La histórica sede de Banco Santander en el Paseo de Pereda de la capital cántabra ha dejado de ser un espacio reservado para convertirse en Faro Santander, un museo y centro cultural impulsado por la Fundación Banco Santander que aspira a convertirse en uno de los nuevos referentes culturales del norte de España.
La inauguración oficial ha estado presidida por Su Majestad el Rey Felipe VI y ha contado con la presencia de numerosas autoridades además de representantes del ámbito empresarial y cultural. Entre ellos estuvieron el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu; la presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga; la alcaldesa de Santander, Gema Igual; y la presidenta de Banco Santander, Ana Botín, principal impulsora de esta nueva etapa del inmueble.
Ana Botín.
La transformación de una sede corporativa a un espacio ciudadano: así es Faro Santander
La transformación del edificio encierra una potente carga simbólica. Durante años, la sede del Paseo de Pereda fue uno de los principales centros de decisión de Banco Santander. Un lugar concebido para custodiar información, proteger activos y garantizar la seguridad de la actividad financiera.
Ahora, su función es radicalmente distinta.
«Como corresponde a un banco, este edificio estaba concebido para ser seguro y era un lugar cerrado para la mayoría de las personas. A partir de hoy seguirá siendo seguro, pero también abierto a todas y todos», señaló Ana Botín durante la inauguración.
La presidenta recordó además su vinculación personal con el inmueble, donde desarrolló parte de su trayectoria profesional, y destacó el papel que ha desempeñado en la historia tanto de la entidad financiera como de la propia ciudad de Santander. La pregunta que dio origen al proyecto fue aparentemente sencilla: cómo conservar la esencia de un edificio histórico y, al mismo tiempo, adaptarlo a una nueva realidad social y cultural. La respuesta ha tomado forma en un ambicioso proceso de rehabilitación que combina respeto patrimonial y arquitectura contemporánea.
Un edificio con más de dos siglos de historia
La historia de este enclave se remonta a finales del siglo XVIII. La construcción original data de 1795 y, antes de convertirse en sede bancaria, acogió distintos usos vinculados a la actividad económica y social de la ciudad, entre ellos un hotel y un club de regatas.
Su transformación más conocida llegó en la década de 1950, cuando Emilio Botín Sanz de Sautuola impulsó una profunda remodelación para convertir el inmueble en la sede principal de una entidad que comenzaba a consolidarse como uno de los grandes bancos españoles.
El arquitecto Javier González de Riancho fue el encargado de aquella intervención, que unificó dos edificios gemelos mediante el gran arco que hoy constituye uno de los elementos arquitectónicos más reconocibles del Paseo de Pereda. Sobre él se alzan cuatro esculturas femeninas que simbolizan la navegación, el comercio, la cultura y las artes, reflejando la estrecha relación histórica de Santander con el mar y la actividad económica.
Más de medio siglo después, el desafío arquitectónico era diferente. El objetivo ya no consistía en ampliar la capacidad operativa de una entidad financiera, sino en abrir el edificio a la ciudadanía sin perder su identidad.
La visión de David Chipperfield
La rehabilitación ha sido diseñada por el prestigioso arquitecto británico David Chipperfield, premio Pritzker y responsable de algunos de los proyectos museísticos más relevantes del mundo.
Su intervención ha buscado preservar los elementos históricos más significativos del inmueble mientras lo adapta a las necesidades de un espacio cultural contemporáneo. El resultado es un edificio que mantiene su carácter histórico pero que ofrece una experiencia completamente nueva para visitantes, artistas y ciudadanos.
La filosofía del proyecto gira en torno a la apertura, la accesibilidad y la participación. Faro Santander ha sido concebido como un lugar donde descubrir el arte, intercambiar ideas, aprender y generar nuevas conversaciones entre distintas disciplinas.
Un nuevo faro cultural para la ciudad
El nombre elegido para el proyecto no es casual. Ana Botín estableció durante su intervención una comparación entre el papel histórico de los faros y la misión que aspira a desempeñar este nuevo espacio cultural.
Un faro orienta, conecta territorios y da la bienvenida a quienes llegan desde otros lugares. Esa misma vocación pretende asumir ahora el edificio, convertido en un punto de referencia para la actividad cultural y social de la ciudad.
La presidenta de Banco Santander también vinculó esta transformación con la evolución de la propia entidad financiera. Del mismo modo que el banco ha sabido adaptarse durante casi 170 años a nuevas realidades económicas y tecnológicas, la antigua sede evoluciona ahora hacia un modelo abierto y participativo.
Arte, patrimonio y experiencias inmersivas
Faro Santander abrirá oficialmente sus puertas al público el 8 de septiembre con una programación diseñada para atraer a perfiles muy diversos.
Entre las primeras exposiciones destacan «Obras Maestras de la Colección Banco Santander», una selección de piezas pertenecientes al importante patrimonio artístico de la entidad; «México Moderno en la Colección Gelman Santander», centrada en algunos de los grandes nombres del arte mexicano del siglo XX; y «El surrealismo sintomático: Leonora Carrington», dedicada a una de las artistas más influyentes del movimiento surrealista internacional.
La propuesta cultural se complementa con espacios inmersivos y experiencias tecnológicas que buscan acercar el arte y el conocimiento a nuevas generaciones de visitantes.
El objetivo es que Faro Santander no funcione únicamente como un museo tradicional, sino como un centro dinámico donde confluyan exposiciones, actividades educativas, encuentros, conferencias y proyectos participativos.

