondas de choque, capaz de alcanzar una profundidad de penetración de hasta 170 milímetros y de mantener un posicionamiento extremadamente preciso del foco terapéutico.
Esta capacidad permite concentrar mejor la energía sobre el cálculo, reduciendo la necesidad de aplicar un elevado número de impulsos y mejorando los resultados clínicos. A ello se suma la incorporación de la tecnología denominada «Opticouple», una innovación basada en una microcámara integrada que supervisa en tiempo real el correcto acoplamiento entre el cabezal terapéutico y el cuerpo del paciente. Este sistema garantiza una transmisión más eficiente de las ondas de choque, disminuye las pérdidas de energía y contribuye a reducir tanto la duración de la sesión como las posibles molestias asociadas al tratamiento.

