A priori, los problemas de vértigos, mareos e inestabilidad pertenecen a la especialidad de la Otorrinolaringología y no a la Neurología. Esto lo saben bien aquellos pacientes que padecen estas patologías, pero quizás no tanto el resto de la población. Estos trastornos son difíciles de diagnosticar, así el primer médico a consultar debe ser un otorrinolaringólogo. Y es el que origen de estos problemas suele estar en el oído interno.
Dicho esto, la noticia es la apertura de un servicio especializado en estos trastornos en el Centro Médico Quirónsalud Algeciras, adscrito al Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar. El doctor Diego Rodríguez Contreras, especialista de la Unidad cuenta para Directivos y Empresas qué su nuevo especio ofrece una tecnología última generación que mejora la calidad diagnóstica con respecto a los métodos tradicionales.
Se trata del sistema V-Hit (Video Head Impulse Test), una herramienta avanzada que permite evaluar de forma rápida y no invasiva el funcionamiento del sistema vestibular. Este centro se convierte así en el único, tanto en el ámbito público como privado del Campo de Gibraltar, en ofrecer esta tecnología, lo que supone un salto cualitativo en la capacidad diagnóstica de la región.
¿Por qué el oído? El origen de los problemas de vértigos, mareos e inestabilidad
Antes de analizar qué supone esta herramienta, el especialista explica el origen y las claves de estos trastornos. Y todo reside en el oído interno. Su estructura alberga un sistema complejo que va más allá de la percepción de sonidos. En su interior se distinguen dos grandes funciones: la auditiva y la vestibular. Esta última es la encargada de mantener el equilibrio mediante una red de receptores que envían información constante al cerebro.
Estos receptores, ubicados en los canales semicirculares, detectan los movimientos de la cabeza y activan reflejos automáticos que permiten estabilizar la mirada y coordinar el cuerpo. Entre ellos destaca el reflejo vestíbulo-ocular, un mecanismo que sincroniza el movimiento de los ojos con el de la cabeza para mantener fija la visión.
Cuando este sistema falla, aparecen los síntomas: mareos, vértigo, inseguridad al caminar o incluso náuseas. “En función de cómo sean los movimientos oculares, podemos determinar si existe una patología que esté afectando al equilibrio”, explica el especialista.
Diagnóstico en minutos: precisión y objetividad
Volviendo a las capacidades del nuevo servicio del centro de Algeciras, el funcionamiento del sistema V-Hit es tan sencillo como revelador. Durante la prueba, el paciente se coloca unas gafas equipadas con cámaras de alta velocidad que registran el movimiento de los ojos. Mientras tanto, el especialista realiza pequeños movimientos rápidos de la cabeza en distintas direcciones.
En apenas diez minutos, el dispositivo es capaz de medir con gran precisión la respuesta del reflejo vestíbulo-ocular. Un giroscopio integrado calcula la velocidad de la cabeza, mientras que el sistema analiza la llamada “ganancia”, es decir, la relación entre el movimiento ocular y el cefálico.
En condiciones normales, esta relación se sitúa dentro de unos parámetros concretos. Cuando no se cumple, aparecen movimientos correctivos conocidos como “sacadas”, que pueden indicar una alteración del sistema vestibular.
“Esta tecnología nos permite observar con datos objetivos lo que antes solo podíamos intuir en consulta”, explica Rodríguez Contreras. “Nos proporciona gráficas e información detallada que ayudan a entender por qué un paciente sufre episodios repetidos de vértigo o inestabilidad”.
La precisión diagnóstica que ofrece el V-Hit permite identificar patologías específicas como la hipofunción vestibular —ya sea unilateral o bilateral—, la neuritis vestibular o la enfermedad de Ménière. Además, facilita diferenciar entre vértigos de origen periférico (relacionados con el oído) y central (vinculados al sistema nervioso), una distinción clave para determinar el tratamiento adecuado.
Este enfoque basado en datos no solo mejora el diagnóstico, sino que también abre la puerta a terapias más eficaces. Una vez identificado el origen del problema, el tratamiento puede iniciarse de inmediato si la patología lo permite. En otros casos, se opta por un seguimiento clínico o por programas de rehabilitación vestibular.
La rehabilitación se presenta, de hecho, como una de las soluciones más efectivas para muchos pacientes. A través de ejercicios específicos, se busca reentrenar el sistema vestibular y mejorar la capacidad del cerebro para compensar los déficits de equilibrio.

