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El éxito para el abordaje del cáncer de tiroides está en los detalles

abordaje cáncer de tiroides Ruber Internacional

El cáncer de tiroides es un tumor que se encuentra en la base del cuello y que afecta a la regulación del metabolismo. Las sospechas pueden venir de unos nódulos que, malignos o benignos, siempre deben ser revisados por los especialistas.

Hecho el diagnóstico, una de las claves de su abordaje se explica por el análisis de todos los detalles, según explica para Directivos y Empresas el doctor César Canales Bedoya, jefe del Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del Hospital Ruber Internacional (en la foto destacada).

Hay un abanico de situaciones y detalles que hacen que cada caso pueda ser muy particular. Por ello, examinando los diferentes comportamientos biológicos, el reto es determinar qué tratamiento necesita cada paciente y, especialmente, qué papel debe desempeñar la cirugía. Según el testimonio de este experto, un buen abordaje del cáncer de tiroides no busca solo detectar y extirpar, sino conocer con la mayor precisión posible a la lesión.

El cáncer de tiroides y un abordaje diferente el de hoy

Esto representa un cambio con la visión que se tenía de este tumor hace años. Anteriormente, “tendíamos a considerar el cáncer de tiroides de una manera mucho más uniforme. Hoy sabemos que estamos ante un conjunto de tumores con comportamientos diferentes y que, por tanto, no todos deben tratarse de la misma manera”, explica el Dr.

El cambio ha sido posible gracias a la evolución de distintas herramientas diagnósticas. La biología molecular, la genética y la anatomía patológica han ampliado el conocimiento sobre las características de los tumores, mientras que la ecografía de alta resolución y la punción aspiración con aguja fina (PAAF) permiten estudiar con mayor precisión las lesiones detectadas en la glándula.

“El conocimiento biológico del tumor es hoy tan importante como la propia cirugía. Cuanta más información tengamos antes de tomar una decisión, mejor podremos adaptar el tratamiento a cada paciente”, destaca el Dr. Canales.

Un mismo diagnóstico bajo comportamientos muy diferentes

Así que, puede haber diagnósticos similares en pacientes, pero comportamientos diferentes en cada uno de ellos. La heterogeneidad del cáncer de tiroides se aprecia en los distintos tipos de tumores que pueden originarse en esta glándula. Los carcinomas diferenciados son los más frecuentes y, en general, presentan un mejor pronóstico. Frente a ellos existen formas de mayor agresividad, como determinados carcinomas pobremente diferenciados, y tumores mucho menos habituales pero especialmente agresivos, como el carcinoma anaplásico.

El cáncer medular de tiroides constituye otro escenario diferente. Su origen biológico hace que requiera un planteamiento diagnóstico y terapéutico específico. Además, no todas las lesiones que aparecen en la glándula tienen necesariamente su origen en el propio tiroides. Entre las posibilidades que deben contemplarse también se encuentran las metástasis procedentes de otros tumores o los linfomas que afectan a esta localización.

“Conocer exactamente qué tipo de tumor estamos tratando es fundamental. La palabra cáncer puede ser la misma, pero el comportamiento de la enfermedad, el tratamiento y el pronóstico pueden ser muy distintos”, señala el especialista. Asimismo, subraya que el conocimiento más exhaustivo de la naturaleza de cada lesión puede evitar cirugías innecesarias en determinados pacientes. Eso sí, advierte que se trata de una enfermedad cuyo “comportamiento exige un tratamiento inmediato”.

La información que se obtiene antes del quirófano

En caso de que la cirugía esté indicada, esta comienza mucho antes de que el paciente entre en el quirófano. La ecografía de alta resolución permite analizar las características de la glándula y de los nódulos que aparecen en ella. Cuando está indicada, la PAAF aporta material celular que puede ser estudiado para ayudar a establecer el diagnóstico.

A estas herramientas se suman los avances de la anatomía patológica, la genética y la biología molecular. La combinación de todas ellas permite construir progresivamente un perfil más preciso de la lesión y disponer de información relevante para decidir la estrategia terapéutica.

Un cáncer complejo que exige integrar distintas especialidades

Por todo lo anterior, el cáncer de tiroides es complejo y, debido a los detalles y toda la información que necesita un cirujano antes de proceder, el abordaje multidisciplinar es esencial. En el Hospital Ruber Internacional, el Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo y su sección de Cirugía Endocrina, dirigidos por el Dr. César Canales, trabajan conjuntamente con especialistas de Endocrinología, Anatomía Patológica, Radiología y Oncología, además del apoyo del laboratorio. La integración de estas perspectivas permite reunir información procedente de diferentes ámbitos antes de adoptar una decisión terapéutica.

“Hoy sería difícil entender el tratamiento del cáncer de tiroides como la decisión aislada de un único especialista. Necesitamos integrar la información clínica, radiológica, anatomopatológica y, cuando procede, molecular para tomar la mejor decisión posible para cada paciente”.

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