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Cómo tratar el dolor de espalda sin necesidad de pasar por el quirófano

tratar el dolor de espalda

Las cirugías para tratar lesiones en la columna son hoy tan seguras que no hay que temer por ellas. Sin embargo, la opción conservadora para tratar el dolor de espalada sigue siendo la norma en la mayoría de casos, salvo que exista una pérdida en la calidad de vida de los pacientes. Es decir, no es recomendable pasar por el quirófano salvo que sea necesario.

La mayoría de los casos que se observan en consulta no responden a enfermedades graves. De hecho, se estima que apenas alrededor del 1% de los dolores de espalda están relacionados con patologías serias como fracturas, tumores o infecciones. En la práctica clínica, lo más habitual es encontrar lo que los médicos denominan dolor mecánico inespecífico. Se trata de molestias asociadas a sobrecargas, movimientos repetitivos, malas posturas o largos periodos de inactividad.

Las recomendaciones de los expertos para aliviar el dolor de espalda

Para calmar, reducir o evitar el dolor de espalda, los expertos recomiendan tratar este problema desde un enfoque integral. Esa es la apuesta de la Unidad de Espalda de Olympia Quirónsalud, donde especialistas en neurocirugía, traumatología, rehabilitación, fisioterapia y tratamiento del dolor trabajan de forma coordinada para ofrecer diagnósticos más precisos y tratamientos personalizados.

 “Cuando un paciente acude a una única especialidad, el profesional tiende a ofrecer las opciones propias de su campo. En una unidad multidisciplinar accedemos a la solución que mejor se adapta al paciente”, explica la neurocirujana Sonia Tejada, integrante del equipo médico del centro.

Cuando el dolor de espalda no implica una lesión estructural

Por su parte, los especialistas en medicina física y rehabilitación de este espacio, Iván Ortega e Iván Sánchez, indican para Directivos y Empresas que este tipo de dolor no implica necesariamente que exista una lesión estructural importante. “No significa que la espalda esté dañada, sino que el cuerpo no es capaz de soportar las demandas a las que se somete”, señalan.

Equipo médico de la Unidad de Espalda de Olympia Quirónsalud.

La vida moderna —caracterizada por largas horas frente al ordenador, escasa actividad física y altos niveles de estrés— contribuye a que este tipo de molestias sea cada vez más frecuente.

De este modo, el punto inicial para tratar el dolor de espalda empieza por realiza pruebas de imagen. La unidad de Olympia cuenta con resonancia magnética de 3 Teslas, una tecnología capaz de generar imágenes de alta resolución que ayudan a identificar posibles alteraciones en la columna vertebral.

Sin embargo, los especialistas subrayan que el diagnóstico no puede basarse únicamente en lo que aparece en una resonancia. Existe una correlación limitada entre las imágenes y los síntomas que experimenta el paciente. En otras palabras, una resonancia puede mostrar alteraciones que no necesariamente explican el dolor.

Por ello, el proceso diagnóstico se centra principalmente en la exploración clínica y la valoración funcional. Analizar cómo se mueve el paciente, cómo responde a determinadas cargas o cómo camina permite comprender mejor el origen del problema. Este enfoque biomecánico resulta clave para diseñar tratamientos personalizados y evitar intervenciones innecesarias.

Hernias discales: cirugía solo en casos concretos

Entre los diagnósticos que más inquietud generan se encuentran las hernias discales. Sin embargo, los especialistas insisten en que la mayoría de estos casos no requieren cirugía. En muchos pacientes, los síntomas mejoran en un plazo de seis a doce semanas mediante tratamientos conservadores que incluyen fisioterapia, control del dolor y ejercicio terapéutico.

La intervención quirúrgica solo se plantea cuando aparecen signos de alarma, como pérdida progresiva de fuerza o afectación neurológica. En estas situaciones, la compresión de un nervio o de la médula espinal puede requerir una actuación rápida para evitar daños irreversibles.

El tratamiento del dolor crónico de la espalda

Cuando el dolor persiste durante más de tres o seis meses se considera dolor crónico. En estos casos, la situación puede volverse más compleja, ya que el sistema nervioso puede experimentar cambios que perpetúan la sensación dolorosa incluso cuando el tejido original ya ha sanado. En este contexto cobra relevancia el trabajo de la Unidad del Dolor. El anestesiólogo Agustín Mendiola, responsable de esta área, explica que hoy existen múltiples opciones terapéuticas para abordar estos casos.

Entre ellas se encuentran las infiltraciones guiadas por imagen —mediante ecografía o fluoroscopia—, técnicas de radiofrecuencia, tratamientos biológicos orientados a la reparación de tejidos, ozonoterapia o procedimientos más avanzados como la estimulación medular en situaciones complejas. El uso de técnicas guiadas por imagen permite aumentar la precisión del tratamiento, aplicando la terapia directamente sobre la estructura responsable del dolor.

El ejercicio, pieza central del tratamiento

Pese al avance de las técnicas médicas, los especialistas coinciden en que el tratamiento conservador sigue siendo la primera línea de actuación en la mayoría de los pacientes. Los programas de fisioterapia y ejercicio terapéutico se diseñan de forma individualizada, con el objetivo de recuperar la movilidad, mejorar la estabilidad de la columna y aumentar la tolerancia del cuerpo a la carga. «La clave es adaptar el ejercicio a las características individuales y progresar en la carga de forma controlada”, señala Fernando Reyes, jefe de Servicio de Fisioterapia y Rehabilitación.

Fernando Reyes.

El fortalecimiento de la musculatura paravertebral, abdominal y glútea —conocida como CORE— desempeña un papel fundamental en este proceso. Una musculatura fuerte y coordinada ayuda a proteger la columna y reduce el riesgo de recaídas.

Prevención y cambio de hábitos

El abordaje actual del dolor de espalda ha evolucionado hacia un modelo biopsicosocial que tiene en cuenta no solo los aspectos físicos, sino también los hábitos de vida y el bienestar emocional del paciente. Factores como el sedentarismo prolongado, la falta de descanso o el estrés influyen directamente en la aparición y persistencia del dolor. Por ello, los especialistas insisten en la importancia de mantener una rutina de actividad física regular. Realizar ejercicios de fuerza dos o tres veces por semana, combinarlos con actividad aeróbica y evitar periodos prolongados de reposo son algunas de las recomendaciones más habituales.

En palabras de los expertos, el objetivo no es simplemente eliminar el dolor, sino recuperar la funcionalidad y mejorar la calidad de vida del paciente. El enfoque multidisciplinar permite seleccionar en cada momento la técnica más adecuada y ofrecer una atención más completa. Porque, aunque el dolor de espalda sea una de las dolencias más comunes, abordarlo de forma correcta puede marcar la diferencia entre convivir con la limitación o recuperar plenamente la movilidad.

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