Directivos y Empresas

Se vienen meses de aumento de morosidad y posibles cierres de empresas

Pasados los peores momentos de la pandemia para la mayoría de los negocios, toca mirar al future con cierta cautela, pues las cuentas se han resentido aunque hayan recibido ayudas públicas.

Según Jesús Reglero, profesor de OBS Business School, es esperable que la morosidad bancaria en España aumente en los próximos meses como consecuencia del deterioro económico que han tenido las empresas debido a la pandemia.

Para el experto, el impacto ha sido muy fuerte y, si bien los préstamos ICO y distintas ayudas están pudiendo mitigar las consecuencias, muchas empresas ya tenían niveles de endeudamiento excesivos que harán prácticamente imposible que puedan salir adelante.

El impacto de la morosidad en empresas sobre las entidades financieras

Estas previsiones tendrán su repercusión en los bancos y entidades financieras en general, ya que el profesor asume que los negocios no podrán hacer frente a los pagos comprometidos.

¿Cómo podrían actuar los bancos al respecto? Según la opinión de Reglero, ya “se está hablando de que los bancos tendrán que refinanciar muchos préstamos y soportar solamente las empresas viables? Por tanto, las que no lo son desafortunadamente es posible que tengan que cerrar y liquidarse.

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 ¿Habrá quitas de deuda?

Una opción para evitar muchos cierres podría estar en la quita de deuda, pero según admite el portavoz de OBS Business School, “las quitas de los préstamos bancarios son un elemento tremendamente complejo porque afectan claramente a la solvencia de las entidades financieras, y puede que muchas empresas las aprovechen de manera injustificada”.

La alternativa a esta situación excepcional podría darse en la aplicación de otros mecanismos como las ayudas directas para poder pagar los préstamos bancarios para aquellas empresas que hayan tenido un impacto sustancial por culpa del Covid.

Eso sí, estas ayudas tienen que estar totalmente alineadas con el compromiso de los accionistas porque no solo los contribuyentes y los bancos están obligados a salvar a las empresas sino que los accionistas son los que deben aunar los mayores esfuerzos para que sus compañías puedan salir adelante.

 

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