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Cómo identificar las alergias alimentarias en los niños

alergias alimentarias en niños

Bien saben los padres de familia que las alergias son unas de las enfermedades más comunes en la población infantil. Hay muchas y variadas y pueden aparecer en las primeras etapas de la vida. Lo importante es saber identificar sus síntomas y actuar en consecuencia.

Con motivo de la ampliación del Servicio de Alergología de Olympia Quirónsalud a pacientes infantiles, los doctores Armando Bueso Fernández y John García Loria, especialista de esta unidad, comparten todas las claves de las alergias infantiles que necesitan saber las familias.

Alergias alimentarias en los niños

Uno de los focos de su trabajo se centra en las alergias alimentarias en los niños, las cuales se pueden identificar al introducir los primeros alimentos a los más pequeños, especialmente la leche de vaca y el huevo.

Uno de los signos que deben llamar la atención de las familias es la aparición inmediata de enrojecimiento alrededor de la boca o de erupciones cutáneas después de ingerir un alimento. La sospecha adquiere mayor relevancia cuando el niño presenta dermatitis atópica o existen antecedentes familiares de alergia. Sin embargo, como recuerda el doctor Bueso Fernández, no todas las lesiones cutáneas relacionadas con la alimentación tienen un origen alérgico. Por eso, los especialistas desaconsejan retirar alimentos de la dieta infantil sin una valoración médica previa.

Una particularidad de ambas es que muchos niños desarrollan tolerancia conforme crecen, especialmente durante la infancia, aunque la evolución varía de un paciente a otro.

El comportamiento de otras alergias puede ser diferente. Las relacionadas con el cacahuete y los frutos secos, como las nueces o las avellanas, suelen comenzar durante la primera infancia y presentan una mayor tendencia a persistir con los años. También pueden aparecer reacciones al pescado y al marisco, más habituales a partir de los dos o tres años y durante la edad escolar, así como a las legumbres, los cereales y determinadas frutas.

En los lactantes pueden observarse alergias al trigo o a la soja, mientras que en niños de mayor edad cobran relevancia alimentos como el melocotón, las lentejas o los altramuces. En cualquier caso, la gravedad de una reacción no depende exclusivamente del producto implicado: cualquier alimento al que un niño sea alérgico puede desencadenar un episodio grave en determinadas circunstancias.

Cuándo es una reacción leve y cuándo hay que acudir a Urgencias

Una de las principales preocupaciones de las familias es distinguir una reacción leve de otra que requiere asistencia médica urgente. La manifestación más grave es la anafilaxia, una reacción alérgica sistémica que puede evolucionar en cuestión de minutos y comprometer la respiración o la circulación sanguínea.

Entre las señales de alarma figuran la dificultad para respirar, los silbidos en el pecho, la tos persistente acompañada de problemas respiratorios y los cambios repentinos en la voz, como una ronquera intensa. También deben alertar la hinchazón de la lengua o la garganta, la dificultad para tragar saliva, el mareo intenso, la palidez extrema, la confusión o la pérdida de conocimiento.

El doctor Armando Bueso advierte de que estos síntomas no deben pasar inadvertidos. Por su parte, el doctor John García recuerda que una reacción grave puede progresar rápidamente y requiere una actuación inmediata cuando aparecen dificultades respiratorias, alteraciones de la conciencia o signos de afectación circulatoria tras el contacto con un posible alérgeno.

Ante la sospecha de anafilaxia, es necesario llamar al 112 y administrar adrenalina intramuscular mediante un autoinyector si está prescrita o disponible y se sospecha una reacción grave, siguiendo las indicaciones de emergencia.

Diagnóstico preciso para evitar restricciones innecesarias

Cuando existe sospecha de alergia alimentaria, el diagnóstico comienza con una historia clínica detallada. El especialista debe conocer qué alimento se ha consumido, en qué cantidad, qué síntomas han aparecido y cuánto tiempo ha transcurrido entre la ingesta y la reacción.

El Servicio de Alergología de Olympia Quirónsalud dispone de distintas herramientas para estudiar estos casos, entre ellas las pruebas cutáneas mediante prick test, las pruebas con alimentos frescos y los análisis de sangre destinados a detectar anticuerpos IgE específicos frente a determinados alérgenos. Los resultados permiten identificar posibles sensibilizaciones, pero deben interpretarse siempre junto con los antecedentes y las manifestaciones clínicas del niño.

En determinados casos pueden realizarse pruebas de exposición oral controlada, siempre bajo supervisión médica, para confirmar o descartar una alergia o comprobar si el paciente ha desarrollado tolerancia.

Una vez confirmado el diagnóstico, el abordaje incluye evitar el alérgeno responsable, valorar posibles reacciones cruzadas cuando corresponda y disponer de un plan de actuación ante exposiciones accidentales. Los menores con riesgo de anafilaxia deben contar con la medicación de rescate indicada por su especialista, incluido el autoinyector de adrenalina cuando esté prescrito. También es importante que familiares y cuidadores sepan reconocer los síntomas y conozcan cómo utilizarlo.

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